Una mujer que trascendió su tiempo

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Por Andy Zamora Zamora | 18 junio, 2018 |
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No fue imprescindible conversar con ella, tampoco ver imágenes suyas. Con el ejemplo de Vilma Espín Guillois aprendí lo bello de cuidar a la mujer como una compañía excelsa a quien le debo también ese sueño de la libertad.

Mi tierra cautocristense se ha vestido con los “trajes” de la presidenta fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas. Más que una metáfora, la acción de las féminas guiadas por las ideas de la revolucionaria, constituye sustantivo en el quehacer profesional y técnico de este territorio.

Quien conoce la valía de una mulata, hoy convertida en presidenta del Poder Popular o el empuje de una primera secretaria que domina cómo dirigir por años el Comité Municipal del Partido Comunista de Cuba en la localidad, interpreta fácilmente que aquí la Revolución avanza también con el coraje de las damas.

Se les ve inquietas, motivadas por emprender a veces con pocos recursos tareas necesarias para satisfacer las demandas de un pueblo exigente. Que estén ellas al frente de más del 49 por ciento de los puestos de dirección y asuman esfuerzos, antes solo valorados para ejercer los hombres, no es fruto de la casualidad.

Las cautocristenses representan dignamente la bandera de la Federación de Mujeres Cubanas. En cada comunidad, bajo la lluvia o el sol, están las vanguardias, con el compromiso de resolver los problemas de las familias, que en ocasiones les buscan también en las noches o los fines de semana y estas les asisten, sin importar horarios.

Cuando les veo tan serenas, he preguntado si las responsabilidades han menguado. Contestan, regresamos de este barrio o de aquel, donde realizamos la Asamblea X Congreso. Ahora vamos por nuestros esposos e hijos. Allí están los retos mayores.

El redactor insiste ¿ya sus compañeros comprenden las demoras nocturnas y los desvelos por lo laboral? Sonríen y contestan en tono de broma; la lucha por la equidad es un proceso indetenible en Cuba.

Para hablar de esas guerreras que aprendieron de Vilma Espín a ser incansables, necesariamente hay que hacerlo en plural. Les distingue la unidad y pocos colectivos alcanzan de manera tan plena esa complicidad que les permite actuar individualmente para aportar al grupo.

Vilma conquistó América desde la defensa de los derechos de las mujeres, que antes del triunfo de la Revolución  carecían de un reconocimiento igual al del hombre respecto a sus capacidades y oportunidades.

Con la posibilidad de estar representadas a nivel de país, sus voces alcanzaron ese lugar de alta estima en todos los sectores y demostraron su fortaleza.

Las batas blancas, los libros, los frutos de la tierra, si hablaran, muy bien contarían sus historias junto a las herederas de Vilma, porque no fuese posible la Revolución, sin esas hijas que también engendran la libertad.

Hace 11 años, que la presidenta eterna de la FMC, cultiva el futuro desde el lugar más alto.

 

 

 

 

 

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