Vitalidad de un servicio en tiempos de COVID-19

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Por María Valerino San Pedro | 28 abril, 2020 |
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El Doctor Eldi Luis Licea Sánchez, nefrólogo, y jefe del servicio de Nefrología en el hospital provincial Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, da la habitual charla sobre el cuidado a tener ante la COVID-19. A su derecha el joven paciente Erikc Fonseca Álvarez.Foto Luis Carlos Palacios Leyva.

Erikc Fonseca Álvarez, un bayamés de 28 años de edad, al igual que Ana González, de El Palenque, pueden dar fe de cuánta prioridad tienen los pacientes nefróticos, no obstante la actual situación epidemiológica que vive el país con el coronavirus COVID-19.

Fonseca Álvarez lleva 14 meses y medio recibiendo tratamiento de hemodiálisis tres veces por semana en el hospital provincial Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo.

“Realmente estas personas son mi otra familia –dice convencido- las enfermeras, los médicos, todo el personal, tienen un trato adecuado, toman todas las medidas de higiene y protección, nos dan charlas, nos explican lo reglamentario y qué hacer cuando estoy en mi casa para no contagiarme de la pandemia.

“Incluso –concluye- el cloro y el nasobuco se adueñan del taxi que me recoge en la casa temprano en la mañana de martes, jueves y sábado, y me regresa cuando termino. Fíjese, todo eso es sin costo alguno”.

La afección crónica de los riñones es una vía final común de diabetes, hipertensión arterial, obesidad y el envejecimiento poblacional, y en la provincia más de 280 pacientes reciben en días alternos el tratamiento de hemodiálisis con técnicas avanzadas (44 riñones artificiales), a un costo anual próximo a los 15 mil pesos por cada uno, en el policlínico David Moreno de Santa Rita, Jiguaní; el hospital Celia Sánchez, de Manzanillo, y el hospital provincial Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo.

Ante el nuevo coronavirus se prioriza la atención a los enfermos, pues son pacientes inmunodeprimidos que presentan, en la mayoría de los casos otra comorbilidad y se someten a una serie de procesos de riesgo.

SIN DESCUIDAR LAS MEDIDAS

El Doctor Eldi Luis Licea Sánchez, nefrólogo, y jefe del servicio de Nefrología en el hospital provincial Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, explica a la prensa que mantienen un servicio con la modalidad de hemodiálisis para 106 pacientes (14 riñones artificiales) que reciben tratamiento de forma periódica, con el apoyo de Cubataxis, empresa encargada de brindar servicios desde los municipios, y de unidades de transporte que también han contribuido.

161030_1127“Las actividades conjuntas se mantienen –explica- se hacen las interconsultas en los municipios, evaluando los pacientes trasplantados. Hoy se asumen las actividades que no se pueden hacer fuera del la provincia con resultados positivos, pues recibimos los insumos necesarios, aunque el 90 por ciento es importado.

Para el traslado de los pacientes nefróticos se cumplen en los taxis todas las medidas de desinfección establecidas en el protocolo. Foto Luis Carlos Palacios Leyva.

“Entre las medidas agregadas al protocolo de seguridad –enfatiza- pueden señalarse las de aislamiento de los pacientes en sus casas, el traslado a la unidad asistencial con el cumplimiento de desinfección de los taxistas y los carros, y desde la entrada el centro el saneamiento de las manos y los pies con hipoclorito.

“Ya aquí, los recibe personal de enfermería que revisa temperatura, indaga sobre síntomas respiratorios y hace en los cubículos el proceder establecido, además, charlas educativas a pacientes y acompañantes.

“En etapas normales los trasplantados se atienden en el centro regional Lucía Iñiguez de Holguín, hospital que ahora está dispuesto para la pandemia, por tanto nos corresponde a nosotros hacernos cargo de esos pacientes y para ello contamos con las habilidades necesarias, laboratorio, estudio de imágenes y todos lo preciso, además de los medicamentos.

“Mire, por el hecho de que Granma tenga un ambiente epidemiológico favorable, no nos confiamos, estamos en sintonía con el resto del país, y no descuidamos las medidas”.

Limpieza extrema, silencio, altísima sensibilidad humana y profesionalidad, resultan sellos distintivos del servicio de Nefrología en el “Céspedes”, que cuenta con 96 trabajadores, entre médicos, enfermeros, auxiliares generales, auxiliares de rehúso y camilleros, y todos se mantienen trabajando, como muestra fehaciente de que estos pacientes nunca quedarán desamparados.

AYER

Antes en Granma sólo se hacía Diálisis peritonial, en un cubículo de Terapia intermedia, dotado de tres camas. Las Hemodiálisis se inician en 2003 con cinco sillones, y en 2004 se inaugura ya como un nuevo Programa de la Revolución.

Ahora todo es muy diferente, hay nefrólogos, incluso pediatras, un mayor nivel de diagnóstico, pues se hacen consultas en todos los policlínicos y municipios, y en la Casa del Diabético. Existen dos Casas del Nefrótico, con las condiciones indispensables para quienes necesitan la Hemodiálisis y viven fuera de Bayamo o Manzanillo, con garantía de alimentación y transporte.

HOY

Familiares de los pacientes de Bayamo, quienes recibían tratamiento el día de nuestra visita reconocieron la destreza y magnífica atención de médicos y enfermeros y agradecieron la posibilidad de ese servicio.

Arismelvis Mesa Rosabal, familiar de Edelmira, dice que hay taxistas buenos, y otros no tanto, pues se trata de personas muy delicaditas.

En tanto Oscar Vázquez acompañante de Ana Gonzaléz, de El Palenque, coincide con Arismelvis en que no son todo lo buenas que necesitan las condiciones del salón de espera, al no haber allí ventiladores, y entonces el calor se hace insoportable.

Entre la realidad de hoy, sobresale el esfuerzo de Cubataxis, que garantiza el traslado de cada paciente.

Edelmis Marrrero Figueredo, controladora de los taxis considera el traslado de los pacientes para la realización de la hemodiálisis como una labor de alto valor humano. Foto Luis Carlos Palacios Leyva.

Edelmis Marrrero Figueredo, controladora de los taxis y de los pacientes de hemodiálisis, en la empresa de marras expone:

“Este es un trabajo de mucho rigor, para no fallar en nada. Yo primero recojo las relaciones de los pacientes, estoy ahora desde la casa, luego llamo a la base, mando esa relación y me ponen los carros, lunes, miércoles y viernes municipios, 17 de Río Cauto, siete de Cauto Cristo, siete de Buey Arriba, y 67 en Bayamo, estos últimos martes, jueves y sábado.

“Nos enamoramos de nuestra labor, por la alta carga de humanismo. Estoy segura que solo en Cuba se hacen cosas como estas, sin interés económico alguno, solo por amor y respeto al ser humano”.

Similar criterio tiene Joan Carlos Jiménez Carrazana, el chofer más joven de la base, quien lleva en este quehacer siete meses.

“El trabajo es un tanto difícil –asevera- pues se trata de pacientes sensibles por su enfermedad, y yo trato de que se sientan bien y el viaje sea ameno, nada me cuesta”.

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