Una voz, entre grandes acontecimientos

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Por Luis Carlos Frómeta Agüero | 27 noviembre, 2019 |
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FOTO/ Rafael Martínez

“Crecí junto a la décima, el punto guajiro, los guateques y aunque siempre acompañé al viejo en esos trajines, nunca me llamó la atención ese mundo, mi sueño era ser médico y como no me llegó la carrera,  opté por una militar que finalmente deseché.

“Un día acudí con mi padre a la grabación del programa campesino, había crisis de locutores y me propusieron grabarlo, era el 15 de marzo de 1993, iniciaba mi primera incursión en la Radio.

“Pasado algún tiempo supe que Manolo Jorge Ross Suárez, profesor de locución y director de programas, impartía un curso, llegamos a su casa y la respuesta fue tajante:

“-A tu hijo no lo quiero en mi curso, si aceptó hablar por un micrófono desconociendo lo más elemental de la técnica, que busque a otra persona que le enseñe o aprenda solo.

“Cuando mi padre y yo salimos de aquel hogar, dije:

-¡Voy a ser locutor!.

“-Yo te voy a ayudar- aseguró papá  y me dejó en manos de Osvaldo Aguilera, presentador holguinero, uno de los más destacados del país.

“Aceptó y en esa hermana provincia permanecí cerca de dos meses: cada día hablábamos de la técnica radial, debatíamos el noticiero, recibía una preparación intensa y trabajaba en algunos espacios como Señal, MFM…, de manera que llegué a Bayamo con una preparación más sólida.

El vaso comunicante

“Mi padre Mariano Hernández Rodríguez, poeta, decimista e improvisador, llegó a Bayamo en el año 1951, pronto se percató de que  la ciudad no contaba con un programa radial para difundir esa corriente musical.

“Habló con Manuel de Regla Díaz, dueño de la emisora, quien le expresó:

-Búscate a los patrocinadores y te doy el espacio.

“La audiencia fue tan grande que se multiplicaron los benefactores, Regla Díaz, al percatarse de los dividendos económicos que generaba la propuesta, aclaró:

-A partir de ahora te quedas con las promociones de la Nestlé, El Encanto o la fábrica de refrescos Kawi y los demás son míos, o te vas de la emisora.

Nuevamente a la carga

“Años después llegó Nelson Moreno de Ayala, un consagrado radialista procedente  del Centro de estudios del Instituto Cubano de Radio y Televisión e Integrante de la vieja cátedra de locutores, quien impartió un curso de superación, me incorporé y recibí al final el diploma correspondiente.

“Justamente el primero de Julio de 1993, día en que se jubila mi padre, me inicio como trabajador de CMKX, Radio Bayamo y cinco meses después, realicé mi primera presentación en vivo a la orquesta Original de Manzanillo, en la Plaza del Himno.

“A partir de entonces asumí la conducción de varios espacios y sesiones radiales y televisivas; el programa Panorama campesino, Frecuencia 12, Entre signos, Perspectivas, los comentarios deportivos…”

Este joven locutor, multipremiado en Festivales de la Radio y la televisión cubanas, participó como delegado en el Séptimo Congreso del Partido Comunista de Cuba y en la Conferencia nacional del Sindicato de la Cultura.

Ostenta el Premio del barrio, conferido por la Coordinación nacional de los CDR, las distinciones Félix Elmusa, Raúl Gómez García y aniversario 50 de la Unión de Jóvenes Comunistas

Lo  inesperado

“Me encontraba en Cinco Palmas, Media Luna, para participar como locutor en el acto por el reencuentro de Fidel y Raúl en ese histórico lugar, mientras compartía el receso con otros compañeros,  llegó un campesino interesado en conocerme.

“Le comunicó su inquietud a Rolando González, el funcionario que nos atendía y juntos llegaron al lugar donde me encontraba:

-Mira, Yunel, él te quiere conocer- dijo el responsable.

“Me paré frente al hombre que triplicaba mi estatura, con cierta duda preguntó:

-¿Qué, tú eres Yunel?… por la voz que pones en la radio pensé que eras un hombracho.

“Aquella expresión generó la carcajada colectiva, también el nacimiento de una amistad con aquel campesino y entre los bromistas del equipo, la imborrable frase del lugareño, repetida varias veces a manera de burla.

Así transcurre la vida de este singular artista, el que un día desafió el micrófono hasta imponer su voz entre los grandes acontecimientos de Granma.

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