Celia, la inolvidable

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Por Luis Carlos Frómeta Agüero | 11 enero, 2026 |
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Celia Sánchez Manduley, quien falleció el 11 de enero de 1980 en La Habana, es recordada como una de las figuras más emblemáticas de la Revolución Cubana. Su vida fue un testimonio de valentía y compromiso con la lucha por la libertad y la justicia social en Cuba.

Nacida el 9 de mayo de 1920, en Media Luna, Granma, se convirtió en una figura clave durante la lucha insurreccional contra la dictadura de Fulgencio Batista.

Conocida por su inteligencia estratégica y su inquebrantable determinación, Celia no solo participó activamente en combates, sino que también desempeñó un papel crucial en la organización y logística del movimiento guerrillero.

Su trabajo como enlace entre los diferentes grupos revolucionarios fue fundamental para el éxito de la lucha armada.

La admiración que generó en sus compañeros y en el pueblo cubano la llevó a ser reconocida como “la flor de la revolución”, un título que refleja tanto su fortaleza como su esencia genuinamente cubana.

Tras el triunfo de la revolución en 1959, Celia continuó sirviendo al nuevo gobierno, ocupando diversos cargos que le permitieron impulsar la participación femenina en la política y en la construcción de una sociedad más equitativa.

Su legado perdura no solo en la historia de Cuba sino también en la memoria colectiva de quienes luchan por la dignidad y los derechos de todos.

Recordar a Celia Sánchez es recordar la valentía de las mujeres en la historia y su papel vital en las transformaciones sociales. Su vida y obra nos invitan a reflexionar sobre la importancia de la resistencia y la solidaridad en la búsqueda de un futuro mejor.

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