Una cuestión de sensibilidad

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Por Sara Sariol Sosa | 15 noviembre, 2016 |
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dia-no-violencia-mujerUna nueva campaña ha lanzado al mundo la Organización de Naciones Unidas, para que medios de prensa de todo el planeta, levanten sus voces frente a la violencia contra la mujer.

La cruzada ante ese flagelo, que de acuerdo con estadísticas de la citada organización afecta en algún momento de sus vidas, a una de cada tres féminas, prevé 16 jornadas de activismo, entre el 25 de noviembre y el 10 de diciembre venideros.

Aunque en Cuba, y en Granma, por mencionar nuestro entorno más inmediato, aquel a veces nos parezca un mal poco recurrente, por la dicha de construir una obra social que dignifica, protege y emancipa, también deberemos involucrarnos con fuerza.

Si hacemos un análisis del fenómeno en otras partes del mundo, por supuesto debemos reconocer que aquí esa no es una pandemia, pero contamos sucesos, los cuales no siempre enfrentamos, porque nos resultan mínimos, sin embargo, igual laceran.

La violencia, vale entender, es todo acto u omisión intencional en el ámbito de las relaciones interpersonales en la familia, basado en desigualdades por razones de género, y provoca no solo daños físicos.  Muchas son sus formas de expresión, según los medios empleados (física, emocional, abandono) y los daños ocasionados (psicológico, económico, sexual).

Entre sus exposiciones igual pueden considerarse la no participación en lo doméstico, el abuso de la capacidad femenina de cuidado y de servicio adquirida en socialización, y la manipulación emocional (si no haces esto es porque no me quieres).

No estamos exentos de tales hechos, amén de cuanto nosotras hemos ganado con el proceso de construcción revoluciona, la cual ha revolucionado nuestras mentes, nuestra estima.

Lamentablemente, sin embargo, no en todas se ha producido un cambio necesario, que las lleve a valorarse más, a darle más importancia al amor y al respeto que a las ataduras tradicionales, y permiten ser blanco de la desautorización (no le hagas caso a tu mamá sino a mi), del hipercontrol de tiempos (dónde estabas, ha pasado una hora desde la salida del trabajo), de las coacciones comunicativas, de imposiciones de machismo.

Esos también son actos violentos y causan depresión, angustia, trastornos del sueño y de la alimentación, inseguridad, baja autoestima, parálisis social, lesiones físicas, y en el peor de los casos muerte (también lamentablemente hemos sumado hechos de este último tipo).

Así, es posible asegurar, los culpables de la violencia contra la mujer, no son solamente los hombres, sino también las propias mujeres, muchas de las cuales se aferran a una relación de irrespeto y de desconsideración, y por tanto requieren ayuda.

En torno a todas esas manifestaciones se debatirá durante la campaña, una nueva cruzada contra un flagelo que se vence no con fuerza, sino con mucha sensibilidad.

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