Una mirada italiana al desarrollo biofarmacéutico de Cuba

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Por Prensa Latina (PL) | 27 junio, 2020 |
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FOTO/ Prensa Latina

Roma, (Prensa Latina) Consagrada desde hace casi 35 años a la investigación en biotecnología y biomedicina, la bióloga Rosella Franconi considera a Cuba un referente en el desarrollo de esos y otros ámbitos científicos afines.

Nacida en la capital italiana y graduada de Ciencias Biológicas en la Universidad de Roma ‘La Sapienza’, esta mujer menuda y conversadora muestra una notable capacidad para movilizar sus argumentos al exponer los resultados de sus investigaciones sobre el sector biofarmacéutico cubano.

En diálogo con Prensa Latina, Franconi ofreció su valoración sobre el nivel alcanzado en ese aspecto por la nación caribeña, la respuesta a la Covid-19 y la ayuda brindada por sus colaboradores de la salud para enfrentar la pandemia en más de 20 países, entre ellos Italia.

Con una marcada vocación humanista y firme convicción sobre el papel de la ciencia en función de la justicia social, Franconi contó como entró en contacto directo con el entorno científico de la Isla en 2004, cuando conoció a tres investigadores cubanos en un congreso en Francia.

En ese sentido, explicó que hasta ese momento sabía muchas cosas en general sobre Cuba, pero confiesa que quedó sorprendida ‘porque no pude jamás imaginar que ellos estaban más adelantados que nosotros en lo que estábamos tratando de hacer’.

‘La otra cosa que me impresionó mucho fue ver aquellas diapositivas en las que se mostraba como la mortalidad infantil en Cuba era bajísima y los indicadores de salud eran verdaderamente excepcionales’, indicó.

Aquella experiencia la fulguró y la hizo reflexionar sobre cómo era posible que un país pequeño, con escasos recursos naturales y sometido durante casi seis décadas a un feroz bloqueo económico, comercial y financiero por parte de Estados Unidos, tenía aquel desarrollo en la medicina y la biotecnología.

Animada por el deseo de profundizar en el conocimiento de la realidad cubana, al año siguiente viajó a la isla donde, a través de colegas investigadores, ‘fui descubriendo un sentido de pertenencia, de utilidad permanente por lo que hacen por su país’.

Los lazos con los científicos cubanos se reforzaron en los años siguientes a través de invitaciones recibidas para participar en congresos organizados por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, gestiones para la presentación de proyectos conjuntos y el intercambio continuo de información.

En ese proceso de búsqueda conoció al fallecido profesor ítalo-argentino Pablo Amati, miembro de honor de la Academia de Ciencias de Cuba, maestro de los primeros genetistas de la isla y precursor de su desarrollo biotecnológico actual, quien le contó como a finales de 1969 o 1970 fue allá a impartir cursos de verano.

‘Nos dio nombres, yo contacté personas, a las esposas de dos de aquellos investigadores ya fallecidos, italianos que a inicios de los años 70 estuvieron en Cuba como profesores universitarios en los curos porque, como explicó Amati a Fidel Castro, era imposible iniciar la Biología Molecular sin una buena escuela de Genética’, dijo.

Esa contribución de los italianos al surgimiento de la biotecnología en Cuba me hizo sentir más cerca de la historia de ese país, expresó Rosella, quien en 2014 conoció al profesor Ángelo Baracca, físico, historiador y crítico de la ciencia.

Vinculado desde hace más de 25 años a la Facultad de Física de la Universidad de La Habana y autor del volumen ‘The History of Physics en Cuba’ (2014), Baracca se mostró interesado en ampliar sus investigaciones a otros campos de la ciencia en la nación antillana y así surgió la idea de una pesquisa conjunta.

Con Baracca, publicó en 2016 ‘Subalternity vs. Hegemony, Cuba’sOutstandingAchievements in Science and Biotechnology, 1959-2014’y en 2019 ‘Cuba: medicina, scienza e rivoluzione, 1959-2014. Perché ilservizio sanitario e la scienzasonoall’avanguardia’.

En febrero de 2020 publicaron una segunda edición del volumen en italiano con una nota final de actualización sobre aspectos de la realidad cubana como el relevo generacional en la dirección del gobierno y el estado, el recrudecimiento del bloqueo estadounidense y la aprobación de la nueva Constitución.

