Atrapados en la pantalla

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Por Aliana Fundichely Casales (Estudiante de Periodismo) | 27 enero, 2026 |
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A través de un espejo podemos ver lo que realmente somos: seres enganchados a las nuevas tecnologías, dependientes de las redes sociales. Y es que no hay nada que despiste tanto como acostumbrarse a vivir pegado a una pantalla. Así que vivo con el miedo de sufrir un brusco ataque de conciencia digital.

De repente te das cuenta que has estado demasiado tiempo pegado al móvil y entra ese remordimiento que no te deja tranquilo. Piensas que deberías desconectar un poco porque sientes que la tecnología te lleva más a ti, que tú a ella.

Un día caminaba por las calles de Bayamo y por primera vez presté atención a las personas de mi alrededor. Me di cuenta que sus enfoques principales eran esas pantallas pequeñas, sin ser consientes de lo que consumían.

En el mundo actual existe una gran cantidad de contenido en plataformas digitales. Sin embargo, no analizamos ni verificamos la información, lo que lleva a aceptar datos como ciertos sin cuestionarnos la veracidad de los mismos.

Las redes sociales han cambiado la forma en que pensamos, trabajamos y nos relacionamos. Nos convierte en esclavos voluntarios de pantallas que controlan lo que consumimos. “Tan sencillo y a la vez tan letal”: deja de ser solo una red para convertirse en el entorno que define nuestras vidas.

La realidad, es que poco a poco moldean la manera de ver al mundo y también como nos vemos a nosotros mismos. Las fotos perfectas, los filtros que esconden las imperfecciones y los likes que validan hasta nuestro estado de ánimo.

Tener acceso a la red, no es lo mismo que saber usarlo. A veces resulta difícil no dejarnos llevar por el entretenimiento rápido y sin profundidad. Por ejemplo, una viralidad de noticias absurdas o el seguimiento de ídolos que nada aportan al crecimiento personal, crea un círculo vicioso donde la búsqueda de conocimiento se vuelve secundaria.

No nos olvidemos de ese avatar digital omnipresente. Nos conecta y cobra con horas de vida, privacidad y a veces con la esencia misma del presente.

Estoy segura que las tecnologías con un clic, puede privarnos de libertad o humanidad. Aunque viniendo de raíces resilientes como las nuestras no podemos permitir que nos controle, ni que disfrute vernos conectados, navegando sin rumbo y atrapados en la maraña de información de los dispositivos.

A fin de cuentas el verdadero poder está en cómo elegimos usar las tecnologías. Esta debe estar a nuestro servicio, no al revés. Es usarla para crear y liberar, no evadirnos de nuestra realidad. Que hallan un montón de neuronas críticas que pongan a trabajar a las que andan dormidas y perdidas entre likes y filtros.

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