La provincia de Granma logró establecer antes del mediodía de este jueves una isla de generación eléctrica para sostener los servicios vitales tras la desconexión del sistema electroenergético desde Ciego de Ávila hasta Guantánamo.
La medida permitió proteger hospitales, bombeo de agua y comunicaciones, según explicó el ingeniero Osbani Núñez Peña, director técnico de la Empresa Eléctrica provincial.
Precisó el directico que “sobre las 11:19 minutos logramos hacer ya la isla con la sincronización de la generación diesel de Manzanillo y la generación diesel del municipio Bayamo”, con lo cual se garantizó el servicio eléctrico en centros de salud priorizados, entre ellos “los cuatro hospitales provinciales, el Celia, el Céspedes, el Infantil de Bayamo, el Infantil de Manzanillo y el Banco de Sangre de Bayamo”.
Detalló además que el restablecimiento se extendió al abasto de agua; explicó que en la capital provincial se dio servicio a la planta potabilizadora de Santa Isabel, que alimenta una estación de bombeo, y a la línea de Guasimilla, que tributa agua para Río Cauto.
Añadió que en ese momento contaban con 17 MW “para el tiro de agua en pipa y también para el bombeo de agua al Hospital Celia”.
En el área de las comunicaciones, Núñez Peña indicó que “se ha logrado cerrar el circuito Amado Estévez”, lo que permitió alimentar posiciones de Etecsa en puntos estratégicos de la ciudad; también adelantó que la provincia esperaba sumar a la isla la generación diésel de Niquero sobre las 6:00 de la tarde, como parte de la ampliación progresiva del microsistema.
El ingeniero señaló que no había sido posible sincronizar parques solares durante la jornada: “No hemos podido sincronizar ningún parque”, afirmó, y explicó que la incorporación se había hecho “motor a motor”, para dar mayor robustez al microsistema, en un día marcado por la nubosidad y la inestabilidad de la radiación solar. Esa condición, dijo, obliga a avanzar con prudencia para evitar nuevas desconexiones.
Yudelkis Ortiz Barceló, primera secretaria del Partido en Granma, y Yanetsy Terry Gutiérrez, gobernadora, condujeron las acciones emergentes para proteger hospitales, servicios de hemodiálisis y sistemas de bombeo de agua, además de impulsar la producción y distribución de leña y carbón y la puesta en marcha de cocinas colectivas en edificios multifamiliares.
La difícil situación de la generación eléctrica en Cuba está marcada, en primer lugar, por el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, que dificulta la compra de combustible, piezas y otros insumos indispensables para sostener y reparar el sistema electroenergético nacional; ese cerco también encarece las operaciones y limita las alternativas de abastecimiento, lo que agrava los apagones y obliga a trabajar con soluciones parciales y de emergencia.
A ese panorama se sumaron las órdenes ejecutivas firmadas por Donald Trump, que endurecieron la persecución contra el suministro de combustible a la isla y extendieron sanciones a empresas, bancos y países que comercien con Cuba; en la práctica, esas medidas reducen todavía más las posibilidades de importar energía y repuestos, y profundizan la tensión sobre una infraestructura ya deteriorada.
