Venezuela 23-E: la nueva retórica de un golpe de Estado

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Por Prensa Latina (PL) | 29 enero, 2019 |
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Caracas – En medio de un controversial debate, la última reunión del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas confirmó la complejidad del escenario venezolano, a raíz del golpe de Estado en desarrollo apoyado por el gobierno de Estados Unidos.

La nación sudamericana vive días de tensión luego de la autoproclamación del diputado opositor Juan Guaidó como ‘presidente encargado’, acto que promueve un supuesto vacío de los poderes públicos y desconoce el resultado de las elecciones presidenciales de 2018.

Sin embargo, la sesión de urgencia del organismo multilateral, bajo la presión del secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo, convocó a la pluralidad de voces respecto al tema, en particular de Rusia y China, aliados estratégicos de Caracas.

A pesar de la postura de naciones europeas, últimas en sumarse a las presiones, las posiciones de Cuba, Nicaragua, Siria e Irán ratificaron su defensa del gobierno legítimo de la nación sudamericana.

México, Uruguay, Cuba, Bolivia, Nicaragua, El Salvador y la mayoría de las islas del Caribe se negaron a reconocer a un mandatario no electo, y apostaron por una negociación inclusiva, en contraste al apego de Brasil, Argentina, Perú, Chile, Panamá, Honduras, Colombia, Guatemala, Paraguay, Ecuador y Costa Rica a las demandas norteñas.

En ese contexto, el canciller venezolano Jorge Arreaza emplazó a los gobiernos doblegados a las pretensiones injerencistas de Washington a demostrar con pruebas el llamado ‘fraude electoral’ en los comicios del 20 de mayo de 2018, cuando resultó ganador Nicolás Maduro con más del 67 por ciento de los votos.

El diplomático denunció que el plan en ejecución responde a la estrategia histórica de la Casa Blanca de provocar situaciones de caos para justificar intervenciones en países soberanos.

‘¿Cómo es posible que el presidente Donald Trump, quien amenazó militarmente a Venezuela, no haya sido cuestionado por el mundo? (Estados Unidos) es quien dicta las órdenes a la oposición venezolana y a los gobiernos de la región’, cuestionó el ministro.

Las autoridades legítimas de Caracas lograron el reconocimiento de la mayoría de las naciones del Consejo de Seguridad, luego que de los 35 países, 19 optaran por el diálogo entre venezolanos y 16 por la injerencia extranjera.

De esta forma, Caracas confirmó el apoyo de buena parte de la comunidad internacional en medio de las amenazas de un programa puesto en marcha desde Washington para instaurar un gobierno de facto, enfocado en el colapso económico o una acción militar.

GOLPE MEDIÁTICO: PRIMER PASO 

El enfrentamiento entre las dos fuerzas antagónicas de la nación, revolucionarias y opositoras, se presenta en este contexto como un complejo escenario mediático donde predomina la información de los grandes conglomerados y su difusión por redes sociales.

De acuerdo con el jefe de Estado venezolano, Nicolás Maduro, la oposición y Washington pretenden llenar de presión al país e imponer el modelo de intervención dictado desde Estados Unidos mediante un golpe mediático mundial.

La propia construcción de la figura de Guaidó, ingeniero de 35 años del estado de Vargas, llamado por la propia prensa como un líder accidental, demostró una confabulación para posicionarlo al frente del complot.

El militante del partido Voluntad Popular -liderado por Leopoldo López, procesado por la justicia, y del asilado Freddy Guevara-, asumió desde el 5 de enero el cargo de presidente de la ilegal Asamblea Nacional ante la ausencia de las figuras de la fuerza opositora.

Con el apoyo del complot mediático, la autoproclamación del diputado como ‘mandatario’ de Venezuela se posicionó como una salida legítima para la situación económica del país, a la vez que promovió el supuesto vacío de poder por el desconocimiento a las elecciones de mayo.

En contraste, la campaña ignoró toda información relacionada con la movilización de fuerzas revolucionarias en apoyo al mandatario legítimo, así como la ilegalidad que representó el autonombramiento ante órgano de poder alguno.

Al respecto el periodista y analista internacional Luis Bilbao reconoció como uno de los objetivos de la oleada mediática, la promoción de la violencia para un enfrentamiento civil que derive en transición.

El propósito de Washington no es el derrocamiento del Gobierno bolivariano únicamente. Su objetivo es aplastar la Revolución no sólo en Venezuela, sino fracturar los procesos progresistas y desatar una devastadora guerra interna, reconoció el experto.

GOLPE ECONÓMICO: RAZÓN DE SIEMPRE

Pese a la excusa de una crisis humanitaria en Venezuela, el reconocimiento como ‘ilegítimo’ al segundo mandato de Maduro y, por tanto, la necesidad de ‘poner cese a la usurpación’, los planes de Juan Guaidó no esconden el objetivo de un golpe económico.

De acuerdo con el investigador Marco Teruggi, el programa de Guaidó encaja con el intento para colapsar la economía nacional como otra de las principales vías para conseguir la tan anhelada entrega de la nación. En declaraciones a Prensa Latina, el también sociólogo explicó que la conformación de un bloqueo económico para saquear al país, resulta uno de los pasos más evidentes del proceder.

‘Se trata de un plan ya en ejecución desde lo nacional y lo internacional pero ahora el autodenominado gobierno, que no existe pero existe hacia afuera, podría acatar decisiones para bloquear cuentas, activos, embargar determinados bienes de Venezuela fuera y cerrar el cerco sobre las finanzas’, señaló.

El objetivo es crear condiciones para organizar un golpe de Estado que genere, a través de ese embargo, dinero suficiente para beneficiar al propio estado ficticio con un robo a la nación.

Entre los planes del complot sobresale el embargo de Citgo Petroleum Corporation, filial de la empresa estatal Petróleos de Venezuela en territorio norteamericano, y la renovación de su junta directiva.

De acuerdo con el portal de investigación periodística Misión Verdad, el ‘gobierno paralelo’ proyecta crear una nueva agencia de hidrocarburos para ofrecer rondas de licitación de proyectos de gas natural y crudo en función de generar arreglos ventajosos para transnacionales energéticas estadounidenses.

Esto, unido al reconocimiento de las potestades ejecutivas de Guaidó por parte de Washington devela el objetivo de boicotear las finanzas del Estado venezolano para establecer un régimen de explotación petrolera con preferencias a corporaciones estadounidenses que compiten por el recurso energético.

La confrontación política queda en un segundo plano, añadió Teruggi, y pasa a la portada del plan el llamado a la sublevación de militares y la asfixia económica como principales herramientas.

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