Voluntad y optimismo

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Por María Valerino San Pedro | 13 agosto, 2019 |
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La realización de los sueños y las bellezas de la vida no son, ni por asomo, igual para todos, en algunos casos se le suman abatimientos, que solo pueden vencerse con la voluntad y el optimismo.

Sentimientos similares han experimentado,  y aún lo hacen,  dos mujeres, de esas que se escriben con letra mayúscula, que conocí hace poco tiempo, mientras cumplía con beneplácito una encomienda reporteril.

Ellas, Irene Labrada Matos y Madelín Avilés Gutiérrez, residentes en Bayamo, municipio cabecera de la provincia de Granma tienen en común, además de la fortaleza y el desmedido amor por sus respectivos hijos  Yanier y Eudis, que  están al frente de dos núcleos familiares del territorio protegidos  por el departamento de Asistencia Social de la Dirección de Trabajo.

YANIER

Un abril de hace 30 años nació, para alegría de sus “mujeres”, abuela, madre y tías, y por supuesto del resto de la familia, pero….

“A los pocos días del parto comenzamos a notar disminución de sus movimientos y la noticia cayó sobre nosotras como un plomazo Parálisis cerebral infantil- refiere Irene Labrada Matos, su progenitora.

Irene y Yanier, tres décadas de amor

“No te voy a negar que se me vino el mundo encima, yo era joven, tenía mi trabajo, Analista en Planificación y Estadística en Comercio y Gastronomía, donde laboré por espacio de 25 años,  y todo se me complicaba.

“Mi familia me ayudó incondicionalmente, pero mi niño es diferente a los demás, aprendí  entonces a disfrutarlo como es, y a imponerme metas por su bienestar, aunque eso implicara dejar a un segundo plano mis sueños y ansias juveniles.

“El tiempo fue transcurriendo, y cada vez creció más mi agradecimiento a la Revolución y mi  amor y respeto por ese gran hombre, Fidel, porque gracias a sus ideas, a su sensibilidad, a su bondad, tenemos Yanier y yo una vida decorosa.

“Soy muy bien atendida por el Estado, el televisor, la chequera de 500 pesos, artículos esenciales, la casa, todos los materiales y una brigada para construirla, el módulo sanitario, sus dietas de vianda, de compota, de carne de res, de pollo, de leche, de pescado…

“En fin, todo con lo que contamos hoy, a lo cual le sumo las personas que me rodean en el barrio, los CDR, la FMC, son maravillosos, me apoyan, son mi familia.

“Mira, tristezas, dolor, lágrimas, sí, pero hay que reír, hacerle la vida a él más placentera, bailamos a nuestra manera, le hago maldades, así nos comunicamos y nos amamos, así damos el pecho a la misión que nos tocó en la vida, que por suerte, fue en este país hermoso, cálido y de grandes valores”.

EUDIS

Humildad, pulcritud y resignación se respira en la casa 105 de la calle Eduardo Galindo, en el reparo Pedro Pompa, de Bayamo.

Madelín Avilés Gutiérrez, riocautense, vive hace unos años en la capital provincial, y fue contadora principal en la unidad de atención al sector cooperativo y campesino del CAI arrocero Capote Sosa en Cauto Embarcadero, sólo que ya no puede cumplir con esa labor.

Madelín dispone de todo su tiempo para atender a su querido Eudis FOTO/ Luis Carlos Palacios

“Me puse de parto en Río Cauto hace 27 años, y mientras me trasladaron acá –refiere- surgieron complicaciones y mi bebé quedó con retraso mental leve, asistió a escuelas especiales y aprendió incluso a leer y a escribir.

“Luego decidí mudarme para Bayamo, ya él era un joven y comenzó a trabajar en un organopónico. Un día, estaba en la placa de la casa y se entretuvo, sólo sentí el golpetazo, cayó”.

Se hace un silencio prolongado, mientras traga en seco y trata de detener las lágrimas que salen irrespetuosas de sus ojos, porque ese hecho, acaecido hace cuatro años marcó un nuevo rumbo en sus vidas.

“A raíz de esa caída –continúa-  hubo que operarlo, estuvo muy grave en terapia intensiva, después en intermedia, y luego de recuperado, a los cuatro meses comenzó a padecer de una Sicosis orgánica, enfermedad siquiátrica, es muy agresivo, hay incluso que fijarlo para poder trasladarlo al hospital”.

De acuerdo fuentes bibliográficas consultadas “las psicosis orgánicas crónicas, son un grupo de trastornos orgánicos donde se incluyen las diferentes clases de demencias, derivada de diversas causas, que pueden ser lesiones. La tríada diagnóstica corresponde a alteraciones de la memoria,  de la inteligencia o más bien del juicio y modificación o alteraciones de la personalidad”.

“Ante esta situación me vi desamparada y acudí a sugerencia de algunos vecinos al departamento de Asistencia social, me orientaron, hice todos los trámites e inició la ayuda económica, primero con menos cuantía, después fue aumentando, además todos los medicamentos son gratuitos y en total suman una considerable cifra de dinero.

“Le dieron dos colchones, tiene asignadas  camas y otros artículos, un tanque para almacenar agua, ropa interior, ropa de cama…., y accedo al módulo de aseo, pues a él hay que hacérselo todo, imagínese.

“Cuando no tiene la crisis como ahora es bastante tranquilo, visitamos a mi hermana y mi madre, saluda a los vecinos, se comunica conmigo y hasta participa de la caldosa de los CDR. Duele, porque tiene solo 27 años de edad.

“La cosa se complica cuando cae en crisis, es tan agresivo que no hay casi como controlarlo, me agrede, en fin, es sumamente difícil, pero si viviéramos en otro país de qué forma mi hijo y yo  hubiésemos  podido  tener esa ayuda para poder cuidarlo a tiempo completo, pues hay que bañarlo, vestirlo, cepillarlo, limpiarlo, peinarlo…

“Gracias doy cada día a esta grandiosa Revolución y a mis vecinos, también distingo a Yidier, el trabajador social, que es muy preocupado y sensible”.

BONDADES  IRREPETIBLES

Son incontables las historias de vida, las “hazañas” anónimas y las irrepetibles bondades de la Revolución cubana en estas seis décadas, por eso, quizás, a muchos de nosotros no nos asombren  acciones, medidas y resoluciones que amparan y resguardan a quienes no pueden valerse por sí mismos para transitar el camino de la existencia.

Yuliet Álvarez Villa, jefa del departamento de Asistencia Social de la Dirección provincial de Trabajo, informó a este órgano de prensa que en  Grama son protegidos con prestaciones monetarias seis mil 831 núcleos familiares, y los beneficiarios ascienden a 10 mil 201.

Para esas prestaciones, por ejemplo, el presupuesto de 2019 es de 31 millones 800 mil 866 pesos con tres centavos,  y de 11 millones para la entrega de recursos.

Garantizar ese merecido privilegio está más allá de las carencias y situaciones confrontadas a diario por una economía “prácticamente maniatada” gracias a un férreo bloqueo, porque en la sociedad de la Mayor de las Antillas nada tiene más valor, además de la dignidad, que el ser humano, mucho más si este padece enfermedades limitantes e incurables.

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  1. Madelín, cuanto siento lo sucedido a tu niño, que Dios te siga dando fuerzas para con mucho amor sigas cuidando de tu jovencito, nosotras fuimos compañeras de trabajo, Dios te bendiga mucho.