La urgente necesidad de agilizar los procesos de entrega en usufructo de tierras ociosas a quienes verdaderamente están en condiciones de hacerlas producir, fue ratificada en reciente visita ministerial de la Agricultura en la provincia de Granma.
El desafío es grande porque sobrepasan las 29 mil hectáreas en áreas ociosas disponibles y quedan pendientes unas 800 solicitudes en trámites.
Para lograrlo, el Ministro de la Agricultura, Idael Pérez Brito, emitió un documento autorizando su administración provisional, previa consulta con la comisión agraria, según trascendió tras el resumen de los resultados en esa actividad hasta la fecha.
Es imprescindible aplicar esta y otras alternativas para acortar los plazos y los trámites relacionados con el proceso, en medio del complejo contexto que enfrenta el país para desarrollar y crecer la producción de alimentos.
Se precisa aunar los esfuerzos y darle el máximo de prioridad a la tarea, buscar integración de los factores a la hora de realizar las evaluaciones en el terreno, organizar mejor las comisiones agrarias, y completar su plantilla, en función de desterrar la morosidad del proceso.
No puede ser que exista un campesino, un usufructuario o una base productiva con interés en crecer en áreas y la tierra permanezca ociosa, preferentemente en el sector agropecuario por dilaciones innecesarias en los trámites.
Rogelio Solano Socarra, jefe del Departamento de Control de las Tierras y Tractores en la Delegación Provincial del Ministerio de la Agricultura, reconoció los atrasos por la falta de exigencia, control y disciplina en los registros y delegaciones municipales.
Solano Socarra destacó que existen los mecanismos para hacer el trabajo rápido, incluido el de la administración provisional con las empresas y del usufructo en el autoabastecimiento municipal.
Acoto que necesitan que el sector empresarial solicite ampliación de áreas con potencialidades para producir más y generar ingresos por esa vía, además resolver los problemas como 324 tenentes de tierras sin contratos de producción, entre otras ilegalidades, lo cual provoca daños al control, uso y la comercialización de los productos en la red de mercados.
