Una Rosa eterna

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Por Diana Iglesias Aguilar | 20 junio, 2020 |
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FOTO/ Cortesía del entrevistado

Hace más de dos décadas las fotografías cuelgan de la sala de trabajo de su casa, cada persona que va por un pelado puede admirar una imagen inédita de La Vedette de Cuba, está siendo maquillada y aún su cabello sostiene los rolos para el molde de los rizos rubios, cubiertos por un pañuelo de seda negro.

Como para que no quede duda de la satisfacción de la Diva, el protagonista me cuenta que hizo tomar la imagen solo para tener constancia en su hoja de vida y que ella, la Fornés, una vez concluida la transformación decidió posar sólo para dedicarle un recuerdo de la obra artística que constituyó para ella el maquillaje hecho por el maestro Osvaldo Gueits Bringuez.

FOTO/ Cortesía del entrevistado
Luego vendrían otros momentos juntos en Bayamo y Manzanillo, en la última década del siglo XX, donde Rosa Fornés cantó, actuó y bailó en los teatros Manzanillo de la ciudad del Guacanayabo, José Joaquín Palma y Bayamo de la Cuna de la Nacionalidad Cubana, a salas repletas y aplausos inacabables en medio de vivas y bravos, a los que ella emocionada respondía con besos, saludos y una amplia sonrisa.

Muchos jóvenes cubanos se extrañarán por estos días de que una mujer de 97 años acaparara titulares y constantes post en facebook, por su delicada salud, estando en la floridana ciudad de Miami.

Una deuda que tenemos con las actuales generaciones a las que hay que mostrar sin recatos cuánto de valioso tiene la Cultura Cubana en muchos íconos que ya no se presentan en espacios habituales y que olvidarlos significará borrar nuestra historia artística.

Quién fue esta mujer que cautivó más allá de su belleza física el brillo y elegancia en el vestir? De su experiencia personal como maquillista y calador de almas artísticas nos habla Osvaldo Gueits.

Rosita era exigente con ella y con los que a su alrededor se movían. Para delinear su rostro no necesitaba sino pericia y demostrar dominio de la técnica. Era enemiga de la chapucería y la frivolidad.

Cuenta el estilista que sostener con ella una agradable conversación era fácil, hablaba de incontables temas artísticos y en su ámbito demostraba conocimientos amplios, del canto lírico, el baile, la música, la actuación, el maquillaje y el vestuario.

Largas pláticas sostuvieron Rosa Fornés y Osvaldo, en las que él recuerda no hubo momento para chismes ni comentarios de nadie en particular, si completa discreción y mucha educación en su interlocutora que luego calificó al maestro bayamés como de los mejores estilistas en la isla.

Rosita, quién se forjó con estudios autodidactas y mucho trabajo, deja una huella imborrable en miles de admiradores, para mi entrevistado ella era una enciclopedia artística viva, una mujer que vivió para las Artes, y su versátil carrera en radio, escenarios, televisión y cine lo demuestran. Una mujer que no nació en el Caribe y se sintió Cubana, donde pasó la mayor parte de su vida profesional y donde descansa para la eternidad desde el 16 de junio de 2020.

Rosita no hacía distingos entre bailarines, músicos, personal de apoyo para incluirlos en su elenco, bastaba que demostraran profesionalidad y disciplina, deseos de entregarse en el escenario, por esa razón mayor en una de sus giras por Cuba, el presentador del espectáculo era un agraciado joven llamado Luis Silva, cuando ni soñaba convertirse en el popular presentador de televisión y encarnar al personaje que le ha dado mayor acercamiento al público: Pánfilo Epifanio.

La llegada de Rosa a camerinos era como la entrada de un sol del que todos querían recibir luz y calor, si bien al terminar el espectáculo era dada a regresar al seno familiar esto no le impidió el cultivar amistades por donde pasó.

Cuando la televisión de Granma CNC hizo el programa La Ventana dedicado a Osvaldo Gueits, el equipo de producción pidió por teléfono a Rosita la opinión sobre Osvaldo. Tanto ella como su hija Rosa Medel asintieron enseguida.

La Vedette opinaría del maquillista y ya amigo bayamés con quien sostenía animadas conversaciones de vez en vez por teléfono  Osvaldo temblaba frente a la cámara al escucharla, era una sorpresa para él, como tembló y lloró con la dolorosa noticia de la defunción de su amiga. Una Rosa que vivirá en su corazón para siempre.

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