Valoraciones del Presidente del Inder sobre la actuación cubana en Tokio 2020

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Por Agencia Cubana de Noticias (ACN) | 9 agosto, 2021 |
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FOTO/ Autor desconocido

La Habana, Osvaldo Vento Montiller, presidente del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder), realizó en las últimas horas una valoración sobre la excelente actuación de la delegación cubana en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 que llegan hoy a su final.

En sus palabras Vento Montiller asegura que regresarán a la Patria con la misión cumplida; mientras felicitó a todos los que representaron a Cuba en esa cita estival porque lo hicieron a la altura que merece el pueblo de la isla.

También destacó que con la cosecha de siete medallas de oro, tres de plata y cinco de bronce, la nación caribeña se ubicó en el lugar 14 del medallero, mejorando las actuaciones de Beijing 2008 (3-10-17), Londres 2012 (5-7-15) y Río de Janeiro 2016 (5-2-4).

A continuación el texto íntegro del titular del Inder

Cualquier acercamiento al desempeño de la delegación cubana en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 tiene que comenzar por agradecer las muchas muestras de apoyo recibidas desde la Isla, donde noches y madrugadas se convirtieron en días para estar al tanto de lo sucedido durante estas intensas jornadas.

De especial significado resultaron los diálogos telefónicos sostenidos por el Primer Secretario del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con campeones, medallistas, entrenadores, directivos y otros miembros de nuestra embajada atlética, y mensajes como los enviados por el Presidente del Consejo de Estado y de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Esteban Lazo Hernández, y el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz.

Como se anunció, viajamos a la capital japonesa con 69 atletas de 15 deportes, y definitivamente fueron 62 las pruebas asumidas como parte de un programa de competencias que incluyó 339.

La conquista de siete medallas de oro, tres de plata y cinco de bronce, que sumaron 15, colocaron a Cuba en el lugar 14 por países y permitieron celebrar su mejor ubicación en los últimos 13 años, dejando detrás las de Beijing 2008 (3-10-17), Londres 2012 (5-7-15) y Río de Janeiro 2016 (5-2-4).

De tal forma, damos por cumplido el compromiso de figurar entre los 20 países instalados en la vanguardia del medallero, marcando la excepción en cuanto a los niveles de desarrollo económico que sustentan a los otros miembros de ese grupo.

Se trata de un saldo que, en primer lugar, deviene fruto de la consagración de atletas, entrenadores y otros especialistas que respondieron a las atípicas y numerosas exigencias surgidas a partir de las limitaciones generadas por la covid-19.

Recordemos que la pandemia, además de condicionar la posposición del evento, impuso rediseñar la preparación en medio de condiciones nunca antes enfrentadas, y por ende no recogidas en literatura alguna.

Ese reto demandó que se multiplicara la alianza de nuestros colectivos técnicos con la red de colaboración científica del organismo, se creara un grupo asesor-consultor y se generaran otras muchas acciones en función de concebir el trabajo en un escenario inédito.

Notable disminución del fogueo competitivo, irregularidades e incertidumbres en relación con los procesos clasificatorios, y fenómenos que afectaron en el orden psicológico, a partir de frustraciones y la necesidad de prorrogar objetivos, fueron de los obstáculos vencidos.

En tal sentido es justo mencionar el apoyo recibido en las provincias de Camagüey, Sancti Spíritus, Santiago de Cuba, Cienfuegos y Ciego de Ávila, que abrieron sus puertas a varias de nuestras preselecciones y le pusieron todo el amor del mundo al aseguramiento de su preparación cuando fue necesario desconcentrarlas de las escuelas nacionales, como ocurrió ahora con los representantes de la misión diplomática cubana aquí, entregados hasta el más mínimo de los detalles.

Concretado con el aporte de otras instituciones y expertos, y respaldado por la voluntad política de garantizar nuestra asistencia a este evento, aun cuando la propia pandemia y el endurecimiento del bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos acrecentaron las barreras a superar, ese proceso de aprendizaje colectivo terminó por demostrar su efectividad en una competencia de muy alto rango.