En 320 páginas, los autores analizan sobre las causas y condiciones que propiciaron el desarrollo del conocimiento y la ciencia en Cuba a partir del triunfo de la Revolución en 1959, precedido por un proceso histórico descrito en el primer capítulo, ‘Liberarse de la subordinación: un desafío constante en la historia de Cuba’.

‘El reto: despegue y estabilización de un sistema científico avanzado, los años sesenta y setenta’; y ‘El salto de los años ochenta, la madurez del sistema científico cubano, la eliminación de la subordinación’, se denominan los dos siguientes.

‘El drama de la caída de la URSS, Cuba apuesta nuevamente a la investigación científica’; y ‘Rasgos distintivos de la empresa científica cubana: una alternativa al modelo capital-intensivo’, culminan el recorrido antes de arribar a las conclusiones con el sugerente título de ‘Un sistema científico avanzado en un país en vías de desarrollo y un camino original’.

En opinión de Rosella, el libro fue bien acogido por los lectores porque logró mostrar el alto nivel alcanzado por Cuba en el sector biofarmacéutico desde sus orígenes, a través de una rigurosa investigación científica apoyada en datos concretos provenientes de fuentes confiables.

Claramente, precisó, todo nació con el triunfo de la Revolución y las decisiones adoptadas por el joven gobierno revolucionario encabezado por Fidel Castro para convertir el conocimiento en uno de los pilares de la nueva sociedad.

Ese, puntualizó, fue un proceso que incluyó la campaña de alfabetización, la construcción de un robusto sistema nacional de enseñanza universal y gratuita, la creación de nuevas universidades y centros de investigación, entre otros.

Para Rosella, una expresión clave de aquella política fueron las palabras de Fidel Castro, en enero de 1960 cuando afirmó que ‘el futuro de nuestra patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, tiene que ser un futuro de hombres de pensamiento, porque precisamente es lo que más estamos sembrando’.

En la conversación con Prensa Latina, la bióloga italiana valoró la respuesta de Cuba a la Covid-19, tema abordado por ella y Baracca en un reciente artículo en el cual destacaron la preparación de la isla para enfrentar situaciones excepcionales, aunque en este caso es una epidemia nueva. Entre otros aspectos, el texto mencionó el desarrollo a nivel mundial del sector biofarmacéutico, gracias a un ciclo coordinado entre centros de investigación, universidades y el sistema de salud, integrado por la investigación de base, las pruebas diagnósticas de los productos, su elaboración y comercialización,.

El artículo resaltó, además, como desde enero de este año, apenas conocida la noticia de la epidemia en China, Cuba elaboró un plan de control y prevención el cual incluyó el adiestramiento del personal médico, la preparación de estructuras sanitarias y la información al público.

Asimismo, se refirió a la respuesta coordinada de las autoridades sanitarias y la investigación científica, mediante el desarrollo y aplicación de fármacos apropiados para el tratamiento de los pacientes, sin ‘la grave intromisión de intereses económicos y privados’ como ocurre en otros países.

Para Rosella, Cuba ocupa un lugar muy especial en su vida porque, entre otras cosas, le permitió reencontrarse consigo misma y comprobar que existe un lugar donde sus ideas sobre la justicia social y la emancipación de los seres humanos tienen una manifestación concreta.

Cuba es trabajo, humanidad y fraternidad verdadera, expresa emocionada y afirma que conocer a ese país le dio la oportunidad de comprobar que no estaba loca, como creían algunos incluso en su ámbito laboral, y añade satisfecha que ‘afortunadamente logré transformar todo eso y ahora todos quieren ir a Cuba, todos la conocen, todos la respetan’.

Para mí, puntualiza, Cuba significa muchas cosas, me cambió la vida, conocer a Cuba, estudiar sobre Cuba, le ha dado un sentido a mi vida, me fortaleció, tengo mucha más resistencia y sé que tengo razón para seguir adelante.

Al reconocer la ayuda brindada por los colaboradores cubanos de la salud para enfrentar la Covid-19 en Italia y otras naciones, Rosella apoya la campaña internacional a favor del Nobel de la Paz para el Contingente Henry Reeve ‘por su ejemplo de internacionalismo y solidaridad’ al compartir lo que se tiene y no dar lo que sobra.

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