Detrás de cada kilowatt: lidiar no solo con la tensión eléctrica, sino también con la humana

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Por Yoenis Pompa Silva | 27 marzo, 2026 |
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FOTO / Facebook Empresa Eléctrica Granma

En el corazón del Despacho provincial de carga de la Empresa Eléctrica Granma, la concentración y la serenidad son esenciales, sobre todo en estos tiempos  que vivimos los granmenses, cuando los apagones parecen interminables, motivados por el cerco económico imperial, lo cual deja inoperante varias centrales termoeléctricas de generación distribuida.

Allí, desde hace más de 20 años, José Rodríguez Medina ha aprendido a lidiar no solo con la tensión eléctrica, sino también con la humana, que implica mantener en servicio eléctrico a todo un territorio.

Como técnico de nivel medio en Mantenimiento Eléctrico, comenzó, en 2004, recorriendo líneas, buscando fallas y midiendo voltajes bajo el sol o la lluvia.

Hoy, como jefe de turno, cuando ocurre una desconexión al Sistema Electroenergético Nacional (SEN)  es el encargado junto a su  equipo de reconectar la provincia  y crear microsistemas para garantizar energía a centros vitales, como hospitales o estaciones de bombeo.

“Cualquier persona no puede ser despachador eléctrico; requiere pasión, ecuanimidad y mucha concentración”, afirma Rodríguez Medina, mientras observa atentamente las pantallas donde se monitorea el flujo de energía.

Durante sus jornadas, turnos de 12 horas, cuatro días a la semana, la presión es constante.

“Cuando ocurren desconexiones a nivel nacional, el trabajo se intensifica; debemos coordinar la disponibilidad de combustible, cuidar los circuitos y proteger a los clientes afectados.

“Cada maniobra exige precisión y trabajo en equipo. Antes de implementar un microsistema, desconectamos, evaluamos las variantes y dividimos las tareas. Cada especialista sabe qué hacer, y juntos logramos resultados que no serían posibles sin unidad y disciplina”, explica.

Consciente de las críticas o incomprensiones que suelen acompañar las interrupciones del servicio, José insiste en la transparencia:

“Siempre estamos dispuestos a explicar el proceso y ofrecer una respuesta convincente al cliente. Frente a la presión no hay espacio para el nerviosismo; las decisiones deben ser rápidas y certeras” afirma.

La experiencia también le ha permitido traspasar fronteras. Formó parte de las misiones de apoyo técnico en Venezuela, donde laboró como jefe de turno y capacitó a despachadores en tres estados.

Resalta que fue una experiencia enriquecedora, un reconocimiento a la labor que va más allá de los incentivos materiales.

“Se trabaja por vocación, compromiso y entrega”, confiesa.

Entre sus mayores satisfacciones profesionales, Rodríguez Medina recuerda con especial orgullo la primera conexión de los parques solares fotovoltaicos de Granma al SEN, un hito tecnológico que exigió precisión, coordinación y total entrega de su equipo de trabajo.

Según relata, aquel proceso no solo significó incorporar nueva capacidad de generación limpia al sistema, sino también demostrar en la práctica que el territorio estaba en condiciones de asumir con éxito operaciones complejas en un contexto energético desafiante.

“Sacamos buenas experiencias, aprendizajes e iniciativas propias; eso muestra que el esfuerzo colectivo da frutos”, comenta, al subrayar que cada maniobra dejó lecciones útiles para perfeccionar los procedimientos, fortalecer la toma de decisiones en tiempo real y consolidar la confianza técnica del colectivo.

Para él, esos resultados son la prueba más clara de que la preparación, la disciplina y la cooperación entre especialistas pueden traducirse en beneficios para la población y en un uso más racional y eficiente de las fuentes renovables de energía.

Para mantener el equilibrio entre la presión profesional y su vida personal, José encuentra refugio en su pequeño taller de soldadura y en su terreno familiar, donde cultiva y cría animales. “Eso me ayuda a mantener el equilibrio entre mi vida laboral y personal; no es fácil, pero lo intento cada día”, asegura con una sonrisa.

Con más de dos décadas de entrega, José Rodríguez Medina representa a esos trabajadores discretos, esenciales y apasionados que, sin perder la calma, sostienen desde la base el entramado eléctrico del país.

Su historia es una expresión viva del compromiso y la vocación de servicio que iluminan a Granma incluso en los tiempos más complejos.

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