Generación del 26 de julio: Renato Guitart Rosell, confianza

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 23 julio, 2026 |
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El 2 de noviembre de 1930, nació quien fuera inscrito como René Miguel Guitart Rosell, más conocido por Renato Guitart.

Joven santiaguero valiente y audaz que no pudo soportar que en su patria hubiese una dictadura.

Tuvo pasión por el mar y nadaba desde pequeño, con ello combatía los ataques del asma que no daban pausa y los ejercicios físicos aliviaban los ahogos.

También del tiro al blanco, pasear por el campo, andar las elevaciones santiagueras con un sombrero Stetson y llegar a la Gran Piedra; además gustaba de la carpintería, hizo una cama, un escaparate y un librero con doble forro.

Sentía satisfacción por la lectura. Entre los libros tenía varios de literatura socialista y en su pequeño cuarto de madera había estatuillas de José Martí, Antonio Maceo, Eduardo Chibás y una bandera cubana.

En él también sobresalían la inteligencia, el carácter respetuoso, el trato afable, el entusiasmo y la inaguantable rebeldía que no le permitía estar impasible ante los desmanes déspotas de quienes estaban en el poder.

Desde 1952, tras el golpe de estado de Fulgencio Batista aumenta su espíritu revolucionario siendo miembro de varios grupos insurreccionales poco conocidos, hasta llegar a ser parte del movimiento de la Generación del Centenario.

Viaja a La Habana, durante la agonía del estudiante Rubén Batista. Pedro Miret y Léster Rodríguez le presentan a Fidel Castro, momento que sería valioso en su vida.

Se convirtió en uno de los pilares del movimiento 26 de julio. Tenía conocimientos de todos los pormenores de la acción del Asalto al Cuartel Moncada.

Él fue quien elaboró para Fidel los planos del cuartel Moncada y proporcionó datos sobre armas y efectivos.

Renato viajó a La Habana y trajo armas, compró municiones, escopetas y rifles así como balas calibre 22 y las trasladó hasta la Granjita Siboney.

Como jefe de la toma de la posta tres, encabezó la vanguardia y dio el grito de “Abran paso al general”, con el cual se introdujo en el cuartel y se enfrentó valientemente al enemigo. En el tiroteo de aquella madrugada del 26 de julio de 1953, Renato Guitart cayó mortalmente herido.

En una carta destinada a los padres de Renato, desde el presidio Modelo, Fidel expresó: “Renato está y estará perennemente presente entre nosotros, y estará cada día más en el corazón de todos los cubanos; él, todo ideal, todo valor, todo dignidad, todo carácter, todo inolvidable ejemplo, era de los que sabían que nunca mueren los que caen por lo que él cayó.

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