José Antonio Saco: patriota cubano abolicionista y antianexionista

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 22 septiembre, 2026 |
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El 26 de septiembre de 1879 murió en Barcelona, España, hace 147 años, el sociólogo, periodista, abogado, historiador y economista José Antonio Saco y López Cisneros, quien por voluntad propia el hombre que por voluntad testamentaria deseó que sus restos descansaran en Cuba.

El 17 de agosto de 1880 fueron recibidos sus restos y homenajeados en la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, que fueron sepultados en el Cementerio de Colón. En su tumba está escrito… Aquí yace José Antonio Saco, que no fue anexionista, porque fue, más cubano que todos los anexionistas.

Hijo natural de Bayamo, José Antonio Saco vino al mundo en casa de ricos el 7 de mayo de 1797.

Comenzó sus estudios superiores en Santiago de Cuba, luego se traslada a La Habana para culminarlos allí.

A los veintiún años, es nombrado catedrático de filosofía del Colegio Seminario de San Carlos y San Ambrosio, en sustitución de su maestro Don Félix Varela. También a esa edad publica sus primeros trabajos de carácter político y una pequeña obra sobre física.

Marcha a los Estados Unidos, por razones políticas y allí nutre su inteligencia de más conocimientos de las leyes.

En New York funda junto a Varela el periódico El Mensajero donde expresa con claridad su opinión sobre temas políticos, literarios y científicos.

José Antonio Saco y López Cisneros se destacó en el pasado siglo XIX por su postura antiesclavista y contra la anexión de Cuba a los Estados Unidos, corriente que venía gestándose aceleradamente en la Isla.

Estando fuera de Cuba, sabe de que muchos cubanos solicitan la anexión de Cuba a los Estados Unidos, y apresuradamente escribe a un amigo anexionista y le dice: “De rodillas te pido que te apartes de la idea de anexión, porque ella sólo puede producir males a la patria y a sus hijos.”

Públicamente combatió la idea de la anexión con un sentimiento profundo a su Patria. Fue un ilustre patriota y pensador, con pensamientos e ideas de hombres capaces de amar ideas nobles.

Entre 1837 y 1845 vivió en Alemania, Italia, Austria y Francia; durante toda esta etapa, dedicó especial atención al problema étnico en Cuba, sobre todo al tráfico negrero y al incremento de la raza blanca.

En 1845 publicó su obra “Supresión del tráfico de esclavos en Cuba”, que encolerizó a los propietarios de esclavos en Cuba.

En 1848 publicó sus ideas contra la anexión de Cuba a los Estados Unidos. Y expresó: “La anexión… eventualmente causaría la destrucción y desaparición de la nacionalidad cubana”.

En otra ocasión, escribió contra la anexión: “Se trata de cerrar mi corazón a toda esperanza y convertirme en el verdugo de mi tierra natal”.

En mayo de 1836 fue electo Diputado a Cortes por el Departamento Oriental de Cuba con el sostén económico de su hermano, dos meses más tarde resultó reelecto, y en octubre del propio año fue elegido por tercera vez, aunque por diferentes motivos nunca pudo asumir el cargo, pues ese órgano se opuso a que las colonias estuviesen en él representadas y a que se les gobernase por leyes especiales.

Los políticos españoles a fin de impedir la corriente liberal en Cuba motivaron el destierro indefinido de Saco hacia otros países de Europa.

Fue abolicionista y un intransigente antianexionista en contra de gran parte de los poderosos terratenientes en el país.

Obtuvo el premio de la Sociedad Económica de Amigos del País por su obra Memoria sobre caminos en la Isla de Cuba, y también en 1831 por su Memoria sobre la vagancia.

En 1832, estando en Cuba es nombrado director de la Revista Bimestre Cubana -órgano de la Comisión Permanente de Literatura de la Sociedad Económica de Amigos del País-, en la cual publicó varios trabajos de temas económicos sobre la esclavitud, la trata y la competencia del azúcar de remolacha.

Después de varios regresos a Cuba viajó a Europa donde residió por varios años hasta su muerte el 26 de septiembre de 1879 en Barcelona.

Tal como lo había expresado en su testamento sus restos fueron traídos a Cuba, recibiéndose en La Habana el 17 de agosto de 1880 donde fueron expuestos en la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.

No vivió en la opulencia, murió pobre, sin ninguna comodidad, lejos de su tierra.

Don Fernando Ortiz en 1929 sintetizó “Saco y Martí, he ahí los dos grandes padres de la libertad cubana, siempre advertida de los tiempos, conocedores, jamás engañados, de sus agüeros. La ideología del civismo cubano se fue tejiendo primero alrededor de Saco y luego de Martí…”

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