
En un contexto de recrudecimiento del bloqueo y déficit de combustibles e insumos, los agricultores granmense potencian el uso de fuentes renovables de energía para cubrir la demanda del consumo en actividades y procesos tecnológicos, relacionados con la producción sostenible de alimentos.
Hoy, cuando el cerco energético impide su entrada al país, resulta imprescindible la instalación de paneles fotovoltaicos y el reimpulso de alternativas como la tracción animal, al contar los campesinos con experiencia y conocimiento en hacerlo.
La recuperación de tecnologías tradicionales y limpias se incentiva de alguna manera con el empleo de molinos de viento de energía y de bombas solares en la ganadería.
Sobresale el uso de paneles fotovoltaico en el riego de áreas agrícolas y en la elaboración de tabaco, el montaje de otros 44 sistemas que beneficiarán a más de 55 hectáreas plantadas de cultivos varios y granos, en las cooperativas de créditos y servicios Manuel Hernández y William Soler como parte de un proyecto del Programa Mundial de Alimentos.
La provincia cuenta con 14 posiciones de riego para plantaciones cafetaleras y viveros tecnificados, enclavados en zonas montañosas de Buey Arriba, Guisa, Bartolomé Masó, que auspicia el proyecto de colaboración internacional denominado PRODECAFÉ.
En Granma existen activas 37 bombas fotovoltaica solares y 413 molinos de vientos que suministran el agua a miles de cabezas de ganado mayor y menor, mientras ha de recuperar algunos de estos equipos dañados por falta de piezas y accesorios, además de rescatar el uso del biogás como fuente alternativa de energía.
También trabajan en la transformación energética las empresas de talleres, suministros, proyectos agropecuarios y de desmonte y construcción y en la productora de láminas de cera, perteneciente a la Unidad empresarial de base, apícola, entre otros.
