
Onelio Jorge Cardoso desde muy joven demostró que su oficio sería escuchar, mirar y transformar la vida sencilla de los hombres del pueblo en cuentos inolvidables.
Poco a poco va mostrando la vida de los pescadores, de los campesinos y los obreros agrícolas, en narraciones, a la vez que reclama el derecho y la necesidad de esos hombres al pleno disfrute del entorno gracias a la poesía y la imaginación.
Nació en Calabazar de Sagua, Las Villas. Cursó estudios hasta el bachillerato, que realizó en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara.
No tuvo la oportunidad de concluir sus estudios por las dificultades económicas que tenían en su casa. Sin embargo desempeña diferentes oficios para ayudar al sustento familiar lo que le da la oportunidad de conocer y recorrer numerosos sitios de la geografía cubana. Por otra parte conoce varias personalidades populares que le sirven de modelo para ser protagonistas y contar sus historias.
Comenzó a escribir desde muy joven, en 1936 ganó un concurso de cuentos de la Revista Social.
En la década de los años 40 empieza a darse a conocer públicamente, al obtener menciones en el Concurso Alfonso Hernández Catá y finalmente gana el primer premio, en 1945, con Los carboneros.
En Villa Clara convive con lo mejor del movimiento intelectual y cultural de la ciudad. Entre otros: María Dámasa Jova Baró, Raúl Ferrer, Emilio Ballagas y Severo Bernal.
Colabora con ellos en la revista Umbrales, Club Umbrales, La Hora Umbrales, espacios todos dedicados a exaltar lo mejor de la cultura cubana y de la localidad en general.
En 1945 se publica en México su primer libro, “Taita, diga usted cómo.
En 1948 se instala en La Habana. En ella trabajará, como redactor de noticiero, en la Emisora Mil Diez; escribe además libretos para la radio comercial, y fue jefe de redacción del noticiario cinematográfico Cine-Revista.
En 1952 obtuvo el Premio Nacional de la Paz, por su cuento «Hierro viejo».
Después del triunfo de la Revolución Cubana desempeña varias responsabilidades, entre ellas… dirige el Instituto de Derechos Musicales, es jefe de reportajes especiales en el Periódico Granma y jefe de redacción de Pueblo y Cultura y del Semanario Pionero.
Trabaja como guionista de documentales en el ICAIC y en la Sección Fílmica del Ejército Rebelde. Desde 1961 perteneció al Ejecutivo de la Sección de Literatura de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
El caballo de coral, su tercer libro es impreso en 1960. En el año 1962 se publica la primera edición de sus Cuentos completos, con ilustraciones de René Portocarrero.
Ese mismo año publica Gente de pueblo, una colección de reportajes con fotos de José Tabío, amigo entrañable del autor, y con prólogo de Samuel Feijóo.
En 1964 se publica un nuevo libro de cuentos, La otra muerte del gato, y obtiene el premio «26 de Julio» por su reportaje «Santiago antes del 26», que fuera publicado en la revista Pueblo y Cultura, en Octubre de ese año.
En 1965 se edita su cuento «El perro», por las ediciones La Tertulia, de la UNEAC.
Una nueva edición de Cuentos completos, que incluye los nuevos relatos publicados hasta entonces, aparece en ese mismo año, esta vez con un prólogo de Raúl Aparicio. Esta colección es reeditada por el Instituto del libro en 1969, y por la UNEAC en 1975, con el nombre de Cuentos.
En un pequeño cuaderno, sin fecha de edición, titulado Tres cuentos para niños, se publican, por primera vez en un volumen independiente, tres de los más significativos de sus relatos. Abrir y cerrar los ojos que inicia su etapa de mayor madurez, aparece en 1969.
En los diez años transcurridos desde el triunfo de la Revolución han sido publicadas cinco colecciones de sus cuentos en varios países (Rusia, Hungría, Rumania, Polonia), y relatos suyos se recogieron, además, en siete antologías editadas en Moscú, Sofía, México, D.F., etc., así como en otras siete publicadas en La Habana.
En 1974 se edita El hilo y la cuerda, posteriormente traducido al francés y editado en París en 1982, y Caballito blanco, que recoge la mayoría de los cuentos para niños que previamente habían sido publicados en revistas o en otros libros.
La colección Letras Cubanas edita en 1975, un nuevo volumen con toda su producción cuentística hasta ese año, bajo el título de Cuentos que es traducido al polaco y publicado en Cracovia en 1980. El autor revisa y en algunos casos realiza pequeñas variaciones, de los cuentos aparecidos en este volumen, por lo que se debe considerar como su versión definitiva.
En los años siguientes son editadas selecciones de sus cuentos, en títulos como La melipona (1977), Crecimiento (1980), y Cuentos escogidos (1981).
En 1976, se desempeña como Consejero Cultural de la Embajada de Cuba en Perú, y a su regreso es elegido Presidente de la Sección de Literatura (hoy Asociación de escritores) de la UNEAC, cargo que desempeña hasta su muerte.
Una nueva colección de sus reportajes, esta vez de los realizados después de 1959, aparece en 1981 con el título de Gente de un nuevo pueblo. En 1983 le fue conferida la condición de Doctor Honoris Causa por la Universidad Simón Bolívar, de Bogotá, Colombia y recibe el mismo grado honorífico por la Universidad de La Habana en 1984.
Su último libro para adultos, La cabeza en la almohada es publicado en 1983, y Negrita, una noveleta para niños, en 1984.
Sus libros fueron publicados en Bulgaria, Eslovaquia, España, Francia, Hungría, México, Rusia, Rumanía y Polonia, entre otros países, y sus cuentos han sido traducidos a más de 12 idiomas y algunos se han versionado para el teatro, la danza y el cine.
La Doctora Dolores Nieves Rivera al pronunciar las palabras de elogio a la amplia trayectoria creadora de Onelio, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana el 29 de mayo de 1984, en ocasión de ser entregado a Onelio Jorge Cardoso el título de Doctor Honoris Causa en Letras, “por su permanente esfuerzo en el desarrollo de la Cultura Nacional”.
También enfatizó que “cuando Onelio nos relata la historia de la gente de los campos de Cuba, lo hace desde adentro. No es un observador más o menos parcializado a favor de los humildes: es uno de ellos, que cuenta sobre la vida de todos. He ahí el secreto del cuentero”.
Fallece en La Habana, el 29 de mayo de 1986, acompañado por el respeto y la admiración de los cubanos.
