
José Fornaris, poeta bayamés nació en 1827 un día como hoy 18 de marzo, hace 199 años.
Estudió leyes en la Universidad de La Habana; terminados sus estudios, regresó a su ciudad natal, donde ejerció de abogado y fue regidor del Ayuntamiento, cargo éste heredado de su padre.
Fascinado por las letras, volvió pronto a La Habana y comenzó a cultivar la poesía, al tiempo que se dedicaba a la enseñanza. Sus primeros ensayos literarios aparecieron en La Prensa. En 1851 publicó su primera colección poética, prologada por el doctor Lebredo.
Su apego a la causa emancipadora le había traído los primeros desvelos. En 1852 fue confinado por las autoridades españolas a Palma Soriano, junto con Carlos Manuel de Céspedes y Lucas Castillo Moreno.
Cinco meses duró el escarmiento, y, en 1853, Fornaris se ubicaba de nuevo en La Habana. En esa época fundó El Colibrí y La Piragua, y dio luz la antología Cuba poética, en colaboración con Joaquín Lorenzo Luaces.
Libros suyos son El arpa del hogar, El libro de los amores, Flores y lágrimas y Cantos tropicales. De su producción destacan sobre todo los Cantos del siboney (1855), colección de leyendas, unas tradicionales y otras imaginadas, en las que lleva al lenguaje poético los sentimientos y costumbres de la población indígena de la isla.
Los Cantos del siboney hicieron de Fornaris el exponente más valioso del “siboneyismo”, corriente literaria no exenta de interés.
José Fornaris escribió también algunas obras didácticas, como Elementos de Retórica y Poética, Compendio de Historia Universal y Figuras retóricas.
A petición de su pariente Francisco del Castillo compuso junto a Carlos M. de Céspedes la preciosa canción La Bayamesa, cantada el 27 de marzo de 1851 en la ventana de Doña Luz Vázquez y Moreno, pieza antológica del cancionero cubano.
La Bayamesa, es la primera canción trovadoresca cubana.
¿No recuerdas, gentil bayamesa
Que tú fuiste mi sol refulgente,
Y risueño en tu lánguida frente
Blando beso imprimí con ardor?
¿No recuerdas que en un tiempo dichoso
Me extasié con tu pura belleza,
Y en tu seno doblé mi cabeza
Moribundo de dicha y amor?
Ven, y asoma á tu reja sonriendo;
Ven, y escucha amorosa mi canto;
Ven no duermas, acude á mi llanto;
Pon alivio a mi duro dolor.
Recordando las glorias pasadas
Disipemos, mi bien, la tristeza;
Y doblemos los dos la cabeza
Moribundos de dicha y amor.
El artista Samuel Feijóo, expresó… Fornaris fue el creador del siboneísmo, de desafiante poética, un hombre que en su exaltación por todo lo cubano llegó a clavarse en las entrañas del cielo de la Isla. Si bien no combatió en los campos de batalla, supo librar una guerra silenciosa desde las páginas de sus libros. Al evocar a los indios les habló a los cubanos vivos de su propia opresión; al cantarle a una bella bayamesa, le compuso una melodía a la patria soñada. En esa paradoja reside su vigencia, la de un poeta que encontró un lugar definitivo en el corazón de Cuba.
Por su parte el escritor Cintio Vitier lo describió como «un poeta afluente y superficial. Su rasgo más simpático, que a veces nos desarma, es el amor delirante y obsesivo por Cuba (…) Su relativos aciertos están en el tono blanco, suavemente voluptuoso y paradisíaco, de algunos pasajes de los Cantos del Siboney».
Hubo de abandonar su patria en 1870; largos años vivió en París, dedicado a la enseñanza, y en las postrimerías de 1881 regresó a La Habana, donde murió en septiembre de 1890.
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