
El reconocimiento como Hija Adoptiva de Bayamo en el 2019, representa para Arinledy Rodríguez García mucho más que un título, es el lazo más sincero que la une a esta ciudad.
Cada gesto, cada palabra de admiración que recibe, refleja el amor mutuo que hace de ese premio el más valioso de su vida. “Todo lo que he logrado es gracias a las personas que me apoyan y han creído en mí hasta el día de hoy”, afirma la reconocida vocalista.
Natal de Morón, Ciego de Ávila, desde niña cantaba con toda su familia. Soñaba convertirse en cantante profesional. Por eso, a los 15 años optó por la carrera de Música en El Yarey (Jiguaní), en la Escuela Nacional de Arte.
Sin embargo, más adelante se convirtió en la Escuela Nacional de Instructores de Arte Manuel Muñoz Cedeño y cambió su formación, por lo que se graduó de Dirección Coral en 1994.
Su trabajo en el Coro Ismaelillo empezó a inicios de graduarse. Después de comenzar su servicio social en Bayamo, en la Casa de Cultura 20 de Octubre, bajo la tutela de Carlos Puig Premión, fue ubicada en el coro, “pero solo me dieron el nombre porque los integrantes anteriores ya habían crecido y acepté para no perder esa unidad artística. Fue una etapa donde crecí mucho como músico”.
El encuentro con Fidel marcó un antes y un después en la vida personal y profesional de Ari Rodríguez, como se le conoce en el ámbito artístico.
“Fue en 1999. Fidel, me vio en televisión en una actuación en Holguín y le pidió al comité organizador que me invitaran para un evento en La Habana. Me esperaron en el aeropuerto, me trasladaron hasta la Plaza de la Revolución, donde se iba a realizar la actividad al otro día. Con el pasaje para el avión de regreso a Bayamo, en el carro para el aeropuerto una compañera funcionaria del partido me dijo: “Fidel te ha invitado para esta noche para el Palacio de las Convenciones. Me quedé con la disyuntiva de ¿qué hago? No había llevado más ropa.
“No quería ir con un pantalón pitusa y con un pullover, quería ir con vestido de salir, como es natural. Entonces como la única ropa presentable era la misma con la que canté, me la volví a poner. Fidel a la primera que llama es a mí. Me preguntó sobre la canción que había cantado, quién era la autora, de dónde yo era, dónde trabajaba…
“En ese momento dije que en el coro Ismaelillo y en el coro de los combatientes, de las personas que fueron a pelear a la Sierra. Y me preguntó: -¿pero cómo es que te dicen ellos si son tan viejos y tú tan nueva?- y le dije: -Comandante, me tratan de usted y de profesora, me siento elogiada con ellos porque ellos son muy respetuosos.
“Me elogió, me pidió que siguiera trabajando, y me preguntó el por qué había ido con la misma ropa a la recepción y a la actividad. Percibí que quería saber si tenía las condiciones. Y le dije: “No, Comandante, tengo mucha ropa lo que pasa es que me indicaron que no trajera más nada, y yo vine lo más linda que pude para usted.”
Ari se siente más comprometida cada día por su labor. Ha sido merecedora de diversos reconocimientos, premios y distinciones, los cuales prestigian su historia ante la comunidad artística. A 31 años de trabajo en el coro Ismaelillo, sigue destacándose en eventos nacionales, en galas de alto vuelo y en momentos históricos de nuestro país.
-¿Qué le inspira a mantener vivo el compromiso con el coro después de tantos años?
-Este proyecto es la preparación de una nueva generación, para mí es una responsabilidad muy grande. Me han propuesto irme para La Habana y he determinado quedarme aquí en Bayamo, porque tengo esto que es lo que más amo, porque lo disfruto mucho y sé lo que significa para muchos niños y sus familias.
“Me siento orgullosa de la labor que realizo, de salvar la cultura, de poner en los niños aquellas tradiciones que se han perdido, darle a conocer la verdadera identidad cubana y de lo que nosotros podemos demostrarle. Eso me ha hecho quedarme porque es algo que va a trascender en la historia y mi carrera artística como un aporte a la cultura”.
–¿Cómo llega su etapa de cantante profesional?
-Para mí era difícil por ser instructora. Los profesores tenían la negativa de que no podían ser profesionales para el canto, pero me llegó la oportunidad de presentarme en una audición para convertirme en profesional. Les plantearon mi caso a las personas del instituto de que yo no iba a dejar de ser profesora porque me siento muy orgullosa de esa labor, y me autorizaron a presentarme por mi talento y trayectoria; fui aprobada al instante. Desde entonces canto mis canciones, compongo para otros cantantes y arreglo la música que canta el coro Ismaelillo.
-De los proyectos en que trabajas, ¿cuáles le causan mayor ilusión?
-Terminar el disco que estoy grabando dedicado a Martí con el coro Ismaelillo. Para hacerlo y presentarlo en enero del año que viene en Cuba disco. Y como solista estoy terminando de componer mis canciones para adultos. Quiero volver a hacer un concierto para que el público conozca mi obra autoral. Ya algunas de esas canciones se escuchan en la radio y la gente las disfruta. Quisiera como cantante ir a otros países ¿por qué no? Y regresar, no me quiero quedar.
-¿Qué metas se ha propuesto como presidenta de la Filial de Música de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba en Granma?
-Quisiera que nuestros músicos de la vanguardia artística tuvieran más espacio y protagonismo en algunas actividades, que se financien y puedan ayudar un poquito más. Ya nuestra voz se escucha, pero puede ser mayor ese diálogo entre las autoridades y nosotros, porque tenemos muchas ideas de cosas que pueden cambiar en la sociedad cubana, sería bueno articularnos mejor con todas las instituciones.
-Si su historia fuera una canción ¿cuál sería y qué mensaje le gustaría transmitir?
“Soy una mujer”. SÍ, porque soy de acero y miel. El tema está dedicado a una mujer decidida, empoderada, no permite que nadie le grite ni la humille. Sus derechos están por encima de todo. Me inspiré en mi mamá que vivió una vida muy triste, mi papá era machista y en esos tiempos era un poquito diferente. Sufrí mucho al ver a mi mamá violentada aunque me dé pena decirlo. Ellos dos ya no están en este momento, pero eso me hizo crecer con esas dolencias.
“Viví en unos momentos buenos por la música, pero habían momentos malos. Ese fue el único defecto de mi papá, porque me quería mucho. Al final logré que entendiera y la historia terminó bonita, y con esa canción quiero ser la voz de muchas mujeres que aún no han podido liberarse de esos males”.
-Le gustan mucho los niños, ¿por qué cree que la vida no le premió con hijos?
-Yo creo que fue porque tomé malas decisiones. Nunca me rendí, luché mucho por ello, luego fue que entendí que no era para mí. Lo intenté varias veces, estuve en consulta. Incluso una vez estaba cantando con cuatro meses de embarazo, pero no le hice caso a mi doctor de cuidarme. Y en el escenario alguien subió y me cargó en sus hombros. Empezó a dar vueltas y me asusté. Al otro día me habían dicho que el bebé estaba muerto. A partir de ahí empecé a presentar problemas. Al parecer el útero no resistió.
“Quizás por eso le doy consejos a las niñas de que se cuiden. No es que he sido una persona que no me he cuidado, pero sí sé que algunas cosas las hice mal y, si tuviera otra oportunidad, yo las cambiaría. No me siento frustrada por no tener hijos porque mis niños del coro y sus familias son muy agradecidos y a todos los amo como si fueran míos”.
-¿Cuáles palabras crees que puedan resumir su vida?
-Acción, alegría y música.
