Un 26 que hermanó otra vez a Santiago y a Granma

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Por Yelandi Milanés Guardia | 24 julio, 2019 |
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El 30 de abril de 1988, Granma encabezaba titulares de varios medios de difusión masiva, pues se informaba que el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), había decidido otorgar la sede del acto central por el 26 de Julio a los santiagueros y granmenses, ambos territorios escenarios de los históricos sucesos del día de la rebeldía nacional. La nota aclaraba que en esos días los hijos de esta tierra estaban a punto de concluir la zafra azucarera y habían alcanzado reveladores dividendos, entre estos el de ser los más destacados nacionalmente en la campaña de reforestación, además de elaborar 524 mil toneladas métricas de alimento animal. En la noticia se explicaba que importantes esfuerzos se dedicaron a las labores de rescate de la Voluntad hidráulica, la ejecución de viales y otros objetivos; además, el plan de construcción de líneas eléctricas superó al del año anterior a 1988. La provincia, en Salud Pública, trabajó intensamente para reducir la tasa de mortalidad infantil. En el sector educacional se posicionó entre los seis territorios mejores resultados, y el Plan Turquino contribuyó al crecimiento de la electrificación, las Comunicaciones, la Asistencia Médica y la ampliación de otros servicios en la serranía. También fueron sobrecumplidos los planes del primer trimestre en la producción de fondos exportables y fabricación de piezas de repuesto. La producción de viandas y hortalizas progresó. Entre las principales obras que se construían en Granma se encontraban una planta típica de piezas de repuesto, un combinado de Medios de Enseñanza y se impulsaba el desarrollo de la camaronicultura. Otras ejecuciones importantes eran la carretera Bayamo-Montero, la cual bordearía la cordillera de la Sierra Maestra y la vía Bartolomé Masó-Marea del Portillo, que atravesaría zonas montañosas. También se edificaba un Hospital Pediátrico, el Instituto Superior Pedagógico de Manzanillo y se erigirían en ese año dos mil 634 viviendas. PLAZA ABARROTADA Tras el anuncio, se impulsaron varios proyectos y en los granmenses se impregnó una vez más el espíritu de 26, por eso con motivo de la celebración del histórico día se reunieron en la Plaza de la Patria, entre otros, miles de trabajadores, campesinos, estudiantes, cederistas, federadas, pioneros, combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, quienes abarrotaron el emblemático lugar para conmemorar el aniversario XXXV de aquella heroica gesta. En la celebración participaron varios integrantes del Buró Político y el Comité Central del PCC. Al pronunciar las palabras centrales Pedro Miret Prieto, miembro del Buró Político, expresó: “Granma conquistó el honroso galardón de ser sede compartida de la conmemoración debido al empeño cotidiano, tesonero e integral de su pueblo”. Agregó, además, que los hijos de esta tierra de luchas y rebeldías han sabido responder al llamado hecho, desde esta plaza hace seis años, por el Comandante en Jefe, en el sentido de mantenerse a la altura del esfuerzo realizado para obtener la sede del acto central por el 26 de julio de 1982. El dirigente partidista destacó las ricas tradiciones históricas del territorio granmense, desde el enfrentamiento de Hatuey con los colonizadores españoles, hasta la más reciente etapa de las gestas libertarias y los momentos actuales. Para rendir tributo, resaltó, a quienes un día como hoy emprendieron en Santiago de Cuba y Bayamo el camino conducente a la victoria definitiva, y a los caídos a lo largo del batallar emancipador. Los granmenses han trabajado ingentemente y arriban a la efeméride acumulando un respetable aval de éxitos. ENCUENTRO PREVIO Y ALENTADOR Sin dudas, para los nativos el acto fue un momento trascendente. Sin embargo, en días previos, el 22 de julio de 1988, el Líder de la Revolución sostuvo un intercambio en la sede del Comité provincial del PCC con dirigentes políticos y administrativos de Granma, en el cual se definieron muchas tareas y proyectos relevantes para el desarrollo del territorio. Entre esos privilegiados interlocutores estaba José Antonio Leyva García, quien recuerda que ese día se   reunieron en el mencionado lugar alrededor de 400 cuadros y