Una lección contra el Bloqueo

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Por Gisel García Gonzalez | 26 octubre, 2016 |
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FOTO Rafael Martínez Arias
FOTO / Rafael Martínez Arias

Miles de infantes granmenses ocupan hoy las aulas sin apenas advertir cuánto costaron a Cuba las gratuitas bondades de las que disfrutan, y cuánto menos si no existiera el bloqueo, impuesto injustamente al país, durante más de cinco décadas, por los Estados Unidos.

Y es que a pesar de que la Revolución cubana ha dado máxima prioridad al Sistema nacional de Educación, dedicándole crecientes presupuestos, todos los años son menos los materiales escolares que se pueden adquirir y elevados sus costos en mercados distantes.

Un informe del Banco Mundial, en el período del 2009 al 2013, ubica a Cuba en el primer puesto por sus gastos en Educación, cuyo presupuesto total de este año suma más de ocho mil millones de pesos, mientras las importaciones en el sector superan los 18 millones de dólares, sin embargo, un elevado por ciento se emplea en el pago de fletes, casi dos millones en el 2015.

Si se hubiese tenido acceso al mercado norteamericano o del Caribe solo se hubiese gastado con este propósito el 3,7 por ciento de la cifra total y con el resto  hubiera podido comprarse  el papel para la impresión de los libros de texto de todas las enseñanzas en un año y los instrumentos de trazado para las enseñanzas Primaria y Especial.

La habilitación de 60 aulas terapéuticas para niños con discapacidades motoras, que ha sido imposible lograr, tiene un costo de 14 mil euros en zonas de comercio europeo, incluyendo los pagos de fletes, intermediarios y cambio de moneda, mientras que en Estados Unidos se pueden obtener por ocho mil dólares.

Similar ocurre con los módulos didácticos para la enseñanza de las Ciencias Naturales, cuya demanda asciende a los seis mil, pero solo se adquieren 100; y la lista parece interminable en temas tan sensibles como las escuelas sin materiales y áreas deportivas, las instalaciones para la rehabilitación motriz, máquinas de braille, atriles y baterías para los equipos auditivos.

En el año 1993, en pleno período especial, el sector tocó fondo, pues de 21 millones de libros de textos existentes en 1989, solo se dispusieron de un millón; en tanto, de 730 toneladas de papel necesario para las evaluaciones escolares en 1996, pudieron obtenerse 65.

Los profesores de diferentes enseñanzas recuerdan como los niños compartían los textos y ellos empleaban numerosas horas y parte de sus vacaciones reparándolos, por el uso excesivo. Los padres también colaboraban.

Entonces, surgen historias como las de Yanet Vázquez Selva, madre de José Edilberto Pérez Vázquez, estudiante de la escuela especial Graciela Bustillo, quien padece de una parálisis cerebral, 12 patologías asociadas a su enfermedad de base y retraso mental:

“El Bloqueo nos ha provocado carencias importantes para los cuales siempre se ha hallado una solución, alcanzar los actuales logros de mi hijo, de manera gratuita, en ningún otro país hubiese sido posible.

“En su institución educativa lo han ayudado a vencer su invalidismo y a desarrollar habilidades para la vida dentro de su seno familiar. Qué obra humana tan generosa y dedicada hacen diariamente maestros y auxiliares pedagógicos para ganar el interés de estos niños con severos déficit de atención”.

No obstante, no faltan las gestiones, ni las tormentas de ideas, ni la creatividad de los profesores para inventar medios de enseñanza, ni las muy meditadas soluciones que implican el concurso de otros sectores de la sociedad como la implementación de las aulas anexas en centros de la producción y los servicios.

Las educadoras de círculos infantiles dedican numerosas horas de su preparación y tiempo libre, con el apoyo de instructores de arte, para valiéndose de técnicas artesanales confeccionar los materiales y juguetes que necesitan los niños para realizar sus juegos de roles y otras actividades que contribuyen a su desarrollo social y cognitivo.

En materia educacional el bloqueo arremete contra normas internacionales: la Declaración universal de los derechos del niño, el Pacto internacional de derechos económicos, sociales y culturales y la Declaración mundial sobre la supervivencia, la protección y el desarrollo del niño, adoptada por la Cumbre mundial a favor de la infancia, de 1990.

Cuando se habla de bloqueo en cifras, aunque se trate de economía, no constituye simple matemática, a los aplicadores de sus crueles políticas no les faltan los cálculos, sino el corazón.

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