
El 5 de abril 1895, falleció hace 131 años Guillermo Moncada víctima de la tuberculosis en un campamento mambí cerca de Alto Songo, en la región oriental de la Isla.
Nació de un ex esclavo y una mujer negra. Su infancia y juventud se desarrollaron en una la pobreza extrema, aun así asistió a la escuela. Se le conoce con el sobrenombre de Guillermón, por su gran estatura y valor en las batallas.
De gran estatura, de ahí su apodo de Guillermón, poseyó una gran fortaleza física y adquirió el dominio del machete en las labores agrícolas.
Una vez iniciada la revolución en 1868 en La Demajagua por Carlos Manuel de Céspedes, Moncada se incorporó tempranamente, sobresalió por su valor y agresividad. Comenzó desde soldado, a las órdenes del general Donato Mármol, en los combates por la toma del poblado de El Cobre, en El Saladillo, Michoacán, Mayarí y El Ramón, entre otros.
Fue Guillermón Moncada uno de los héroes más sobresalientes de las gestas independentistas cubanas en contra del colonialismo español, uno de los más esforzados, bravos y combativos generales cubanos de las tres guerras por la independencia.
Por su valentía, fue ascendido al grado de General de Brigada del Ejército Libertador.
En junio de 1872 se subordinó al mayor general Calixto García, nuevo jefe de la División Cuba. En ese propio año combatió en Tiguabos, Tres Piedras, Rejondón de Báguanos, Samá, Cupeyal, Guisa y Holguín, y 1873 en Auras, El Zarzal, El Curial, Santa María de Ocujal, Bijagual y Manzanillo.
Durante la Tregua Fecunda, participó en todo el plan conspirativo y se alzó en armas en la Guerra Chiquita en agosto de 1879 en Santiago de Cuba, junto a los coroneles José y Rafael Maceo y Quintín Banderas; como jefe del centro y el sur de la región oriental designado con el grado de Mayor General por el jefe de la nueva contienda que se gestaba, el General Calixto García.
Rechazó el Pacto del Zanjón para convertirse en uno de los hombres de la Protesta de Baraguá el 15 de marzo de 1878 junto al General Antonio Maceo, y durante la Guerra Chiquita.
José Martí lo nombró jefe de la provincia más oriental del país durante la preparación de la Guerra de 1895. Tras dar la orden de alzamiento a esta provincia, Guillermón se trasladó a Alto Songo, donde se levantó en la madrugada del 24 de febrero.
El Generalísimo Máximo Gómez también reconoció por escrito su opinión acerca de que el bravo mambí no solo descollaba por su valentía, sino también por sus dotes de mando y de estratega.
Agotó sus fuerzas en dejar organizada su continuación en la Guerra Necesaria, reunió a su Estado Mayor para nombrar al mando al Mayor General Bartolomé Masó y al Coronel Victoriano Garzón.
Así describe Masó uno de aquellos encuentros el 19 de marzo de 1895: “En la tarde, anunciándoseme que venía Moncada, salí con la gente a pie, y la bandera, a su encuentro. Tuvimos que andar bastante y subir lomas, viniendo a encontrarlo como a una legua, o más, en la tardecita. Nos abrazamos, se dieron muchos vivas, venía sobre el caballo, hecho un cadáver”.
Por su parte el general Enrique Collazo escribió sobre Guillermón en los inicios de la Guerra del 95:
“Guillermo Moncada, en Cuba, poco podía hacer, era un moribundo que venía en cumplimiento de su palabra, y guiado por su patriotismo a morir a la sombra de su bandera.
Al conocerse la noticia de su muerte la tristeza se apodero de las filas mambisas y su ayudante, el capitán Rafael Portuondo Tamayo, él que con profundo dolor dijo…
«Los hombres como el General Moncada no se lloran, se imitan».
Ecured
Revista Bohemia
Periódico Granma
