Vitalidad y alegría

Share Button
Por María Valerino San Pedro | 15 mayo, 2020 |
0
Foto Luis Carlos Palacios Leyva.

“Yo estoy muy bien, encantada de la vida”. Así nos recibe en su casa del reparto Rosa la Bayamesa, de Bayamo, provincia de Granma, Ana Luisa González Aguilar, una mujer de 96 años de edad toda vitalidad y alegría, que muy bien pudiera tomarse como paradigma, por el Día Internacional de la Familia, este 15 de mayo, declarado en 1993 por la Asamblea General de Naciones Unidas.

Verla desplazarse con una agilidad propia de alguien mucho más joven, escucharla cantar décimas o disfrutar de su risa, resultan incentivos para aprender a sortear los avatares de la vida sin perder la alegría.

“Soy de Jiguaní –dice- luego me mudé para el monte, en Buena Vista, y allí, recogí café, además de los quehaceres de la casa y la crianza de mis cuatro hijos, pues aunque tuve nueve embarazos, cinco se malograron, por la falta de médicos en el parto.

“Mire, no es fácil, pero siempre se puede, sobre todo con el ejemplo, porque a los padres nos toca educar bien a los hijos, enseñarles la honestidad, el trabajo, el respeto a sus mayores… Entre mi esposo y yo, ya fallecido, hicimos una linda familia que me llena de orgullo.

“Por suerte en 1959 triunfó la Revolución y nos cambió a todos la existencia, mis hijos pudieron estudiar, recibir atención, porque una de ellas tuvo poliomielitis, y abrirse el camino, fíjese que una de es enfermera y una nieta médico, cumple misión ahora en Mozambique. Yo ya vivía en Guisa, y fue tremendo para todas las mujeres que se creara la Federación. Comenzaron a suceder cosas nuevas, a hacerse actividades y tareas, de entonces acá, y mire que ha llovido como se dice, me mantengo ahí, firme.

“Ahora hago nasobuco, para quienes lo necesitan y no lo tienen, y así, además de ayudar, me entretengo en algo útil, porque no se puede salir a la calle, hay que cuidarse y apoyar al Gobierno en su gran empeño por defender la vida del pueblo contra esa enfermedad tan mala”.

Ana Luisa asegura que desea vivir muchos años más, pues ya se prepara para sus 97, el próximo 26 de julio, fecha en la que, al igual que el 31 de Diciembre y el Día de las Madres, se reúnen a su alrededor hijos, nietos, hermanos, sobrinos y amistades, ahora sabe no podrá ser así, pero dice que serán mayores los abrazos y los besos cuando puedan nuevamente estar juntos.

Para la hija menor, Anies Arzuaga, con quien vive, es un privilegio haber nacido de Ana Luisa y tener la familia que atesora, y en estos tiempos atípicos de coronavirus, según su criterio:

“La familia precisa ser más solidaria, humana y unida. Estos no son tiempos de enemistad, sino de ayuda mutua, y de evitar las indisciplinas sociales”.

No obstante haberse transformado el concepto de familia en las últimas décadas, de acuerdo con las tendencias mundiales y los cambios demográficos, continúa considerándose como la unidad básica de la sociedad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *