Un hombre que multiplica vidas

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Por | 28 septiembre, 2020 |
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FOTO/ Rafael Martínez Arias

Hay hombres que encuentran en el hecho de ser útiles un poderoso atractivo, capaz de convertirlo en protagonista de varias iniciativas favorecedoras de sus semejantes, y en esa estirpe pueden contarse personas como Eugenio Andrés Estrada Varela.

Con una cifra de 125 donaciones de sangre, este bayamés de 58 años, nacido en el reparto Pedro Pompa y luego naturalizado en la comunidad conocida como Aeropuerto Viejo, en Bayamo, es de esas personas que van por la vida haciendo por los demás sin pregonar al mundo sus proezas.

Quizás muchos desconozcan que han recibido servicios médicos gracias al aporte sanguíneo de Estrada Varela, pero ahí radica su mayor orgullo y también el aliciente de estar donando constantemente, pues cuando se entera de alguna convocatoria de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), no puede aguantar las ganas de asistir a ese altruista llamado.

Sus méritos en la mayor organización de masas de Cuba no solo se circunscriben al ámbito antes referido, porque también cuenta en su historial con cargos como presidente de CDR y responsable de vigilancia en una zona.

La actividad solidaria que lo apasiona la inició a los 16 años y, desde entonces, no ha cesado de extender regularmente su brazo para que le extraigan el líquido vital que otros pueden necesitar. Sobre esta cuestión expresa que solo dejará de hacerlo cuando no tenga fuerza y salud, pero mientras estas lo acompañen, afirma que a él hay que contarlo en las filas de los donantes.

Según refirió a La Demajagua considera importante su actitud humanitaria, porque salva vidas y lo hace desinteresadamente, su única motivación es que las personas se beneficien.

Le preocupa tanto la continuidad y el relevo en esta tarea de los CDR, que se ha acercado a los jóvenes y les habla sobre la importancia de sumarse al movimiento de donantes, para que experimenten el orgullo proveniente de saber, que su fluido rojo correrá por otras venas.

Como Estrada Varela no es un hombre que se sienta a vanagloriarse del fruto de su acción, y es de quienes no se cansan de darle un sentido a la vida, también se desempeña en la crianza de ovejos y chivos, y ante el llamado de producir más alimentos para el pueblo, está creando la condiciones en su finca para sembrar plátanos.

No obstante a sus contribuciones en el ámbito sanitario y productivo, quiere que lo recuerden como una persona humilde, pues aunque su aporte es significativo, para él no tiene nada de grandeza.

Sin embargo, es difícil que alguien en su condición pueda pasar por la tierra desapercibido, pues donar sangre es un acto que lleva implícito mucho amor por los semejantes, y constituiría una ofensa, relegar al olvido a quienes tanto han dado a los demás.

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