
El rocío se desliza por las hojas de las matas de tomates, lechugas y ajíes, mientras se advierte en el huerto El Framboyán a Israel Escalona Escalona, uno de los que más aporta a la producción de hortalizas en Campechuela.
“Cuento con tres hectáreas destinadas, principalmente, a esos y otros cultivos, como de berenjena, quimbombó, cebollín y espinaca, todos de alto consumo, asimismo, en menor cuantía, el plátano burro”, afirma este hombre de piel curtida y con más de 25 años en estos menesteres.
Durante el 2025, entregó 400 quintales (q) de tomate, igual cifra de pepino Puerto Padre y otros 400 de calabaza, además de 200 de berenjena e igual número de plátano burro, y 88 de lechuga.
Su comprometimiento con la entrega diaria de 100 libras de verduras y hortalizas al seminternado Martha Abreu y al círculo infantil Aprendiendo a vivir, “es una de las satisfacciones que con mayor agrado recibo al trabajar la tierra”, manifestó con orgullo.
Sus producciones van a la pequeña empresa urbana El Litoral, entidad estatal que las comercializa y le adeuda más de 125 mil pesos de ventas durante el 2025.
“Nosotros tenemos convenio con ellos para nuestras producciones, a precios realmente bajos, y los revenden a otros que superan en tres veces los de compra. Por ejemplo, la libra de tomate sale de 40 a 80 pesos, y la venta final en mercado oscila alrededor de los 200 pesos”, explica.
“No entiendo entonces por qué no me pagan lo estipulado por concepto de ventas, pues de ese dinero depende el salario de los cinco trabajadores”, lamenta Escalona Escalona, quien ha expuesto sus inquietudes al municipio.
“Súmele a ello que por ventas realizadas, la empresa se queda también con el 10 por ciento de mis ganancias, pero producir alimentos para el pueblo, más que una tarea de primer orden, es un serio compromiso con el bienestar general”, afirma, totalmente convencido de su misión.
“Yo comencé en esto hace 25 años, en el 2001, y por las altas producciones construimos con recursos propios un quiosco para venderle hortalizas directamente a la población, pero al convertirse la granja en empresa perdimos ese recinto que ahora esa entidad alquila a particulares o cooperativas”, revela, con la insatisfacción dibujada en su rostro.
DE ALTOS RENDIMIENTOS Y MÁS
“Claro que mis producciones se respaldan en el trabajo constante con la preparación y cuidado de la tierra, el empleo de fertilizantes orgánicos y biológicos, lo mejor que puede suceder para lograr altos rendimientos.
“Utilizo mucho el humus de lombriz roja californiana, que no hace daño a la tierra, pero ahora mismo tengo los dos tanques vacíos; y empleo el aserrín, la cachaza y el compost (residuales de cosechas), aunque en los últimos tiempos se pasa trabajo para conseguirlos.
“Mire, para el 2025 solicité cinco litros de petróleo para buscar la materia prima en Israel Licea y terminé el año sin recibir respuesta”, expresa y sus manos involuntariamente se frotan una contra la otra.
La pregunta le roba unos segundos antes de responder. “Compramos la semilla por cuenta propia; localmente, aún esta parte de la agricultura no está resuelta del todo. Así que vamos donde hay, pues no se puede dejar de sembrar, cosechar y producir”, dice con determinación.
Con recogida pronosticada para los primeros días de febrero, Escalona Escalona mira hacia las áreas sembradas de tomate y reflexiona. “Son dos hectáreas que les estimo unos mil qq y, si cinco de ellos, a cómo están los precios, generan la amortización de los gastos de producción, el resto es ganancia”.
Procedente de Castellano Uno, en Cienaguilla, Israel, guajiro de pura cepa, cumplió misión internacionalista en Etiopía, de 1987 a 1989, ejerció como policía y también es miembro del Comité municipal del Partido.
EL TRABAJO NO MATA
Azadón en mano, medio inclinado, parece diminuto en la distancia dentro de la carrera de ajíes. Al acercarnos, Rubén Torres Fonseca sonríe y su respuesta es contundente: “El trabajo no mata”.
Torres Fonseca, oriundo de El Yarey, en Cienaguilla, es jubilado del otrora Minaz, y desde 1975 vive en la cabecera municipal. En el 2006 se contrató en el huerto de Israel, como bueyero, “pero hago cualquier cosa”, manifiesta, y sonríe.
A sus 79 años, Torres Fonseca tiene una familia que proteger, pero conserva esa aptitud que solo el tiempo de trabajo forja en las personas de bien. “Estaré aquí hasta que pueda”, asevera con palabras cargadas de optimismo.
Israel aclara que el promedio de edad entre sus cinco trabajadores es de 70 años: “He tenido jóvenes aquí, pero en cuanto cogen un celular se van, otros buscaron mejores perspectivas; trabajar la tierra bajo el sol, no es nada fácil”.
EL RETO Y LOS COMPROMISOS COMPETEN A TODOS
Desde las máximas instancias política y gubernamental del país, la provincia y el municipio, se insta al estricto cumplimiento de las orientaciones para la producción de alimentos, tarea vital en la concreción del proyecto socialista de la Mayor de las Antillas.
Materializar objetivos de la Agricultura Urbana y semiurbana, subprograma de la Ley 148, como expresara el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, constituye una tarea de primer orden por los efectos que generan en el bienestar de los cubanos.
Si bien es cierto que en esta costera localidad granmense, a orillas del Golfo del Guacanayabo, existen ejemplos de altos productores, no puede obviarse la existencia de incumplimientos por otros, como Realengo 1 y 2, La Avispa, San Francisco y la finca de la Agricultura urbana, y en las unidades de Azcuba: UBPC Marcial Jiménez, El Porvenir, Ceiba Hueca Arriba y la Agencia 13 de Marzo.
A esa lista se suman estructuras de la Agricultura y la UBA Café, cacao y coco, las cuales no consolidan aún sus producciones de hortalizas, con mayor incidencia la UBPC Antonio Maceo, las CPA Nicaragua Libre y Miguel Espinosa, y las cafetaleras Sierra Maestra y Rafael Núñez.
En cumplimiento de las indicaciones del grupo Nacional de la Agricultura Urbana, de fomentar, crear y poner en explotación las áreas con condiciones, es necesario consolidar esta tarea en los consejos populares de La Gloria y Miguel Sánchez, enclaves rurales de la Sierra Maestra.
Por encima de las dificultades del país y la crudeza del bloqueo estadounidense, se impone consolidar el Programa de patios y parcelas, Siembra tu pedacito, que enarbolan los CDR, y que cada ciudadano asuma sus responsabilidades, con una tarea que exige dedicación, inteligencia, unidad y sentido de pertenencia.
Ante los desafíos actuales es necesario consolidar el uso de la tracción animal, identificar áreas cerca de fuentes de abasto de agua, utilizar materias orgánicas existentes en corraletas y otros escenarios; crear compost, usar técnicas agroecológicas, como barreras vivas y muertas, y también emplear el intercalamiento para elevar los rendimientos.
La producción de hortalizas debe verse de manera integral y multifactorial, y en el año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro, principal artífice de estas tareas, el reto y los compromisos compete a todos.