Vale resaltar que la estrategia aplicada se validó en ámbitos como la fortaleza en que terminó convertida la longevidad competitiva de figuras de mucho peso para hacer realidad ese propósito, los movimientos de categorías aplicados en el boxeo y la ampliación de cuatro a siete del número de deportes que tributaron preseas, en comparación con la edición de Río de Janeiro 2016, además del muy alto 53,8 por ciento de eficacia conseguida entre los atletas clasificados a finales.

Nos satisface especialmente la disciplina, el respeto al contrario, el apego al juego limpio y el sentido de compromiso reinante en toda la delegación, que los hizo pilares para que cada salida a los escenarios de competencia quedara realzada por la voluntad de responder a millones de compatriotas que aplaudieron los triunfos y supieron valorar cuánto se hizo por los que no resultaron posibles.

Regresamos a casa orgullosos de la hazaña de nuestro abanderado Mijaín López, acentuado como leyenda de la lucha grecorromana con su cuarto título, y de que Idalys Ortiz se ratificara ícono del judo con una plata de oro que elevó a cuatro sus medallas de este tipo.

Merece elogios, además, que Roniel Iglesias, Arlen López y Julio César La Cruz se proclamaran bicampeones olímpicos al vencer en un torneo de boxeo donde rivalizaron con hombres mucho más fogueados desde que la pandemia comenzó a azotarnos, y que el tirador Leuris Pupo escribiera una página de constancia con esa plata repleta de simbolismo debido a los tremendos escollos resultantes del bloqueo.

Lo mismo sucede con el canotaje, estrenado entre los deportes poseedores de oro luego de tres segundos puestos distribuidos entre las versiones de Sídney 2000 y Atenas 2004, con el alegrón de Luis Orta, que abrió el camino al gran Mijaín, y con Andy Cruz, subido al ring alejado de las presiones inherentes a un cierre definitorio en muchos sentidos.

Se impone reconocer a los restantes llegados al podio, y a los que no pudieron, porque cada uno se exigió al máximo, incluso sobreponiéndose a lesiones u otras molestias, espíritu que acompañó a entrenadores, el personal médico y todos los implicados en la misión de ser fieles con el compromiso contraído cuando recibimos la bandera de la estrella solitaria defendida con pasión aquí.

Nos complace que a la seriedad demostrada sobre los escenarios no restara espacio al disfrute de la competencia, sin más tensiones que las asociadas a la lucha por hacerlo lo mejor posible, convencidos de que haber llegado a esta cita, particularmente en la situación en que se gestó el acceso a las plazas, constituye un mérito negado a la inmensa mayoría de los humanos.

Insatisfacciones siempre habrá, y las de ahora se asocian fundamentalmente con deportes o figuras no ajustados a las posibilidades evaluadas con sus colectivos, lo que pone manifiesto que el desempeño pudo ser mejor.

A partir de esa realidad y del caudal de información procesada por nuestros expertos, incluidos los que nos acompañaron diariamente desde La Habana, deberemos proyectarnos hacia metas concretas, recordando además que no quedamos conformes con el número de deportes y competidores presentes ahora.

Insistimos en que abrazaremos la patria con la misión cumplida, y felicitamos a la delegación, porque primó en ella el deseo permanente de rendir como merece nuestro pueblo.

Emociona el sentido del deber con que se asumió la oportunidad de ratificar que la Cuba bloqueada, atacada y calumniada ocupa un lugar entre las potencias del deporte mundial, sin un solo atleta o entrenador importado en sus filas.

Enorgullece constatar que el sistema al alcance de todos impulsado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz sigue generando frutos, aún impactado por carencias y limitaciones que ni siquiera imaginan muchas de las naciones desarrolladas que nos secundaron en el medallero, y saber que nuestra consigna de ¡Patria o Muerte Venceremos! afianzó la convicción de victoria expresada en esta otra batalla.

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