
El medio alineado con la política exterior de Washington contra Cuba y Venezuela, 14ymedio, ha publicado un texto titulado Un medio financiado con fondos públicos vascos se apunta a la cacería de los colaboradores de ‘El Toque’ en España, en el que miente sobre la fuente de ingresos del medio Cubainformación, asegurando que “recibe financiación del gobierno vasco”. Una mentira que ya había adelantado en febrero este medio mercenario, cuando definió a Cubainformación como “un canal castrista financiado con fondos públicos españoles a través de entidades vascas”.
En el texto ayer publicado, además, 14ymedio atacaba a Cubainformación por la publicación de varias noticias y artículos de opinión, de fuentes cubanas, que señalan a otro medio alineado con la Casa Blanca, El Toque, como autor de graves delitos contra la economía de Cuba, con consecuencias graves en el poder adquisitivo de la mayoría de la población trabajadora cubana.
Esto no es extraño, porque existe al menos una veintena de medios digitales de “temática cubana”, la mayoría financiados por la Casa Blanca por vías directas (agencias USAID y NED, Departamento de Estado) e indirectas (ONG estadounidenses que, a su vez, reciben fondos federales), que contribuyen a la guerra multifactorial contra la sociedad cubana, para llevarla al colapso económico y a la fractura institucional y social.
Cubainformación denuncia el papel de 14ymedio y del resto de medios digitales de este clúster criminal (Cubanet, ADN Cuba, Diario de Cuba, Swing Completo, Cubanos por el Mundo, Cibercuba, Asere y otros) en el apoyo, legitimación e implementación de la estrategia de guerra no convencional contra Cuba que desarrolla el Gobierno de EE.UU. y su Comunidad de Inteligencia, que incluye el bloqueo económico, financiero y comercial, la presión diplomática, la guerra psicológica, la guerra mediática y otras formas de agresión.
Cubainformación no recibe fondos del Gobierno vasco
En relación a la afirmación de 14ymedio sobre “financiación del gobierno vasco” a Cubainformación, debemos aclarar que es mentira. Cubainformación lleva más de seis años sin recibir un euro de la citada institución vasca. Cero.
Cubainformación se sostiene, en su modesta estructura, por el apoyo popular: algo más de 20 colectivos y unas trescientas personas aportan fondos al proyecto comunicativo. La mayor parte son asociaciones de amistad con Cuba, pero también hay agrupaciones políticas de izquierda de ámbito local y ONG de otro tipo. Las aportaciones son periódicas o puntuales. Proceden la mayoría del Estado español, aunque también se reciben de Alemania, Australia, Brasil, Ecuador, EEUU, Finlandia, Francia, Italia, Luxemburgo, Suecia y Suiza. Por tanto, 14ymedio miente, al presentar como actual una información de hace años, cuando Cubainformación sí obtuvo varias subvenciones del Gobierno vasco. Acabadas estas, el medio tuvo la capacidad de convocar el apoyo de su audiencia y consiguió el objetivo de sobrevivir.
Cubainformación sobrevive con el apoyo popular y el voluntariado, bajo censura, criminalización mediática y acoso judicial
Sobrevivir no solo mediante el aporte económico. Es necesario hacer un reconocimiento al voluntariado que sostiene hoy este medio, fundado en 2007, que ha conformado una red inédita de periodismo colaborativo entre diversos países, a partir de la militancia del Movimiento de Solidaridad con Cuba y de la Emigración Cubana Patriótica. Más de 50 personas voluntarias que, hoy, editan, presentan, escriben, traducen, coordinan, subtitulan, resumen, publican, corrigen, fotografían, dibujan, graban, difunden en redes, maquetan, administran, transcriben… ¡A todas estas personas hay que darles las gracias de todo corazón!
Sobrevivir, además, en medio de la censura absoluta, por parte de los grandes medios, de los contenidos de Cubainformación, en la línea del silenciamiento e invisibilización del Movimiento de Solidaridad con Cuba que, a pesar de ser uno de los más veteranos y organizados del mundo y de agrupar al menos a 1 600 asociaciones, rara vez ve cubiertas sus actividades solidarias (ni siquiera las de índole humanitaria, hoy cuantiosas) o sus opiniones. Es la censura implacable de la prensa de los regímenes occidentales a las voces que denuncian el criminal bloqueo de EE.UU. contra Cuba, mientras dan espacio monocolor a miembros de medios y organizaciones ligadas a la política de asedio de Washington contra la Isla, como 14ymedio.
Y sobrevivir bajo el fuego de ataque de las campañas de mentiras y criminalización, desde partidos políticos (Partido Popular, VOX, antes UPyD), desde grupos mediáticos (el Grupo Vocento, a través de sus diarios ABC y El Correo, principalmente) y desde organizaciones “anticastristas” adheridas a la política de la Casa Blanca, como Prisoners Defenders que, mediante una torticera querella criminal trató (infructuosamente) de encarcelar seis años al coordinador de Cubainformación, el periodista vasco José Manzaneda, en un claro acto de persecución de la libertad de prensa mediante un mecanismo conocido como SLAPP (Strategic Lawsuits Against Public Participation o Demandas Estratégicas contra la Participación Pública). Recientemente, ha sido publicado el libro Guerra judicial a la verdad. Las SLAPP, en el que se incluye el caso de Cubainformación.
Pero casi sin fondos, bajo censura, sufriendo la criminalización mediática y el acoso judicial, Cubainformación sigue adelante. Y, al parecer, molestando a quienes colaboran con la guerra de EE.UU. contra la nación cubana.
Justificar la recepción de fondos de una potencia enemiga de Cuba
En todo caso, 14ymedio y otros medios vinculados a la política anticubana de EE.UU., tratan de utilizar las subvenciones obtenidas por proyectos de comunicación de la solidaridad internacional para justificar los fondos federales de EE.UU. que ellos y ellas reciben.
Son dos realidades sin el menor vínculo. Cuba, un país del Sur de bajos recursos, está bajo la guerra no convencional de una superpotencia, que trata de subvertir su orden constitucional y su sistema económico, político y social. Y para ello financia a grupos y medios que se autodenominan “independientes”, “disidentes” o “de oposición”, por diferentes vías. En el caso de los medios digitales anticubanos, este financiamiento persigue cambiar la opinión pública en la Isla, tradicionalmente adherida, en su mayoría, al proceso revolucionario para así, junto a la destrucción de sus condiciones de vida mediante el bloqueo y las sanciones, llevarla a una insurrección contra el orden constitucional del país. Esto es un delito en cualquier ordenamiento jurídico del mundo, con diferentes figuras penales: mercenarismo, sedición…
Nada que tenga que ver con la aprobación de proyectos de sensibilización por parte de instituciones de países que no tienen nada que ver con el contencioso EE.UU.-Cuba, que están dirigidos a ofrecer información a públicos no cubanos (es el caso de Cubainformación) acerca de acciones de solidaridad y de actos de la emigración cubana que los medios convencionales no cubren, y que recogen opiniones y puntos de vista a los que dichos medios no dan el menor espacio.
Ampararse en esto último para justificar la colaboración con una potencia enemiga del país donde nacieron los responsables de estos medios es manipular con descaro. Y retratarse como lo que son: agentes mercenarios.
(Tomado de Cubainformación)
