
Después del golpe brutal del Imperio contra Venezuela, el pasado 3 de enero, y del secuestro del presidente Maduro y de su esposa, una oleada de euforia anticubana recorre las redes sociales. El rencor contra nuestra obra, contra los ideales que defendemos; las frustraciones acumuladas por batistianos y posbatistianos; los más antiguos apetitos de venganza y otros en apariencia nuevos; todos esos componentes, más el afán oportunista de sobresalir que muestran muchos en una coyuntura «histórica», se mezclan en un discurso abiertamente fascista.
El coro de anexionistas reales y virtuales ha venido repitiendo una y otra vez que la Revolución Cubana tiene los días contados. Este triunfalismo se ha multiplicado con la infame Orden Ejecutiva firmada por Trump el 29 de enero.
Se trata, según el lúcido y fraterno Manolo De los Santos, de «una estrategia deliberada de asfixia económica total», de «un castigo colectivo, una violación del derecho internacional que utiliza el hambre, la oscuridad y la enfermedad como armas políticas para quebrar la voluntad de un pueblo». Es, de nuevo, nos recuerda Manolo, «el manual de Mallory», empleado de la manera más perversa desde Eisenhower hasta Trump.
Junto al intento de asfixiarnos, se ha desplegado una ofensiva, a través de medios y redes, que replica sin descanso las expresiones de esa euforia anticubana. Para entender cabalmente «la guerra informacional y sicológica» que se nos hace, ha sido muy útil el análisis del Observatorio de Medios de Cubadebate acerca de «una avalancha coordinada de memes políticos en plataformas sociales, difundidos desde cuentas de usuarios radicados en la Florida, dirigidos explícitamente contra Cuba, su liderazgo político y su soberanía nacional», entre el 30 de enero y el 2 de febrero, coincidiendo con la Orden Ejecutiva de Trump.
Estos memes promueven de modo impúdico el anexionismo, presentando a Cuba como el Estado 51 de EE. UU., y a las figuras de Trump, como «líder mesiánico», y de Marco Rubio, como «operador clave del castigo y de la transición». De hecho, «el poder estadounidense se presenta como inevitable y moralmente superior». Algunos de estos memes festejan «la invasión, el bombardeo, el exterminio del adversario político».
Creo que hay que leer y releer y debatir a fondo, dondequiera que sea posible, esta valiosa contribución del Observatorio de Medios de Cubadebate. Nos da muchos instrumentos para defendernos de los mecanismos sofisticados de manipulación de la maquinaria imperial.
Los «tanques de pensamiento» al servicio del Imperio tienen que haber descifrado los mensajes del pueblo cubano, de Raúl, de Díaz-Canel, de todos nuestros líderes, a propósito del homenaje póstumo rendido a los 32 héroes caídos en Caracas, en las memorables jornadas del 15 y el 16 de enero. Y el impresionante mensaje desde el amor a Martí y a Fidel del 27 de enero, en la Marcha de las Antorchas protagonizada por los jóvenes. Quizá «la guerra de los memes» aspire a ser una respuesta a todas estas muestras de unidad, firmeza y dignidad.
Pero, a propósito de los augurios sobre los pocos días que nos quedan, quiero agradecer a mi hermano Palmero, que tuvo el brillante acierto de publicar en Facebook un video de Fidel en el que hace un recorrido humorístico a través de los muchos momentos en que nuestros enemigos han pronosticado el final inminente de la Revolución: «Años 60, de hoy a mañana no pasa… Años 70, de esta semana no pasa… Años 80, de este mes no pasa… Año 90, de este año no pasa… Año 2001, de este siglo no pasa».
Les recomiendo a todos que busquen ese video y compartan las carcajadas de Fidel. Es la mejor respuesta a los ansiosos profetas de la caída de la Revolución.
(Tomado del periódico Granma)
