Un asunto de todos

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Por Yelandi Milanés Guardia | 3 agosto, 2020 |
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FOTO/ Tomada de Freepik

El surgimiento y extensión por todo el planeta del Sars Cov-2, trajo por consiguiente un cambio en la vida de las personas y en el funcionamiento de las economías de las diferentes naciones afectadas.

Nuestro país, por más que luchó por evitar la llegada de tan incómodo huésped, este se alojó en la mayor de las Antillas y, aunque los números han decrecido con respecto a las cifras iniciales, todo indica que estará un tiempo relativamente largo entre nosotros.

Entonces ¿Cómo batallar contra este enemigo que representa una gran amenaza para la salud y el desenvolvimiento económico de cualquier región del mundo? Desde mi punto de vista, con cooperación y trabajo colectivo, pues cualquier solución que no implique la palabra “todos” tarde o temprano estará llamada al fracaso.

Por ejemplo, de nada vale reducir los casos de infectados y que inmediatamente las personas dejen de practicar las normas sanitarias, porque ello evidentemente traería como consecuencia el ascenso en los gráficos de la enfermedad.

Resultaría inútil que algunos se protegieran con nasobuco en aglomeraciones o medios de transporte, y otros no, porque quizás en los negligentes esté incubada la pandemia y contaminen a los demás.

Muchos asumen para desgracia de la mayoría, que ya pasamos la contingencia, y hasta ahora en ningún medio masivo de difusión se ha dicho algo semejante. Además, los actuales descuidos demuestran que la irresponsabilidad puede empinar cuesta arriba los números y amenazar con rebrotes.

Por eso, asumiendo cada uno estrictamente lo que le corresponde, contribuimos a que se cumpla el deber colectivo de disminuir la infestación y ganarle la guerra a la Covid-19.

Otro asunto que amerita la cooperación es el impulso de la economía, la cual si no incrementamos las actividades productivas y los servicios, sufrirá un estancamiento o retroceso que nos afectará, sin dudas.

Recientemente, el Estado cubano ha adoptado y encauzado medidas para generar mayores ingresos y desarrollar al país en medio de la adversidad sanitaria, las cuales necesitan del apoyo de todos.

A muchos les pudiera parecer insignificante la frase harto repetida “En la unión está la fuerza”, pero no lo es, porque juntos valemos y hacemos más en comunidad, que cada uno por separado.

En nuestro accionar cotidiano lo primero debe ser protegernos contra el virus, y lo segundo, aportar ideas y brazos al restablecimiento económico. Y aunque es importante lo que cada uno haga en el plano individual, esta batalla solo se gana con el aporte y el concurso de todos.

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