
ocupada por los rebeldes
El 20 de noviembre de 1958, comenzó la decisiva Batalla de Guisa que, luego de once días de intensos combates, concluyó con la toma del poblado, ubicado en la precordillera de la Sierra Maestra, a solo 12 kilómetros del Puerto de Mando de la Zona de operaciones de Bayamo.
Para el desafío el Comandante en Jefe Fidel Castro reuniópelotones y escuadras del Primer y Tercer Frentes, almando de los capitanes Braulio Eustaquio CuruneauxBetancourt, Rafael Verdecia Benítez (Pungo), ReynaldoMora Pérez, Ignacio Pérez Zamora, Luis Pérez Martínez,Miguel Ángel Calvo Antolín, Miguel Aguilar Aguilar, Francisco Rodríguez (El Mexicano), Calixto García Martínez,Francisco Amado Tamayo (Pancho) y Carlos Borjas Garcés.De igual modo, contó con los esfuerzos de los primerostenientes Gonzalo Camejo, Alcibíades Bermúdez Cabrera,Orestes Bárzaga Enamorado, Emilio Rodríguez Aldana yLázaro Soltura Vega y los tenientes Armelio Mojena Pérez,René Serrano (Niní), Orlando Pupo Peña, EdilbertoGonzález Pérez (Puerto Padre), Fernando Chacón Viña,Justo Rosabal, Raymundo Montes de Oca, OrlandoRodríguez Puertas, Evaristo Cabrera Machado, Rafael Boza(Fenguito) y Aeropagito Montero Zayas, entre otros.
En un resumen de aquellos hechos bélicos Fidel precisaba: “La batalla se libró principalmente contra las tropas acantonadas en Bayamo. Fue una lucha de hombres contraaviones, tanques y artillería”.
Las acciones comenzaron con 180 hombres armados y concluyó con un numeroso botín de guerra quitado al enemigo: un tanque ligero T-17, 94 armas, entre fusiles ya metralladoras; dos morteros 60, un mortero 81, una bazuca, siete ametralladoras trípode calibre 30, 155 mil balas, 130 granadas de fusil Garand, 70 obuses de mortero60 y 25 de 81; 20 cohetes de bazuca, 200 mochilas completas, 160 uniformes, 14 camiones de transporte, víveres y medicinas.
EL DESAFÍO DE GUISA
En torno a la Batalla de Guisa existen incontables episodios de valor, audacia, abnegación y disciplina tanto en relación con el cerco de la guarnición de Guisa, compuesta de 154efectivos, y la lucha contra los sucesivos refuerzos que avanzaron por diversos puntos, en composición de compañía, batallón y hasta regimiento.
El capitán Pungo Verdecia tenía bajo su mando 32hombres, distribuidos en tres escuadras a cargo de los tenientes: Porfirio Verdecia, Francisco Reyes (Paco) y Aurelio Sánchez (Yeyo). Del comienzo de la batalla de Guisa evocaba: “Nosotros teníamos la experiencia de pelearal lado de una carretera asfaltada como Guisa, porque por orden de Fidel operé con mi pelotón entre Barrancas y Yara, desde octubre de 1958, donde ejecutamos varias emboscadas.
“La primera misión en Guisa fue posesionarnos frente a la loma de El Martillo, en las orillas del arroyo Cupanicú, con el objetivo destruir una patrulla que salía de Guisa para Bayamo”.
Por su parte, el capitán Reynaldo Mora precisaba que inició los combates con 34 efectivos y que para la captura de la patrulla distribuyó a su gente desde la cabeza del puente de Cupainicú hacia la derecha, buscando la ladera norte de El Martillo.
Acerca de este primer combate contaba: “La patrulla la formaban 23 soldados, con muy buenas armas, incluyendo ametralladoras San Cristóbal. Pero le fuimos arriba y en pocos minutos fue neutralizada. “Solicitábamos a los guardias la rendición, con el perdón de sus vida. Aunque había disminuido bastante el fuego por parte del enemigo, cerca del puente un soldado seguía disparando con un fusil San Cristóbal.
Los rebeldes le gritaban que se rindiera, pero el hombre persistía, diciendo que le iban a sacar los ojos y fusilarlo”. Los combatientes le explicaban que los rebeldes respetaban la vida de los prisioneros, pero el uniformado seguía disparando.
Entonces la gente de Luis Pérez le hizo una descarga general y cayó fulminado. Asimismo, durante el desarrollo de la acción hubo que hacer frente a la presencia de la aviación batistiana.
Pungo Verdecia recordaba: “Todavía estábamos recogiendo las armas y trasladando los heridos, cuando nos sobrevoló una avioneta Beaver, la que realizó disparos con una ametralladora calibre 50 sobre nuestras posiciones, sobre todo las más cercanas al puente del Cupainicú.
En la posición de Luis Pérez una andanada alcanzó en la espalda, cerca del pulmón, al combatiente Enrique Hernández Montes de Oca, y en una mano el teniente Isidro Corría Pérez.
“Entonces orienté preparar los fusiles Springfield para repeler el ataque de la avioneta, la cual no tardó en volver con su carga mortífera. Pero ante el impacto de las balasvolvió a tomar altura y no volvió a disparar”.
LA LUCHA CONTRA LOS REFUERZOS
Se luchó no solo en la carretera de Guisa a Bayamo, sino por los caminos de Monjará, Monte Oscuro, El Dátil, La Taratana y Corralillo. Por esas vías avanzaron 16 refuerzos enemigos fuertemente apoyados por tanques pesados, artillería y la aviación.
