Un hombre de tierra firme (+fotos)

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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 10 diciembre, 2019 |
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FOTO Luis Carlos Palacios Leyva

Cuando uno ama el campo, solo puede realizarse entre surcos y guardarrayas. Por eso Ernesto Guisado Torres a pesar de sus 35 años centra su mirada en la tierra, unas 276 hectáreas pertenecientes al polo productivo cañero Desembarco del Granma, de Bartolomé Masó.

La estampa de Ernesto no lo desmiente. Lleva un gran sombrero de guano y camisa con mangas largas de tela resistente, ideal para esquivar los cortes de las filosas hojas de caña, que ya alcanzan de dos a tres metros de longitud.

En el bolsillo, un nailon de detergente de la shopping probablemente para envolver algún pedazo de pan por si el hambre aprieta durante la jornada, en lo que llega la merienda.

FOTO Luis Carlos Palacios Leyva

Ernesto no tiene miedo al trabajo, por eso al conocer del terreno para potenciar la producción cañera, no le flaqueó el espíritu, y junto a otros 19 trabajadores domeñaron a fuerza de machete y buldócer el bosque de marabú y lipi lipi que poblaba el lugar.

Se llenaron carretas y más carretas de marabú, mayormente destinado a la cocción de alimentos y a la obtención de carbón. Aún queda uno que otro tronco mutilado, testigo de la proeza de estos hombres que convirtieron un terreno baldío en cultivable.

“Esto estaba duro, nos tomó un año limpiar y lograr las primeras plantaciones. Era un monte por donde quiera. Tuvimos que trabajar fuerte con tal de echar esto pá lante, y mira cuánta caña tenemos sembrá, y buena toda”, manifiesta con orgullo Guisado Torres.

El polo Desembarco del Granma lleva en sí el empuje de los hombres de aquella heroica gesta, lo corrobora el hecho de cortar, en  su primer año de creado, cuatro mil toneladas de caña, y estimar para este unas 14 mil, de ellas nueve mil 500 para la molida.

Hoy el salario medio de sus trabajadores figura entre los 900 pesos; mas en tiempos de zafra alcanza hasta los mil 560; el rendimiento es de 75 toneladas por hectáreas.

Montaje de la cochiquera/ FOTO Luis Carlos Palacios Leyva

Entre sus metas está potenciar la diversificación de producciones, entre ellas,  plátano, coco, yuca, boniato,  limón, mandarina, guayaba; el montaje de una cochiquera y la creación de un ranchón para las festividades de los trabajadores.

Ernesto no desfallece en la jornada. Las gotas de sudor revisten su cuerpo imprimiéndole un brillo peculiar que habla del esfuerzo humano por hacer parir la tierra y exprimirle el dulzor que lleva dentro.

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