Voluntad de corazón

Share Button
Por Roberto Mesa Matos | 3 junio, 2019 |
2
Cesarito acompañado por Blasa, la mamá; la tía Catalina y el amigo Rolando, luego de recibir su título de bachiller/FOTO: Roberto Mesa Matos.

Manzanillo. – El ocho de octubre del año 2000 fue muy especial para la manzanillera Blasa Molina, le llegaba su hijo varón: un hermoso bebé que completaba la parejita salida de sus entrañas.

En unos meses, los caprichos del destino pusieron un duro obstáculo en el camino: consultas en la ciudad del Golfo, en Santiago de Cuba y La Habana confirmaron un vítreo primario hiperplácico anterior y posterior con glaucoma, que dejó al infante en una ceguera irreversible. “Imagínate, el diagnóstico fue estremecedor para mí y toda la familia.

Dejé de trabajar, de ser yo para convertirme en los ojos de mi bebé. Es muy complejo, pero el amor y el apoyo de la familia se impone y uno sale adelante”, nos comenta esta mujer en la sala del hogar de calle Caridad, entre José Martí y José Miguel Gómez.

Infancia feliz

Investigaciones científicas sostienen que las personas ciegas desarrollan más otros sentidos como el tacto y el olfato. Así se confirma al compartir más de tres veces con el joven César Reinerio Sánchez Molina, el protagonista de estas líneas, vencedor a fuerza de tenacidad, sacrificio y voluntad.

Hoy, habla y se desenvuelve con un desenfado impresionante, desdeñando las sombras de las pupilas, o minimizando esa condición. “Mi infancia fue muy feliz. Es fácil disfrutar los colores de la vida, pero ello no impide que la disfrutes a plenitud y yo lo he hecho.

Una mujer me cuidó hasta los cuatro años, y después matriculé en la escuela especial Mártires de Pino Tres, del Caney de las Mercedes. “Resultó un período hermoso del que guardo maravillosos recuerdos de mis compañeros y de todos los profesores, especialmente del instructor Wilberto que me enseñó a tocar los bongós.

“En ese centro aprendí mucho: el gusto por la música, a manejar el bastón y trabajar con el sistema braille. Los programas educativos son los mismos, lo que con la particularidad asignaturas específicas como orientación y movilidad.”

Las experiencias continuaron sorprendiendo a Cesarito, como cariñosamente le dicen, pues en séptimo grado se incorporó a la secundaria básica urbana Paquito Rosales Benítez, de Manzanillo. “Para todos fue un gran reto al que antepuse mucha voluntad y esfuerzo personal, porque era la primera vez que en esa institución contaban con un alumno con mis condiciones.

“El aprendizaje fue mutuo, mío y de los profesores y compañeros del aula. Ahí uno descubre los verdaderos motivos para luchar por sus propósitos, poder contar siempre con el apoyo de ellos. Éramos más de 30 estudiantes.

“Las matemáticas, la física y la química se me hicieron fuertes por los signos y esas cosas, pero no vencibles. Me encantan las letras, la historia y el español. Además de la música, la percusión, sobre todo: participaba en festivales en una agrupación y hasta toqué en una comparsa en los carnavales. La música forma parte de mis entretenimientos y la disfruto tanto como la informática.

“En esa enseñanza Heydi López Reyna se convirtió en mi “hada madrina”, al punto que decidió marcharse conmigo al preuniversitario para el proceso de adaptación hasta el mes de enero de aquel curso.

“Desde que comencé décimo la preparación fue más intensa porque sabes que te vas a enfrentar a unos exámenes de ingreso a la Universidad y creo que el temor es más a ese momento que a los propios contenidos.

“La comprensión continuó siendo igual, lo que no significa que no fueran estrictos en las evaluaciones. Durante los tres períodos tuve muy cerca de mi amigo Rolando, que hasta aprendió el braille para estudiar juntos. Instantes decisivos La certeza de salir bien en las pruebas de ingreso a la Educación Superior guío siempre a este joven, que se define como un emprendedor, sin miedo a nada y muy persistente.

“La preparación fue intensiva, con turnos de clases en varios horarios. No tengo palabras para describir el apoyo de los profesores del preuniversitario Julio Antonio Mella, en especial de Maikel Powell, del director Pablo Noguera, de todos. Sí, los nervios afloraron, pero los controlé porque estaba seguro de mí.

César obtuvo calificación de cien puntos en el examen de Historia de Cuba, en el de Español – Literatura sobrepasó los ochenta, pero en Matemáticas, la aplicación de la resolución tres del Ministerio de Educación Superior lo eximió de responder la interrogante de geometría del espacio, no así la plana.

“Esto significó que desaprobé, algo que me dolió mucho, pero inmediatamente reclamamos la calificación. Las personas invidentes como yo para el estudio de la geometría plana deben contar con herramientas especiales, algo que en Granma no disponemos como consecuencia del bloqueo de Estados Unidos a Cuba.”

El especialista Wilfredo Manuel Castro Villa, secretario general de la Universidad de Granma y ejecutivo de la Comisión de Ingreso Provincial asevera que no se violó ningún procedimiento y a la madre del alumno se le facilitó la instrucción y las explicaciones correspondientes.

Como se establece en estos casos, y durante poco más de tres jornadas hubo análisis a los distintos niveles, se realizó un resumen a la viceministra del sector y en una recalificación Sánchez Molina obtuvo otros cuatro puntos.

“El lunes 27 en la mañana como estaba previsto por el MES para el desarrollo del Proceso de otorgamiento de carreras, se valora nuevamente el caso y se analiza por la Presidenta de la Comisión de Ingreso Provincial, el Director de Ingreso y Ubicación Laboral y la Viceministra Primera del MES donde se acuerda eximir de la pregunta de geometría plana atendiendo a la excepcionalidad de las razones expuestas”, manifiesta Castro Villa.

Desde entonces la alegría colma de júbilo a la familia manzanillera: “Agradezco a todos, pero por encima de todo a esta inmensa obra que es la Revolución de Fidel, que nunca deja desamparados a ninguno de sus hijos con necesidades educativas especiales como yo.”

Hace unas jornadas, durante la graduación como bachiller, todos ovacionaron a César. A partir de septiembre ocupará un asiento en la Universidad de Ciencias Informáticas de La Habana. Su historia confirma la esencia humanista de la Revolución, y la certeza de que este joven continuará labrando sus sueños desde la voluntad que emana desde el corazón.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  1. Felicidades a César por sus logros, a su madre, familia y amigos, a los profesores que le apoyaron, es una muy ilustrativa historia para todos, del valor que tienen el esfuerzo y el sacrificio cuando de lograr metas se trata. El camino que le espera será duro, pero tiene herramientas para enfrentarlo y saldrá vencedor, así lo espero y creo, le deseo muchos éxitos.

  2. me emosiona muchisimo ver esa entrega tuya por lograr lo que quieres y te felicito por la carrera que te ha llegado ,sigue asi que llegaras lejos y felicidades a tu mama porque nosotras damos todo por nuestro hijos.