
Durante los últimos 15 años, al cubano Alberto Tamayo Vinajera lo han reconocido como trabajador destacado de la Oficina de Correos de Cuba Yara, en el municipio de igual nombre, en la provincia Granma, región oriental de Cuba.
Al comenzar 2025 se propuso, dice, cumplir con eficiencia su labor de servidor público y dar así “alegría, cariño y amor” a quienes lleva cada mes el dinero correspondiente de sus chequeras de pensionados, periódicos, bultos internacionales, paga sus gastos de electricidad y agua.
En funciones de trabajo recorre diariamente en bicicleta unos 10 kilómetros, desde las 8.00 de la mañana hasta las 5.00 de la tarde, por el centro urbano principal de la demarcación, que es su radio de acción.
Algunos días, expone, se une al personal de la Empresa Eléctrica y en vehículos de la entidad sale a laborar a las 5.00 ante meriadiano, a cobrar los servicios de electricidad más allá de su entorno habitual.
Lo gratificante de su labor es, asevera, el cariño que recibe de las personas atendidas por él, incluidos niños y jóvenes que lo reciben “con buen semblante, me invitan a pasar a sus casas, a tomar café, almorzar y dan las gracias”.
Alberto Tamayo ama a su país y, por supuesto, a su localidad, con una rica historia, donde fue quemado en la hoguera por conquistadores españoles, el 2 de febrero de 1512, el Cacique Hatuey.
El primer combate de Carlos Manuel de Céspedes tras su alzamiento el 10 de octubre de 1868 en La Demajagua, lo libró al día siguiente en Yara, jurisdición que aportó luchadores a la causa del Iniciador y al Ejército Rebelde encabezado por Fidel Castro Ruz.
Del primer salario cada año, “hago mi aporte a la Patria con dos mil pesos”, expone este destacado cartero y añade que está dispuesto a dar la vida por su país.
Además de ingreso monetario, su labor de cartero integral le da satisfacciones como las que tuvo con el nacimiento y desarrollo de su único hijo y durante los 20 años que se desempeñó como pelotero, asevera el entrevistado.
El equipo de béisbol cuya nómina integró fue el de Los Indios de Yara y su posición la segunda base.
Los telegramas impresos antes utilizados, en ocasiones contenían malas noticias, lo cual inspiró al escritor James M Cain a escribir la novela El cartero siempre llama dos veces, sobre la cual se han hecho cuatro películas.
En cambio, como ya no se emplea el telegrama impreso en teletipo, “en la actualidad los carteros cubanos llevamos satisfacción a la población con los servicios que les damos”, refiere finalmentre el entrevistado.
