Zenea, más allá de un poeta bayamés

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Por Luis Carlos Frómeta Agüero | 25 agosto, 2021 |
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FOTO/Cubaperiodistas

El escritor y poeta bayamés Juan Clemente Zenea y Fornaris, lo inculparon por traición y permaneció ocho meses en la cárcel antes de fusilarlo un día como hoy, 25 de agosto, pero de 1871.

 

Había nacido el 24 de febrero de 1832 y se le reconoce haber ejercido gran influencia en la literatura cubana al retomar el Romanticismo, marcando una nueva línea en la poesía hispanoamericana.

Cursó las primeras letras en una escuela privada de su ciudad natal, a los trece años de edad se trasladó a La Habana donde su talento literario le abrió caminos en el periodismo.

Ingresa en el colegio El Salvador, de José de la Luz y Caballero, donde amplia sus conocimientos, aunque a pesar de ello yde  ser sobrino por parte de madre del poeta José Fornarisse estima que la mayor parte de su formación la adquirió  autodidacticamente.

En 1846 publicó sus primeros poemas en La Prensa, periódico habanero del que llegó a ser redactor en 1849, un folletín suyo aparecido en esta publicación durante una semana santa hubiera provocado que el Obispado lo excomulgara, de no mediar su padre, quien publicó una carta de retractación que le hizo firmar.

De esta época datan sus relaciones amorosas con Adah Menken, poetisa y actriz llegada a La Habana con una compañía de Nueva Orleans, que le ayudó a perfeccionar sus conocimientos de inglés y francés.

En colaboración con José Fornaris y Rafael Otero publicó La mujer ¿Es un ángel? ¡No es un ángel! ¿Sí será o no será? (La Habana, Imp. de Soler, 1850). Redactó junto a Idelfonso Estrada Zenea, El Almendares y colaboró en La Voz del Pueblo.

Al igual que la Zambrana y Mendive se levantó contra el Siboneyismo, al comprender que tal movimiento no era más que una forma peculiar de la decadencia romántica.

En prisión escribió 16 composiciones que fueron reunidas póstumamente bajo el título Diario de un mártir, escribió, además, títulos como Poesías, Lejos de la patria. Memorias de un joven poeta, Cantos de la tarde, Sobre la literatura de Estados Unidos…

Cuando intentaba regresar de ese país, después de una entrevista con Carlos Manuel de Céspedes, presidente de la República en Armas, fue sorprendido por una columna española y detenido, a pesar del salvoconducto que le había entregado el embajador de España en Estados Unidos.

En prisión nuevamente, mientras esperaba la consumación de la condena, Zenea escribió un largo poema titulado Infelicia, donde recordaba los días felices vividos junto a Adelaida Mac Cord.

Tras ocho meses de incomunicación en la fortaleza de La Cabaña, en La Habana, fue fusilado.

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