
Hace 112 años en una modesta casa en La Habana el 28 de febrero de 1914, pocos días después de cumplir 85 años, fallece Salvador Cisneros Betancourt.
De su padre adquirió el título nobiliario de II Marqués de Santa Lucía en 1846 concedido a su adinerada familia por el Rey de España.
Había nacido en Camagüey en el seno de una familia noble y acaudalada, y desde muy joven fue partidario de la independencia de Cuba.
Con 13 años sus padres lo enviaron a Estados Unidos para recibir una educación propia de su título aristocrático.
Al estallar la guerra de los Diez Años, otorgó la libertad a sus esclavos y puso sus bienes al servicio de la independencia cubana.
Salvador Cisneros Betancourt, fue dos veces Presidente de la República en Armas durante la Guerra de los Diez Años y uno de los principales líderes de la Junta Revolucionaria de Camagüey.
Estuvo entre los dirigentes que llevaron a cabo el alzamiento de los camagüeyanos el 4 de noviembre en Las Clavellinas y se opuso fervientemente al Pacto del Zanjón.
En desacuerdo con la situación política de Cuba, a la que se resiste participó en una Junta Revolucionaria compuesta principalmente por Manuel Ramón Silva, Carlos Varona Torres, y otras prestigiosas personalidades.
Organizó en Camagüey la logia masónica Tínima a la que se unieron muchas personalidades como Eduardo Arteaga y otros que sentían la necesidad de conspirar contra la metrópoli española.
Al llamado de la Guerra Necesaria proclamada por José Martí, se incorpora a la contienda libertaria de 1895 y manifiesta: “Los preparativos de Martí, muchos o pocos, los encontraré suficientes para lanzarme a la campaña”
Fue elegido miembro de una comisión formada para contribuir a la ayuda al oriente de Cuba que se había manifestado por sus anhelos de libertad. Junto a Carlos Varona va conferenciar con los comisionados orientales para ponerse de acuerdo en el tema del movimiento armado que se venía gestando.
No quedaron de acuerdo sobre el alzamiento armado, por esto se reunieron nuevamente, en San Miguel, con Francisco Vicente Aguilera, Francisco Maceo Osorio y Pedro Figueredo. En esta quedó como acuerdo el aplazamiento del movimiento para el año 1869.
Durante la Primera intervención militar estadounidense (1898-1902) fue director del Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana. Fue uno de los delegados a la Asamblea Constituyente de 1901, oponiéndose a la Enmienda Platt, impuesta por Estados Unidos a Cuba. De tal manera expone a los constituyentistas que, al aceptarla: “Cuba no tendrá soberanía, ni independencia absolutas, ni será República”.
En relación con dicho apéndice agregado a la Primera Constitución cubana expresó: “No debemos, no, renunciar ni abandonar nuestros puestos, sino defender los derechos del pueblo, hasta sacarlos incólumes o sucumbir en el puesto en donde nos ha colocado este”.
Con 85 años de edad, considera “su misión y la de todo buen cubano, la lucha contra la Enmienda Platt (…) al tener espíritu bastante para ver a Cuba completamente soberana, absolutamente independiente y dueña de sus destinos”.
Se opuso a la Segunda intervención estadounidense en Cuba (1906-1909). Presidió la “Junta Patriótica de La Habana”, la cual se enfrentó a la anexión de Cuba a Estados Unidos, durante esta segunda ocupación.
Cisneros Betancourt a pesar de haber perdido todos sus bienes persiste en sus ansias libertarias y se le considera un incansable luchador por alcanzar la verdadera independencia de Cuba.
