
El espíritu de la gesta del 26 de Julio, de nuevo retumbó, como hace 73 años en su escenario del entonces cuartel Carlos Manuel de Céspedes, ahora convertido en parque-museo Antonio (Ñico) López, de Bayamo.
Símbolo potente de lucha, amor, resiliencia y transformación social invita a mirar más allá de los resultados y a reconocer las historias que subyacen en cada esfuerzo cotidiano por avanzar en medio del asedio imperial del Gobierno de los Estados Unidos.
Allí está la inspiración por el trabajo y el legado; a combatir y a honrar el esfuerzo colectivo que harán posible los sueños de hoy, desde cada amanecer como el de la Santa Ana y el programa del Moncada.
Los bayameses reunidos en este altar patrio evocaron, en la jornada de este martes, el privilegio de vivir en la cuna histórica que cambió la vida de una nación y encarna la esperanza del pueblo.
La entrega de carnés acreditativos de la condición de militantes del Partido Comunista de Cuba y de la Unión de Jóvenes Comunistas marcó el compromiso con los ideales revolucionarios y la voluntad de seguir construyendo la sociedad socialista.
También, el reconocimiento a la dedicación y empeños de varias entidades, entre ellas, de las direcciones de Educación, Salud Pública, Deportes, Cultura, Comercio y Gastronomía, la Vivienda, Telecomunicaciones, el Ministerio del Interior, las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la emisora municipal Radio Ciudad Monumento y otros proyectos y actores económicos.
En resume, resonó la reflexión de Fidel, la primera vez que lo hizo tras el triunfo de 1959, cuando enfatizó: “…La Revolución no fracasará por ninguna contingencia, porque somos lo suficientemente fuertes para defenderla (…); porque tenemos a los guajiros con sus machetes (…); porque tenemos a los obreros, porque tenemos a los profesionales, porque tenemos a los estudiantes, porque tenemos a todo el pueblo, salvo unos cuantos egoístas, (…) que no tienen noción de lo que es la generosidad humana, ni el amor a sus semejantes, ni el amor a la patria”.
