Un escultor de la obra revolucionaria (+ fotos y videos)

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Por Yelandi Milanés Guardia | 28 octubre, 2018 |
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FOTO/ Rafael Martínez Arias

Camilo fue un fiel exponente del pensamiento avanzado que guiaba el proceso revolucionario cubano, una de las figuras más sobresalientes desde los tiempos de la lucha armada y uno de los más firmes impulsores de la liberación definitiva.

Su procedencia de las capas  más  humildes y explotadas de nuestra población le hicieron vivir varias dificultades económicas. Tuvo que mudarse muy a menudo, por no contar con dinero para pagar el alquiler de la vivienda.

 

#CamiloSiempre

La Banda de Concierto de Bayamo junto a los principales dirigentes del pueblo de Granma encabezaron el recorrido hacia el río de la ciudad, que como cada 28 de octubre se llena de flores para Camilo Cienfuegos!!!!!

Publicada por La Demajagua en Domingo, 28 de octubre de 2018

 

Como resumió en versos un humilde poeta del pueblo, miembro de la Asociación de Combatiente de la Revolución Cubana,…

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#CheSiempre

El homenaje a esos grandes hombres de la Revolución cubana como el Che llegó también desde el corazón de los niños!!!!!

Publicada por La Demajagua en Domingo, 28 de octubre de 2018

 

En su familia a pesar de las penurias económicas encontró un ambiente obrero que influyó en su pensamiento gracias a la influencia de su padre Ramón Cienfuegos.

Debido a las carencias solo pudo llegar al octavo grado y tuvo que interrumpir sus estudios de escultura en la Escuela Anexa de San Alejandro.

Años más tarde viaja a los Estados Unidos, donde realizó trabajos de mozo de limpieza, limpiador de cristales, empacador y dependiente.

A finales de 1955 y principios de 1956 participó en actividades de masas contra la tiranía y fue herido de bala durante una manifestación estudiantil y fuertemente golpeado en otra, en la cual terminó detenido por el cuerpo represivo anticomunista.

Encontrándose en una ocasión en los EE.UU escribió a un amigo: “…mi único deseo, mi única ambición es ir a Cuba a estar en las primeras líneas cuando se combata por el rescate de la libertad”.

Por eso cuando supo lo de la expedición del yate Granma quiso unirse a la empresa, aunque su nombre figuró entre los últimos de la lista, pues cuando contactó con los expedicionarios no iba enviado por el M-26-7, pero se hizo de un lugar por su tenacidad y su singular capacidad de persuasión.

Luego vinieron sus hazañas en la Sierra y en los llanos del Cauto, hasta culminar en la proeza de la invasión y en la campaña de las Villas, convirtiéndose en uno de los más destacados comandantes del Ejército rebelde.

Al llegar a las Villas aplicó ejemplarmente la línea trazada por Fidel de unidad con todos los revolucionarios que combatían a la tiranía, sin exclusiones de ningún tipo.

Por eso diría con acierto el Che: “No ha habido en esta guerra de liberación un soldado comparable a Camilo”.

De enero de 1959 hasta su desaparición en octubre de ese año Camilo participó junto a Fidel en las más trascendentales decisiones y tuvo la oportunidad de pronunciar más de 20 discursos pletóricos de patriotismo y entrañable fidelidad a la Revolución y a su máximo líder.

Por eso cuando la traición levantó su garra en el entonces regimiento de Camagüey, Fidel envía a Camilo, una vez más, como vanguardia, en esta ocasión para iniciar el enfrentamiento definitivo a una maniobra contrarrevolucionaria.

Camilo es seleccionado para esta importante misión porque Fidel veía en él la más alta representación de  la lealtad, la valentía y la audacia, además de apreciar en él al dirigente político de sólida formación proletaria.

Unos días más tarde se produjo su trágica desaparición, el 28 de octubre de 1959, que conmocionó a toda la nación porque él era sencillamente un hombre de pueblo.

Pero su recuerdo quedaría para siempre en la memoria de todos, reafirmado en las palabras de Fidel cuando dijo: “… cada vez que el pueblo vea momentos difíciles, cada vez que los hombres jóvenes, los campesinos, los obreros, los estudiantes, cualquier ciudadano, crea un día que el camino es largo, que el camino es difícil, se acuerde de lo que hizo él, se acuerde de cómo nunca, ante los momentos más difíciles, perdió la fe”.

Camilo revive entre nosotros con aquella jovialidad que no le abandonaba ni frente a mortales peligros, armónicamente engarzada con un profundo sentido de la responsabilidad y de la disciplina que en él se daban de modo natural, y con un estilo personal carismático.

Aunque la tristeza lo inundó cuando no pudo hacerse escultor, luego el destino -quizás en tributo a su entrega desinteresada a los demás- puso ante él la posibilidad de esculpir los cimientos de una Revolución, la cual lleva, junto a otros nombres, su imborrable y peculiar sello.

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