
Hasta hace poco tiempo, resultaba muy difícil para la familia Cueto Rodríguez, adquirir la mayonesa que tanto gusta a sus dos niños, con la cual garantizaban parte de la merienda que deben llevar los pequeños a la escuela.
Imagínese, un pomo pequeño nos llegó a costar hasta mil pesos si la comprábamos en las mipyme, algo insostenible para nosotros, nos dice Wilfredo, el padre, quien reconoce haber sentido un gran alivio de unos meses acá, gracias al incremento de las producciones cooperadas entre la Empresa de Conservas de Villa Clara y actores no estatales.
«Ahora, un frasco de mayonesa me cuesta 150 pesos, un precio mucho más razonable», cuenta Wilfredo, quien se siente favorecido por esa alternativa que le ha facilitado la vida en momentos tan complejos como los que vivimos.
A TIEMPOS COMPLEJOS, SOLUCIONES ATREVIDAS
Uno de los sectores que más se ha visto afectado por la situación económica del país en los últimos años, es el de la industria alimentaria, la cual ha carecido del financiamiento y las materias primas fundamentales para poder despegar en un grupo de producciones vitales para la población.
Envases, aceites, harina, leche y otros productos han faltado de manera recurrente en las distintas entidades del sector. Ante esa realidad, el Ministerio de la Industria Alimentaria (Minal) ha buscado diversas opciones, entre las cuales destaca el encadenamiento productivo con las formas de gestión no estatal.
Gustavo Benítez Fumero, director de la Empresa de Conservas Los Atrevidos, de Villa Clara, ha sido uno de los abanderados de esa tarea, consciente de que, sin ello, sería imposible avanzar en la producción de alimentos.
«Nos vimos carentes de las materias primas más importantes como azúcar, huevo, aceite y envases, entre otras, para poder producir» refiere el directivo, quien debió encontrar la manera de sobrevivir a tantas limitaciones, en el vínculo con cinco formas de producción no estatales, que le aportaron los insumos necesarios para elaborar mayonesa, aderezo, tomate frito, dulces y salsas, entre otros renglones.
En 2025 la empresa villaclareña logró producir por esa vía 115 toneladas de alimentos, y a un bajo costo, buena parte de ellos en envases de pequeño formato, lo que permitió también vender a la población a precios que oscilaron entre los 50 y 150 pesos, mucho más asequibles a sus bolsillos, reconoció Benítez Fumero.
«Nosotros tenemos la tecnología, la fuerza de trabajo calificada y la experiencia, entre otras bondades que no poseen las formas de gestión no estatal, que ven en esta unión una fortaleza y una posibilidad de crecer. Por eso la meta para este año es llegar a los 15 encadenamientos, lo cual se revertirá en mejores indicadores económicos para la empresa y en mayor cantidad de productos para el pueblo», asegura el director de Los Atrevidos.
Otra experiencia positiva, que demuestra que este es el camino para avanzar en el rescate de la industria alimentaria en el país, es la que tiene lugar en la Empresa de Conservas de Ciego de Ávila, donde, a partir de la alianza con 26 bases campesinas del territorio, se garantizó la producción de puré de tomate para varias provincias del país.
Noemy Iglesias Falcón, la directora de la entidad avileña, explica que ante la depresión productiva, decidieron financiar un paquete tecnológico a varios campesinos, que a su vez se vieron comprometidos a entregar sus cosechas a la industria.
Para tener una idea de la efectividad de la alianza, si en 2024 solo habían podido elaborar poco más de 1 000 toneladas de puré, el pasado año, gracias al encadenamiento con la agricultura, produjeron 7 000, con lo cual estuvieron en condiciones de suministrarle a las provincias de Ciego de Ávila, Guantánamo, Santiago de Cuba, Camagüey y Granma, asegura la directora.
En esa cooperación, la empresa avileña debió establecer nexos con otras cinco mipyme, las que le garantizaron el envase, el aceite y otros recursos necesarios para poder producir diferentes salsas a partir de la pasta de tomate.
CIFRAS QUE MUESTRAN EL CAMINO
La prioridad que ha dado el Minal al encadenamiento con todos los actores económicos del país se refleja, según el director general de Política Industrial de ese organismo, José Carlos Cordovéz Urquiza, en la existencia en el país de más de 4 000 contratos concertados entre establecimientos estatales y actores económicos no estatales.
En tal sentido destaca a las empresas Alimentaria de Holguín, Lácteos y Conservas de Pinar del Río y el Cárnico de Sancti Spíritus, entidades que se encuentran en la avanzada en la materialización de esta política, expone el directivo.
Gracias a esa relación, en 2025 se pudo producir más de 68 000 toneladas de alimentos, una cifra muy superior a la de años anteriores, y que comprendió, entre otros renglones, 2,5 millones de galones de helado, casi 14 000 toneladas de productos cárnicos, 5 461 de pan y más de 1,4 millones de hectolitros de refrescos, cervezas y otras bebidas.
De igual manera, destaca cómo las industrias procesadoras de conservas, pudieron contar con 6,26 millones de envases para poder laborar, atendiendo a las relaciones establecidas con entidades agropecuarias y mipyme no estatales.
En el futuro, en la mira del Minal, y en sus directivos también, está fortalecer los incipientes vínculos que se han establecido con algunos pescadores privados, lo que pudiera ser una fuente para crecer en la producción de proteínas.
A pesar de esos resultados, el sector llegará a este 25 de enero, fecha en que se celebra el Día del Trabajador de la Industria Alimentaria, con el reto de continuar creciendo en el número de entidades estatales que aprovechan esa oportunidad, que hoy constituye una de las vías fundamentales para poder explotar las capacidades instaladas, y crear los alimentos que tanto necesita la población.
