“Vacunar” con ánimo

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Por Roberto Mesa Matos | 20 marzo, 2021 |
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De izquierda a derecha: Anthony Tornés Sánchez, Carolina Rodríguez Yero, Fidel Jesús Moreno Cubela, Maidelis Naranjo Núñez, Nohemia Reyes Alcolea, Darlyn Acosta Martín, Yudelkis Hernández Rodríguez, , Luis Enrique Mesa Sánchez, Asiel Ramos García, Ana de la Cruz Figueredo, Dierny Clotaire Boutsindi.

El joven Fidel Jesús Moreno Cubela tiene apenas 20 años de edad, estudia el segundo año de la carrera de medicina en la Facultad de Ciencias Médicas (FCM) Celia Sánchez Manduley, de Manzanillo, y “un mundo de ilusiones y metas por cumplir que dependen de la voluntad y el interés con el cual las asuma para ser mejor y crecer como persona”.

Para este muchacho elegir la profesión a la que consagrará la existencia “resultó un dilema porque no tenía antecedentes directos en la familia, sin embargo otros sí: dos tías son laboratoristas clínico y una prima se desempeña en el área de la terapia física y rehabilitación.

“Mis padres también influyeron en la determinación final. Los hábitos y estilos de vida saludables, las dietas y nutrición, así como los ejercicios físicos me interesaron siempre desde adolescente. Después todo resultó más fácil.”

Desde que traspasó el umbral de la institución, a este muchacho lo sedujeron la historia de un centro, construido por iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, y la consagración del claustro que a lo largo de casi 40 años ha moldeado de “altos quilates” la formación de cientos de miles de profesionales del sector de la salud pública para los trece municipios granmenses.

“Las motivaciones y vocación encontraron fuerte y sostenido impulso porque me he incorporado a decenas de eventos, sociedades científicas e intercambios que facilitan y contribuyen a mi preparación como futuro galeno.”

Pero Moreno Cubela siente que la experiencia más estremecedora y emocionante le llegó con la tristeza y el dolor que significa la propagación de la Covid 19 en Manzanillo “porque nos permitió incorporarnos de manera directa a un especial combate por la salud del pueblo y preservar su vida.”

¿Qué aprendió durante el período de las pesquisas activas en los barrios y las comunidades del municipio?

“Nos facilitó un contacto más cercano con los problemas de salud de las personas y orientarlos sobre cómo prevenir la enfermedad y cuidarse. El vínculo con la atención primaria de salud es muy importante.

“Es un reto hasta para el estudio porque hay que formarse desde la distancia: aprovechamos los espacios familiares, las nuevas tecnologías y los intercambios mediante diversas vías con los profesores y usamos la Universidad Virtual.”

Gracias a las posibilidades de acceso a las modernas tecnologías de la información y las comunicaciones, los alumnos de la facultad de ciencias médicas disponen de un grupo de whatsapp denominado Los Voluntarios, que integra a los interesados en desarrollar diversas tareas vinculadas al enfrentamiento al mortal virus.

La primera avanzada, compuesta por diez alumnos de las diversas carreras que se estudian en la FCM, labora desde hace poco más de una semana en la Zona Roja, del centro de aislamiento de la escuela pedagógica Celia Sánchez Manduley.

Los primeros voluntarios en incorporarse son: Darlin Acosta Martín, Maidelis Naranjo Núñez, Dayana Infante González, Luis Enrique Mesa Sánchez, Carolina Rodríguez Yero, Asiel Ramos García, y el estudiante extranjero Dierny Clotaire Boutsindi, alumno de quinto año de medicina y presidente del Consejo de Naciones de la FCM. Al frente de ellos está Fidel.

“Algunos no nos conocíamos, pero sí tenemos claro un objetivo: aportar desde la responsabilidad a este combate contra un enemigo invisible hoy para la humanidad. Asumimos el riesgo con la disposición que caracteriza a un joven cubano para seguir adelante y vencer aquí donde no todos quieren estar, y donde más esfuerzo se requiere. Es una gratificación mayor.

“El trabajo se relacionan con el servicio y la atención a los pacientes: les hacemos llegar los alimentos a los cuartos, fumigamos las áreas establecidas e higienizamos los trajes de labor.”

¿Qué le ha impactado más?

“El contacto directo con los pacientes, observar la angustia por la espera del resultado de PCR que te puede poner al límite entre la vida y la muerte es una cuestión estremecedora y aquí estamos nosotros, como jóvenes para ofrecerles aliento de vida, confianza y seguridad, inspiración para continuar y “vacunar” con ánimo.

“El miedo es una fuente de inspiración para cumplir de manera más efectiva cada tarea y dar lo mejor de nosotros en ella, cumpliendo los protocolos sanitarios.

“Sin dudarlo regresaría cuantas veces se requiera mi trabajo aquí: esta es la primera gran misión que como futuros médicos vamos a desempeñar en nuestras carreras porque ha demandado apartarse de la familia, dejar a un lado los estudios y dedicarme solamente al servicio. Es un quehacer muy emotivo y crecemos.”

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