Una Guerrilla joven conquista Granma

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Por Yasel Toledo Garnache | 28 octubre, 2015 |
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En el Monumento Nacional en Dos Ríos.
En el Monumento Nacional en Dos Ríos.

Antes, no entendía ese instinto casi suicida de forzar el cuerpo hasta los límites, el deseo de sentir cansancio, sudar…. Los miembros de la “Guerrilla joven”, integrada por blogueros, activistas de redes sociales y periodistas jóvenes de varias provincias del país, lo hacemos con frecuencia y, en el camino, nos volvemos más hermanos.

Del 21 al 25 de octubre, recorrimos parte de Granma, guiados por el deseo de palpar esencias de la nación, en un territorio con más de 600 sitios históricos identificados y señalizados, incluidos 23 monumentos nacionales.

En la Casa del Padre mayor, Carlos Manuel de Céspedes, iniciamos la aventura que nos llevó hasta el Museo de Cera, el Pico Turquino, donde celebramos una boda, Las Coloradas, Cabo Cruz.

Además, el Museo Casa Natal de Celia Sánchez Manduley, en Media Luna, Dos Ríos, en Jiguaní…, pero escrito así todo parece muy fácil. Y, en verdad, las peripecias pudieran motivar hasta películas. Algunos las catalogaron como extremas, aunque no debemos exagerar.

CAMINO AL TURQUINO

Cerca de las 7:00 de la noche llegamos al campamento de pioneros Che Comandante, en Bartolomé Masó, bajo una llovizna, final del aguacero que había caído, según nos contaron. Allí nos recibieron la subdirectora y otros trabajadores, con sonrisas y amabilidad.

“Aquí llueve todos los días, subir por esas lomas es demasiado complicado en estas condiciones”, nos alertaron, Y, por supuesto, tenían razón, pero estábamos decididos: Nos encontraríamos con el Apóstol en lo más alto.

Baños, comida, charlas, chistes y apenas unas horas de sueño, porque a las 2:00 de la madrugada salimos rumbo al Parque Nacional Pico Turquino, en Santo Domingo.

Quien estaba al frente de la instalación, un señor delgado y bastante serio en aquel momento, nos dijo: “Es casi imposible que lleguen. El sendero está en pésimo estado y, después del mediodía, cae cantidad de agua”, pero la tropa no se amilanó.

Y él recalcó: “Para lograr ese propósito deben caminar 18 kilómetros hasta la cima, más cinco de retorno al campamento de Aguada de Joaquín. Súmenle el fago y el casi seguro aguacero. No están acostumbrados a tanto”.

Y era cierto, pero seguimos loma arriba.

La elevación del Alto del Naranjo, nos dejó casi sin aliento. El trayecto completo incluyó caídas y esa mezcla de cansancio, sudor y resequés en la boca, que combatimos con caramelos y refresco.

El punto más alto de Cuba, ubicado a más de 1970 metros sobre el nivel del mar, parecía alejarse cada vez más, sin embargo, la voluntad resistía.

Y teníamos una motivación adicional: la boda de Rodolfo Romero y Karen Alonso, dos habaneros llenos de sueños, de la cual les contaré en otra oportunidad.

Desafortunadamente, todos no llegaron, pero hubo intercambio de anillos y hasta brindis en la cima. Admiramos el busto de José Martí, obra de la escultora Gilma Madera y símbolo para quienes amamos los retos y el país, colocado allí por Celia Sánchez Manduley y su padre, Manuel., en 1953, año del centenario de su natalicio.

De regreso, varios manifestaron el deseo de volver en otra oportunidad, en especial quienes no lo consiguieron.

Cuando el motor del camión bramaba para subir una de las tantas pendientes, ya de regreso desde Santo Domingo hasta Caney de las Mercedes, pensaba en eso y en la sensación de desafío eterno que implica el Turquino y hace que algunos quieran subirlo otra vez, aunque les haya faltado el aire y dolido múltiples músculos.

Parecía que todo lo difícil había concluido y solo nos restaba compartir en el campamento de pioneros Desembarco del Granma, en Las Coloradas, Niquero, y con pobladores de Cabo Cruz. Además, adentrarnos en sitios históricos, ubicados en el llano.

Sin embargo, los programas de los eventos son apenas palabras escritas, planificaciones que pueden cambiar en cualquier momento. Hasta las dos y pico de la madrugada estuvimos con la guagua rota en Manzanillo.

En el campamento de pioneros Desembarco del Granma, en Las Coloradas.
En el campamento de pioneros Desembarco del Granma, en Las Coloradas.

A las 6:00 de la mañana llegamos a Las Coloradas, hora ideal para comer, cuando no se ha hecho, y dormir al menos tres horas. Su director y los demás trabajadores nos atendieron como si fuéramos su familia.

Cabo Cruz nos proporcionó uno de los momentos más especiales: el intercambio con los pioneros de la localidad y con Roldán Hernández, miembro del Destacamento Mirando al mar. Allí realizamos una iniciativa tradicional del grupo: El estanquillo Patria, consistente en obsequiar semanarios de cada provincia, libros de cuentos, temperas, lapiceros, revistas Alma Máter, Somos Jóvenes, Zunzún, juegos, las únicas dos ediciones del periódico Granma a color….

Los obstáculos continuaron y, en el retorno, nos encontramos con una rastra atravesada en la carretera, que nos detuvo durante más de dos horas.

OTRA VEZ EL ENCUENTRO CON EL HÉROE NACIONAL

El domingo, 23, fuimos otra vez al encuentro del Héroe Nacional, esa vez en Dos Ríos, donde cayó el 19 de mayo de 1895. la historiadora Nubislaidis Rosel nos narró lo sucedido aquel día y cómo el primer obelisco fue casi simbólico, constituido con piedras depositas por mambises y otras personas.

Nos fuimos a la orilla del río Contramaestre a buscar otras y ponerlas en el lugar, como dijo Máximo Gómez que debían hacer los cubanos dignos que llegaran allí.

Nos alertaron que estaba crecido y había fango, pero el compromisos con nosotros mismos, la historia y nuestros sentimientos era más fuerte que todo.

La tarde de ese día estuvo cargada de abrazos y despedidas. Ahora, como Itsván Ojeda, periodista de Las Tunas, me quedo con el sabor agradable de juntarme con gente especial y de haber conocido a Rafael y Bernardo, trabajadores de la Empresa de Flora y Fauna, en la Altura de Joaquín, o a colectivos geniales como los de los campamentos Che Comandante y Desembarco del Granma.

Como Lilibeth Alfonso, de Guantánamo, escribo que amé la experiencia, sus retos y las personas en el camino. Granma es una provincia que encanta.

En el Museo Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo.
En el Museo Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo.
La boda en el Turquino.
La boda en el Turquino.
Junto a pioneros y maestros de la escuela, en Cabo Cruz.
Junto a pioneros y maestros de la escuela, en Cabo Cruz.

guagua

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