
Desde las primeras horas de la mañana, el policlínico René Vallejo Ortiz, de Baymo, se llenó este 27 de abril, de conversaciones entre madres que esperaban con sus pequeños en brazos; comenzó la 65 Campaña Nacional de Vacunación Antipoliomielítica oral bivalente.
Junto al centro, otras cuatro áreas de salud en la ciudad, incluyendo el Jimmy Hirzel, el Bayamo Oeste, el Pedro Soto Alba y el 13 de Marzo, fueron habilitadas para llevar a cabo este proceso vacunatorio.
La historia de las campañas de vacunación en Cuba se remonta a varias décadas atrás, cuando se implementaron estrategias efectivas para combatir enfermedades prevenibles. Gracias a estas iniciativas organizadas, el país ha logrado mantener altos estándares en salud pública y ha sido reconocida internacionalmente por sus logros en inmunización.

Julio César Vidal Pavón, licenciado en enfermería y responsable del Programa de Inmunización en Bayamo, enfatizó la importancia de esta campaña.
“La poliomielitis es una enfermedad viral altamente contagiosa que puede causar parálisis y, en casos extremos, la muerte. La vacunación es nuestra mejor herramienta para proteger a los niños”, afirmó Vidal.
Su voz resonaba con convicción mientras explicaba que el Sistema de salud trabaja incansablemente para garantizar que el mayor número posible de infantes sea vacunado.
La poliomielitis ha sido erradicada en Cuba desde 1962 gracias a campañas de vacunación sistemáticas y efectivas. Este logro significativo se preserva hoy a través de esfuerzos continuos para salvaguardar a las nuevas generaciones.
“Es vital que los padres conozcan la importancia de esta vacuna y lleven a sus hijos a vacunarse”, añadió Vidal, subrayando el papel crucial que desempeñan las familias en el éxito del programa.
Se estima que en Bayamo serán vacunados aproximadamente 5,450 niños durante esta campaña. El Ministerio de Salud Pública mantiene su firme compromiso con el Programa Nacional de Inmunización, que incluye 17 vacunas, de las cuales 12 son producidas nacionalmente. Esta primera etapa de la campaña está programada del 27 de abril al 2 de mayo y se llevará a cabo simultáneamente en todo el territorio cubano.
Durante esta fase inicial, se vacunará con la primera dosis a todos los niños mayores de un mes y menores de tres años. Para aquellos que no pudieron asistir durante la semana regular de vacunación, se establecerá una semana de recuperación del 4 al 9 de mayo, asegurando así que ningún niño quede sin protección. La segunda etapa del proceso está programada para ejecutarse del 15 al 20 de junio.
La participación activa de los padres es esencial para el éxito del programa, y cada dosis administrada representa un paso hacia una sociedad más segura. La vacunación no solo es una responsabilidad individual, sino un acto solidario que beneficia a toda la comunidad. La historia reciente demuestra que cuando las familias se unen en torno a la salud preventiva, se pueden lograr resultados extraordinarios.

En medio de esta jornada, Yoandra Diagras Ramos se encontraba con su hija Natalia Chávez Diagras, quien apenas tiene un año.
“Para mí es fundamental vacunar a mi hija. Sé que esto la protegerá de enfermedades graves”, expresó con determinación.
Su testimonio refleja la preocupación y el compromiso de muchas madres que entienden que la vacunación no solo protege a sus hijos, sino que también contribuye al bienestar colectivo.
La importancia de este proceso va más allá de la salud individual; es una conquista social que refleja el compromiso del país con el bienestar de su población. En cada rincón de Bayamo, el eco del compromiso por la salud infantil resuena con fuerza, recordando que cada niño vacunado es un futuro protegido.
Con cada campaña, Cuba reafirma su dedicación a la salud pública y su deseo de preservar la vida y el bienestar de sus ciudadanos más vulnerables. La vacunación antipoliomielítica es una parte fundamental de este esfuerzo continuo, y el inicio de esta nueva campaña es un recordatorio del poder transformador que tiene la prevención.
Así, el esfuerzo conjunto entre el Sistema de salud y las familias se convierte en un pilar fundamental para garantizar el bienestar de las próximas generaciones. Cada niño vacunado es un símbolo de esperanza y un paso hacia un futuro más saludable para todos. La historia continúa escribiéndose con cada dosis administrada, reafirmando el compromiso inquebrantable de Cuba con su pueblo y su salud.
