Una vida entre mar y esfuerzos

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Por Leslie Anlly Estrada Guilarte | 19 agosto, 2015 |
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FOTO / Rafael Martínez Arias
FOTO / Rafael Martínez Arias

Julio Castillo es un hombre modesto y locuaz. Tiene 63 años, de ellos, 43 como trabajador de la Pesca, y considera que aún tiene mucho que aprender.
Cuenta que en años pasados prestó servicios como tecnólogo de producción, en las enviadas, en el buró de captura, en los barcos camaroneros, hasta llegar a la industria.

Desde hace 30 años es el jefe de línea de camarón en la Empresa Pesquera Industria Granma (Epigran), en el municipio granmense de Manzanillo, donde junto a 38 personas más, la mayoría mujeres, se preocupan por la calidad, como muestra máxima de respeto al cliente.

“El trabajo con el camarón es de inteligencia y extremo cuidado. Una jornada comienza en dependencia del horario de llegada de la materia prima, lo descongelamos, pesamos, se descola, se lavan las cubas, se pelan, se envasan, todo, sin partir ninguna anilla de la masa y sin perder gramaje.

“Higiene y salud son las primeras palabras aquí, directamente proporcionales a la inocuidad de los alimentos”.

Allí, la improvisación no existe, y los resultados positivos, especialmente con el camarón marino, los satisfacen. Los clientes se sienten satisfechos con los productos y no han existido devoluciones.

“La edad promedio de esta línea es de 45 años aproximadamente, y la experiencia tiene mucho que ver con el buen desempeño, cada uno sabe qué hacer al llegar a sus puestos, pero también estamos haciendo captaciones para jóvenes, hay que garantizar el relevo”, agregó.

Como responsable de esa línea, el chequeo constante forma parte de sus rutinas y responsabilidad. Además, se apoya en el grupo de control de la calidad.

“Ese equipo nos asesora y guía. Están pendientes de la limpieza de las botas y las batas, y otros elementos que nos sirven. También contamos con cuatro trabajadoras vanguardias nacionales que son motor impulsor en el proceso productivo”.

En este 2015 en esa área se proponen procesar 400 toneladas de camarón entero de cultivo y pelar 120.

Para Julio Castillo, así como para los demás trabajadores de la industria en Epigran, es orgullo y compromiso que no haya rechazos de sus productos. Por eso, la capacitación del personal resulta prioridad, y existe la voluntad para adquirir conocimientos.

La reparación en esa parte de la Empresa ha permitido mejor confort para los trabajadores, y que los procesos tengan la seguridad en materia de salud requerida. El laboratorio tiene equipos de primer nivel, que están certificados para la exportación en cualquier país del mundo.

En el primer semestre del año allí las capturas de escamas no se comportaron de manera positiva, con más de 120 toneladas por debajo del plan, por escasa manifestación de las especies, y a partir de este mes esperan aumentar los niveles de pesca.

En cuanto al ostión, hasta el mes de mayo se capturaron 33 toneladas menos de lo proyectado, y los principales directivos de la Empresa auguran que se incremente este incumplimiento porque han existido problemas biológicos, entre otras dificultades.

Así, transcurren los días de Julio Castillo, al que no solo le interesa su línea, sino que siente por todo lo que en Epigran sucede, porque es parte de su vida, de su andar, por estos mundos de escamas, mar, crustáceos y esfuerzos.