Guerra silenciosa por llegar a destino seguro

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Por Yoenis Pompa Silva | 7 febrero, 2026 |
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Foto / Yoenis Pompa Silva

La situación de la red vial en Granma continúa siendo crítica, tras un 2025 marcado por carencias de recursos, afectaciones del huracán Melissa y bajos niveles de producción de materiales, según informó a La Demajagua Denis Arjona Báez, director provincial del Centro de Vialidad.

“La red vial granmense cuenta con cinco mil 654,57 kilómetros (km), de los cuales solo el 11,5 por ciento se evalúa en buen estado, el 32,1 regular y el 56,4 mal.

“Los indicadores revelan un deterioro progresivo, predominan los tramos con condiciones deficientes y pocas probabilidades, por el momento,  de una reparación total en el patronato vial”, explica.

Añade que en las vías de interés nacional, que suman 692,4 km, se reporta un panorama más favorable, con el 48,8 por ciento en buen estado.

En ellas se concentraron los principales esfuerzos de reparación durante el pasado año, beneficiando 73,5 km mediante bacheo, la pavimentación de 5,54 km y la mejora de otros 4,4 km de terraplén.

“A pesar de esas acciones, la recuperación general quedó por debajo de las expectativas. Las limitaciones en la producción de áridos, la baja disponibilidad de mezcla asfáltica y el déficit de combustible influyeron decisivamente en el ritmo de las obras”, manifiesta Arjona Báez.

RECUPERACIÓN TRAS EL HURACÁN MELISSA

El paso del huracán Melissa dejó severas afectaciones en 590,9 km de carreteras, de los cuales solo 211,15 han sido restituidos. En las vías de interés nacional, se recuperaron 68,25 de los 203,15 km dañados; mientras que en las locales y específicas, de 355,4 km perjudicados, se repararon 110,55. En el ámbito ferroviario, ya fueron restablecidos los 32,35 km.

También sintieron las consecuencias del poderoso organismo tropical 29 obras de fábrica, de las cuales se han rehabilitado 10 puentes y 12 de las 16 alcantarillas fueron rescatadas. Aún permanecen pendientes varios derrumbes en zonas montañosas, principalmente del municipio de Guisa, donde el acceso continúa limitado.

RETRASO EN LA PLANIFICACIÓN 

El director de vialidad señaló que el presente año comienza sin un presupuesto aprobado oficialmente, lo que retrasa la planificación y emprendimiento de las nuevas acciones, que no son muchas.

“Las proyecciones iniciales apuntan a recuperar apenas seis km de vías nacionales”, cifra que calificó de poco significativa frente al deterioro acumulado.

“Los planes de mezcla asfáltica para 2026 son bajos y la situación geopolítica actual, incide directamente en la obtención de combustible y energía eléctrica, de los que depende la producción de materiales”, subraya Denis.

POCA FUERZA DE TRABAJO EN LA ATENCIÓN VIAL

Aunque el Centro provincial de Vialidad tiene cubierta casi la totalidad de sus plazas, no ocurre igual en la brigada de camineros, trabajadores con la misión de mantener la vía en buen estado, libre de baches y maleza.

“Uno de los factores más críticos en nuestra entidad es  la pérdida de fuerza laboral especializada, encargada del mantenimiento rutinario de la red vial.

“Los bajos salarios y la falta de incentivos provocaron un gran éxodo de esa fuerza de trabajo, lo que ha dejado tramos de carretera sin atención adecuada”, reconoció Arjona.

Mientras tanto, la provincia intenta sostener la transitabilidad y seguridad vial mediante acciones de conservación mínima, principalmente en bacheo y limpieza, en espera de mejores condiciones económicas y energéticas, y con la articulación de los nuevos actores económicos.

“La entidad planea reactivar la colaboración con formas de gestión no estatal para atender tramos específicos, opción que resultó efectiva en años anteriores, pero se ha visto frenada por la inflación y los limitados fondos presupuestarios.

“Sabemos que las proyecciones no son las que necesitamos, pero continuaremos trabajando con lo poco que disponemos y con la alianza del sector privado, para garantizar, al menos, el acceso básico y la seguridad en nuestras carreteras”, concluye el directivo.

ACCIDENTES EN LA VÍA: ¿PROBLEMA DE ASFALTO O DE PRUDENCIA?

Foto / Luis Carlos Palacios Leyva (archivo)

El mal estado de las carreteras reduce la adherencia de los vehículos, provoca pérdida de control y eleva la siniestralidad, especialmente en condiciones húmedas.

Estudios confirman que la falta de fricción en el pavimento genera accidentes en intersecciones, mientras que los baches causan sacudidas que desvían la trayectoria de autos y motos.

Sin embargo, el estado de las carreteras de Granma genera criterios diferentes entre conductores y autoridades del tránsito.

Mientras algunos choferes consideran el deterioro de las vías como una causa directa de los accidentes, las estadísticas y la experiencia policial ofrecen una visión distinta.

Según el mayor Ernesto González Rodríguez, primer oficial de Tránsito en Granma, el deterioro en la vía no constituye la causa principal de la accidentalidad: “Cuando existen desperfectos en la vía, los conductores toman más cuidado, reducen la velocidad y entonces es probable que no ocurran hechos”, asegura.

Agrega que el mal estado de las carreteras influye, pero no determina en el números de accidentalidad. También significa que el exceso de velocidad, la distracción y manejar bajo efectos del alcohol, son las causas más recurrentes.

A juicio del especialista, la mayor parte de los accidentes ocurren en tramos de vías en buen estado, donde muchos choferes tienden a confiarse y sobrepasar los límites de velocidad.

Sin embargo, el criterio no es compartido por los conductores que, diariamente, enfrentan los baches y desniveles del asfalto.

El chofer del ómnibus arrendado Bayamo-Holguín, quién optó por no revelar su nombre, con más de tres décadas de experiencia al volante, considera que el mal estado de las carreteras provoca accidentes con frecuencia.

Expone que esquivar un hueco puede desencadenar un choque o un vuelco si el conductor pierde el control del vehículo o invade el carril contrario.

“Un agujero grande, el carro que viene de frente lo esquiva, y sin darse cuenta te va para arriba. Así pasan muchos accidentes”, relata.

Según el transportista, el tramo  más afectado es entre Babiney y Cacocum.

“Es como si uno fuera por un trillo”, con 20 o 30 kms continuos de baches”, subraya, antes de destacar la falta de mantenimiento y de limpieza en las orillas de las carreteras.

“La maleza invade las curvas y no deja ver; antes existían brigadas de trabajadores camineros que mantenían limpios los bordes de la carretera, pero parece que ya no existen, lo que atenta contra la seguridad en la vía”, añade.

Otro que cubre la ruta Bayamo-Jiguaní (también prefirió el anonimato) coincide en que el deterioro influye en la seguridad vial, sobre todo para quienes no conocen los tramos.

“Las vías están malas y eso sorprende al que no es del lugar. De momento, aparece un bache y allá va el frenazo, el desvío… y el peligro”, comenta, aunque reconoce que la precaución personal es clave.

“Yo no corro; voy a 60 o 70 (km/h). Los que más se accidentan son los que desconocen la vía”, asegura.

A pesar de los testimonios, las autoridades policiales  insisten en que los accidentes dependen más del conductor que del estado físico de las vías; mientras que, por otro lado, las carreteras esperan reparación y los choferes siguen ajustando el timón entre baches y precauciones, en una guerra silenciosa por llegar a destino seguros.

Foto / Luis Carlos Palacios Leyva (archivo)

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