Montecristi. En un ambiente de profundo compromiso patriótico y solidaridad internacionalista, cubanos residentes en la República Dominicana, junto a representantes del pueblo dominicano, conmemoraron el 131 aniversario de la firma del Manifiesto de Montecristi, documento fundacional de la lucha independentista cubana suscrito el 25 de marzo de 1895 por José Martí y Máximo Gómez.
La jornada, cargada de simbolismo histórico, inició con una concentración en el Parque del Reloj y continuó con una caminata hasta la Casa Museo Máximo Gómez, donde se depositó una ofrenda floral en honor a los próceres. Participaron estudiantes, organizaciones sociales, autoridades locales y amigos de Cuba, en un acto que reafirmó los vínculos indisolubles entre ambas naciones caribeñas.
Durante el acto político-cultural, el historiador Eliades Acosta Matos subrayó la vigencia del Manifiesto como guía ética y política, destacando su llamado permanente a la dignidad, la soberanía y la resistencia frente a toda forma de dominación. En igual sentido, diversas intervenciones resaltaron el carácter profundamente humanista del ideario martiano y su proyección en los procesos emancipadores contemporáneos.
El embajador de Cuba en el país, Ángel Arzuaga, evocó el concepto de “guerra necesaria” concebido por Martí, así como el legado militar y moral de Gómez, enfatizando la continuidad histórica de la lucha del pueblo cubano. Asimismo, reiteró la firme voluntad de Cuba de defender su soberanía frente a presiones externas, al tiempo que abogó por relaciones internacionales basadas en el respeto mutuo.
En el marco de la conmemoración, se desarrollaron además un foro empresarial y un consulado itinerante, iniciativas orientadas a fortalecer los vínculos entre la comunidad cubana residente y las instituciones dominicanas. Igualmente, se convocó a una jornada nacional de solidaridad con Cuba, prevista en la capital dominicana, como expresión concreta del apoyo entre pueblos hermanos.
La conmemoración del Manifiesto de Montecristi no solo reafirma un hecho histórico de trascendencia continental, sino que ratifica la vigencia de los ideales de independencia, justicia social y unidad latinoamericana que inspiran la lucha de los pueblos.