El mismo 20 de noviembre, llegaron a Loma de Piedra la compañía 32 y otros dos pelotones, al mando del capitán Adriano Coll Cabrera. “El primero en combatir contra el refuerzo fue el teniente Alcibíades Bermúdez, quien le explotó una mina en La Villega a un camión cargado de guardias, causando muchas bajas”, señaló Pungo Verdecia.
Los batistianos siguieron avanzando hacia Loma de Piedra, realizando disparos hacia las malezas de los flancos, comomedio de registro, sin que detectar todavía a los rebeldes. El oficial rebelde rememoraba: “Yo mantenía quieta a mi gente, ordenando que nadie disparara porque había quedejarlos entrar para cogerlos en el hoyo del Cupainicú.“Delante pasó un camión, seguido de una máquina rojiza yun jeep. Después que adelantaron unos 300 metros, hasta la curva del descenso al arroyo Cupainicú, comencé a disparar con mi fusil Garand, secundado por más de 70armas de la gente de mía, Mora, Luis Pérez y Curuneaux”.
La vanguardia fue obligada a morder el terreno, debido al intenso fuego de las emboscadas rebeldes, mientras la retaguardia atinó a retroceder, pero recibió el fuego de lagente del capitán Mora, teniendo que buscar protección en las cunetas y detrás de los tres camiones y el jeep.
Ese mismo día, a las 4: 00 de la tarde, se presentó un nuevo refuerzo, apoyado por una tanqueta T-17. En la posición de loma de El Martillo el capitán Curuneaux dejó la ametralladora 30 al cuidado de Rafael Moreno Torres, conocido por Negrito. El entonces primer teniente Gonzalo Camejo, segundo de Curuneaux, narraba: “Nuestro jefe recorrió las posiciones cercanas. Nos incitaba a pelear con ardor, no dejando pasarla tropa enemiga.
Al primer teniente Emilio Rodríguez Aldana, situado a la izquierda del firme, le comunicó que el enemigo se acercaba y que se necesitaba fuego, ¡mucho fuego de mortero! “Allí se peleó con ardor. En loma de Piedra una mina voló una tanqueta, la cual quedó con la ruedas hacia arriba, y los refuerzos no pudieron pasar al cuartel de Guisa”.
MUERTE Y DOLOR
Para Camejo el momento más doloroso de la batalla fue la muerte del capitán Curuneaux el 27 de noviembre: “La posición de Curuneaux fue detectada por el efectivo fuego de su ametralladora 30, la que contribuía decisivamente a impedir el avance enemigo por la carretera.
“Uno de los dos tanques Sherman que avanzaban, penetró hasta el puente del arroyo Cupainicú, a la vista de la Loma del Martillo. La poderosa máquina inició un cañoneo sistemático sobre la loma que ocupábamos. Los árboles delos alrededores eran destruidos, la tierra y las piedras volaban a causa de los impactos.
“Uno de los obuses logró hacer un impacto en la trinchera que ocupaba Coroneaux, sobre la 1:00 de la tarde,mientras otras explosiones mataron e hirieron a otros combatientes”.
Ante el desastre en el firme de El Martillo Fidel se personó y participó en el enterramiento de los tres muertos: Curuneaux, Guillermo González Polanco y Daniel Pompa Hidalgo. Embargado por la emoción Camejo le dijo al Comandante en Jefe: “Lo único que le pido, Comandante, es que me deje ocupar el puesto de Curuneaux, para vengar su muerte.”
Sus palabras se ahogaron en la garganta. Admirado del valor de aquellos hombres, el líder de la Revolución ascendió a Camejo al grado de capitán y le expresó: “¡Esta bien! ¡Ocuparás el puesto de Curuneaux!”
ACTOS DE HEROÍSMOS
En poder de los rebeldes quedó una tanqueta ligera T-17, la cual fue movida para la carretera, cerca del puente del arroyo Cupainicú, con el objetivo de atacar el cuartel de Guisa en la noche del 28 de noviembre.
De la manera en que integró la dotación del tanque para la audaz maniobra el capitán Camejo evocaba: “Fidel me preguntó: ¿Tú te atreves a tomar el cuartel de Guisa? y le respondí: Mire, Comandante, yo voy a pelear y a morir todas las veces que sean necesarias, pero tomar el cuartel nada más que con fusiles y escopetas es algo duro. Entonces me puso las manos en el hombro y con mirada fija señaló: No hay que morirse tantas veces. Yo sé que tú si vas a tomar el cuartel, porque te vamos a reforzar con una tanqueta…”Casi casi no lo dejé concluir: Bueno, Comandante, si es con el apoyo de la tanqueta sí”.
El 29 de noviembre, a las 2:20 de la madrugada, los pelotones de Punto Verdecia y Reynaldo Mora, con el apoyo de la tanqueta tripulada por improvisados artilleros rebeldes llegaron hasta las cercanías del cuartel de Guisa.
Aunque no se pudo ocupar el cuartel y el tanque fue averiado por dos impactos de una bazooka, mostró el alto valor de los combatientes rebeldes. En Guisa se escribió una de las páginas más memorables de la guerra de liberación, al lograrse desmoralizar a un ejército enemigo superior en armas y hombres, abrir el camino hacia el triunfo definitivo y afianzar el liderazgo y la estratégica concepción de lucha de Fidel.
FUENTES: José Pardo Llada: Memoras de la Sierra Maestra (1960); Andrés Castillo Bernal: Tronaron lo fusiles Sierra abajo (1989).Fidel Castro: De la Sierra Maestra a Santiago de Cuba. La contraofensiva estratégica (2011). Juan José Soto Valdespino: Guisa: estrategia y coraje. Rolando Dávila Rodríguez. Lucharemos hasta el final. Cronología 1958 (2015).
