Vocablo francés con auge comercial en bares y restaurantes

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Por Agencia Cubana de Noticias (ACN) | 18 septiembre, 2018 |
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Si vamos a su origen, algunos dirán que resulta muy chick porque proviene del vocablo francés naperon (pequeño mantel o servilleta) tan lejano en sus comienzos, año 1200, que casi parece imposible que se haya mantenido como accesorio vigente.

Pues sí, el delantal ha vuelto a ocupar un lugar de preferencia, y se suma como atuendo con diversos modelos y diseños en esa esfera de florecimiento comercial de bares, restaurantes y cafeterías.

Y lo más curioso quizás resulte que son muchos los jóvenes que los visten y se exhiben con ellos como prenda que armoniza con el estilo arquitectónico y el diseño del lugar donde trabajan, dígase minimalista, clásico o vintage, en esos espacios cálidos y románticos, algunos con ambientes retro, evocadores de otras décadas.

A la hora de elegir el delantal que usarán buscan modelos cuyo diseño se inspira en tendencias pasadas o más contemporáneas, usando materiales modernos. Lucen muy imaginativos, porque incentivan la fantasía, aportan detalles adicionales de buen gusto y estética, que respaldan su toque personal y sugerente.

Basta  visitar uno de esos lugares que proliferan en muchos sitios de la Isla, bien sean de emprendedores o estatales, y ver en tabernas, bares, restaurantes y cafeterías a sus dependientes con los delantales, algunos de peto alto, con tirantes y largos hasta la rodilla, en cuya parte superior traen un logo identificativo que personaliza el establecimiento.

Igual los hay con un marcado estilo diferenciador, de acuerdo con el rango que ocupe quien lo viste, aunque últimamente se admite en muchos lugares transgredir esos códigos.

Es así que se pueden dividir en los populares delantales con peto, o el tipo bistró que traen largos lazos a la cintura y grandes bolsillos divididos, especialmente diseñados para ofrecer estilo y protección.

Otros modelos incluyen los delantales de chef para personal de barra y servicio, delantales de 4 caras que son los clásicos de cocina, delantales estilo casaca, los que se amarran a la cintura y los delantales estilo esmoquin.

En estos tiempos, cuando en Cuba se vive un auge de la hostelería, bien vale continuar en la búsqueda de esos detalles que hagan agradable la estancia del comensal, con ofertas de calidad, pero también con personas que los atiendan vestidos de manera pulcra, sugerente, en correspondencia con el establecimiento.

Existe un amplio abanico de delantales de diferentes diseños y colores con el logo del  negocio en cuestión. De esta forma, quien gerencia algún bar, cafetería o restaurante logrará dar una imagen de profesionalidad y seriedad de cara a los clientes si sus empleados visten delantales personalizados, tan chip y evocadores del antiguo vocablo francés.

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