
-Aquella inesperada llamada telefónica cambió mi vida para siempre. Alguien del Consejo de Estado comunicaba:
-El Comandante tiene interés en hablar con usted.
-Cuando el Líder de la Revolución dijo -¡Serrano!- recibía el mejor de los regalos, un día antes de mi cumpleaños. Era la mañana del 17 de junio de 2011”.
Así recuerda Ricardo Serrano Masquida, campesino e ingeniero agrónomo, aquel encuentro inolvidable con Fidel Castro.
“Nuestra conversación inicial giró en torno al trabajo con la moringa, un cultivo que tenía grandes potencialidades para revolucionar la alimentación animal en Cuba. Pero lo que comenzó como un diálogo puntual, se transformó en una serie de intercambios sistemáticos.
“Fidel me solicitó formar un grupo de trabajo especializado para aprovechar las cualidades nutritivas de la moringa en la alimentación del ganado vacuno, aves, conejos y cabras.
“Desde entonces, emprendí la evaluación de siete variedades de la referida planta, procedentes de diferentes países, con el objetivo de determinar cuál se adaptaba mejor a nuestro clima, según las necesidades productivas.
“Propuse una colaboración conjunta con el Instituto de Investigaciones Agropecuarias Jorge Dimitrov, en Granma. Debido a este intercambio científico, se montaron investigaciones rigurosas, cuyos resultados fueron entregados personalmente a Fidel, tal como él lo había solicitado.
“La principal preocupación del Comandante era cómo recuperar la ganadería nacional y fortalecer su papel esencial en la producción de leche, carne y sus derivados, vitales para la alimentación del pueblo.
“Fidel demostraba siempre una profunda preocupación por todo lo relacionado con la alimentación y el bienestar de nuestra gente.
“Hubo un momento en que pasaron varios meses sin comunicación y cuando finalmente volvió a llamar me dijo con afecto: “¿Tú crees que yo me olvido de mis amigos?
“Esa frase quedó grabada en mi memoria como la tradicional tarjeta de felicitación por el aniversario del triunfo de la Revolución, que nos enviaba cada diciembre.
“La desaparición física de Fidel es para mí motivo de dolor profundo pero, también, honor infinito. Conocer y trabajar junto al hombre que soñó con un futuro mejor para su pueblo, ha sido uno de los instantes más grandes de mi existencia”.
Ricardo Serrano Masquida conserva frescos los memorables días en la finca La Victoria, de la Cooperativa de créditos y servicios José Martí, orgulloso de haber compartido una historia junto al Líder de la Revolución.