directivos. Uno de los temas tratados, rememora, fue el del rescate de la Voluntad hidráulica y le explicamos el sistema de desarrollo hidráulico de la provincia, al cual realizó duras críticas por los ritmos de ejecución de la Presa El Corojo, en Guisa, como parte del proceso de rectificación de errores y tendencias negativas. “Señaló que no era factible terminarla en 21 años como decía el proyecto sino en dos. Asimismo, se interesó por la presa Cautillo, Jiguaní, la cual debía terminarse a lo sumo en dos años. “También orientó la construcción de la presa de Cauto del Paso, Bayamo, la cual iniciamos el 10 de agosto y el 29 de noviembre él abanderó al contingente que intervenía en su materialización, lograda en 1991. “En la reunión reflexionó sobre la presa Paso Malo de Bartolomé Masó, que podía aumentar su capacidad de embalse -haciendo algunos trabajos ingenieros- de 86 millones metros cúbicos hasta 100 millones. “Sobre el programa hidráulico resaltó que  incrementaríamos la capacidad de la provincia de alrededor de 400 millones de metros cúbicos a mil 50 millones en 1991. “En aquel tiempo, era director de la Empresa Municipal de la Construcción del Poder Popular (Bayamo), y me liberan de mi responsabilidad para asumir ese gran proyecto hidráulico”. Leyva García refiere que Fidel habló sobre la importancia de aprovechar el programa hidráulico para estimular la camaronicultura y la crianza de peces de agua dulce. El impacto del agua en el programa arrocero fue otro de los temas tratados por él, quien indicó superar los cuatro millones de quintales y llegar a siete u ocho millones de quintales de arroz húmedo. Para lograr ese anhelo era necesario crear un sistema de terrazas planas para optimizar el uso del vital líquido. Asimismo, orientó incrementar los rendimientos agrícolas de la caña no solo para producir azúcar, sino para generar alimento animal. “En esa jornada el Líder de la Revolución indagó por el desarrollo industrial de la provincia, y constató la necesidad de un apoyo en ese ámbito, por eso decidió que los proyectos de nuevas fábricas debían dirigirse fundamentalmente al Oriente y, especialmente, a Granma. “Entre las fábricas por las que se preocupó estuvo la de máquinas de riego Fregat y la de aspersión, cuya idea de creación surgió de un encuentro con cooperativistas en el cual se había comprometido a ayudarlos en su labor con esos equipos. “Nos interrogó sobre la industria de Medios de Enseñanza y señaló la relevancia de crear talleres textiles para dar empleo a las mujeres. Se interesó por la edificación del Hospital Pediátrico y la construcción de una sala techada de Deportes. “En el intercambio reflexionó sobre el cambio climático, el cual venía influyendo en la naturaleza y en sus ciclos,  experimentando etapas de intensa sequía y luego de abundantes lluvias. “Reconoció que nuestra población había aumentado y debíamos apoyar a ese incremento del capital humano. Elogió el amplio movimiento observado y la voluntad constructiva del pueblo. “Antes de finalizar el encuentro dejó simbólicamente inauguradas 208 obras terminadas, de 400 en ejecución”. Leyva García afirma que aunque se reunió varias veces con Fidel -por los diversos cargos desempeñados- sobresaliendo el de presidente de la Asamblea provincial del Poder Popular (1994-2005), esa vez fue especial, porque aquel encuentro sirvió para desarrollar en varios aspectos a Granma. ELOGIO Y COMPROMISO En esa jornada Fidel no solo indicaba el camino a seguir, sino que encomiaba  el esfuerzo de este territorio: “Nosotros podemos apreciar el gran deseo, la gran voluntad que tienen ustedes de desarrollar la provincia; y vemos el espíritu con que se está trabajando en la provincia, y el país le dará a la provincia todo el apoyo que sea necesario para llevar adelante estos planes”. Asimismo, felicitó a los granmenses con motivo de la fecha y los exhortó a proponerse planes ambiciosos para los años venideros, avanzar a un ritmo más rápido y recuperar el tiempo perdido. Señaló la necesidad de que cada nuevo año sea el equivalente a dos o tres de los años pasados. “Ese es el propósito que debemos hacernos, trabajando bien y con el espíritu patriótico y revolucionario tradicional de esta provincia, que no solo fue la del Moncada, fue también la del Granma y la de la gesta heroica de la Sierra Maestra”.

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