En el corazón de Bayamo, donde la tradición y la creatividad se entrelazan, surge la historia de una joven que ha tejido su propio destino con hilos de pasión y perseverancia.
Massiel Viguera Pérez creció rodeada por el aroma de telas y el sonido constante de las máquinas de coser. Casi todas las mujeres de la familia eran costureras, expertas en transformar retazos de tela en prendas llenas de vida, pero para ella, aquella era una realidad ajena… hasta un día que cambió todo.
Observaba a su progenitora devorar con destreza las puntadas sobre una labor inconclusa, Massiel se acercó tímidamente y pronunció unas palabras que definirían su camino:
-Quiero aprender a coser.
De esta manera comenzó a dar sus primeros pasos en un mundo que hasta entonces solo veía desde la distancia. Arreglar sus propias ropas se convirtió en el taller experimental donde descubrió no solo talento, también una verdadera pasión por el diseño y la transformación.
Paralelamente, emprendió un fascinante viaje artístico creando en su hogar un pequeño estudio de fotografía, escenario en el que sus diseños cobraban vida mediante modelos que mostraban su visión innovadora.
De ese trabajo surgieron ideas frescas que la llevaron a establecer su propia marca: Mavi, que fusiona la esencia personal del nombre con el anhelo creativo.
Recientemente presentó su primera colección titulada “Blanco y Negro”, un reflejo de contrastes y simplicidad que cautivó en las pasarelas de la compañía Arte&Moda, que le abrió las ventanas al conocimiento profesional, bajo la dirección artística y de producción de Julio César Chacón González.
Con la mirada puesta en el futuro, esta joven diseñadora sueña con ampliar su marca, llevar las colecciones a nuevas audiencias y consolidar un espacio donde su visión única pueda brillar con fuerza.
Aunque reconoce que el camino apenas comienza y es extenso, Massiel Viguera Pérez se erige como símbolo de emprendimiento y juventud en la moda bayamesa.
Su historia nos recuerda que detrás de cada prenda hay un relato humano, de esfuerzo y buen gusto, y que las raíces familiares pueden ser el mejor hilo conductor para tejer grandes sueños.
Y así, mientras el telón de la pasarela cae, solo queda preguntarse: ¿qué nuevos colores y formas revelará Massiel en las próximas estaciones de su vida?
