
Más de cuatro décadas de amistad me unen a Félix Pedro Guillén Fonseca, cubano de pura cepa y comprometido, desde siempre, con el proceso socialista en la Mayor de las Antillas.
Hombre cabal, gestador de voluntades, protagonista de obras que enorgullecen a Campechuela, Granma y el país, entre otras, son características propias de quien en más de una ocasión, llenó páginas en este rotativo y otros medios de prensa cubanos.
Campesino de origen, además de productor agrícola y Delegado en la circunscripción 11 del Consejo Popular Uno (para muchos el que más años lleva en esas funciones, de manera ininterrumpida), es también Hijo ilustre de su pueblo y merecedor de innumerables condecoraciones y reconocimientos.
Su historia comienza a tejerse desde muy joven, allá por la década de 1960, cuando ingresa a la Asociación de Jóvenes Rebeldes, la que dirige en El Entronque y comienza como corresponsal juvenil de los periódicos Sierra Maestra, de Santiago de Cuba y La Demajagua, en Manzanillo, así como de las emisoras CMK Radio Liberación, Radio Progreso, Radio Siboney y Radio Reloj, por más de 30 años.
En los barrios de Jesús María y Los Palacios encabezó el destacamento cederista de respuesta rápida Augusto César Sandino, labor que simultaneó con la de Jefe de Propaganda en los distritos de El Puntico y El Entronque. Y como muchos jóvenes de su época, se movilizó para la defensa de la patria, cuando la Crisis de Octubre.
En 1975 se traslada para lo que ahora se conoce como reparto Marcial Jiménez. Allí se entrelazan sus historias de hombre y comunidad, en tan fuerte imbricación que el tiempo aún no ha podido disolver. Lo que era un endeble caserío se convierte en un barrio de luz, gracias a su gestión como delegado y el esfuerzo propio de sus habitantes.
Año por año, el Marcial Jiménez conquistaba la distinción Barrio de Referencia nacional por la condición de Centenario en las donaciones de sangre (más de 500), Mejor Zona jardín y Libre de delitos, y por iniciar el programa Educa a tu hijo.
Félix Pedro también se erige un eterno defensor del medio ambiente. Entre tantas acciones que lo confirman, sobresale la de transformar un vertedero en el Parque ecológico Rosa Elena Simeón Negrín, único de su tipo en Cuba y que cuenta con servicio de wifi, un aula de Historia y miniblioteca, además de una amplia variedad de árboles maderables y ornamentales.
Asimismo, mantiene activa su Finca agroecológica de frutales La Pera (declarada Joya de Cuba), con tres hectáreas y cuya producción, en su generalidad, dona a centros asistenciales y hospitalarios del municipio.
Muchas cosas aún pueden decirse de Félix Pedro, que no resumirían por completo las ocho décadas de este cubano ejemplar. Hoy (21 de febrero), cuando cumple sus primeros 80 años, sobrados motivos me asisten para estrechar su mano.
