Rafael González Trejo: a 96 años de su entrada en la historia

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 30 septiembre, 2026 |
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El Líder estudiantil cubano Rafael González Trejo fue asesinado por la policía del dictador Gerardo Machado en una manifestación en el parque Alfaro el día 30 de septiembre de 1930 para de ahí marchar al Palacio Presidencial.
Era optimista, saludable, fuerte, tenía fe en el porvenir. Gustaba de la música culta pero también de la popular callejera, de los bailes y de las rivalidades amorosas.

Fue atleta, nadador, remero y ajedrecista, y hablaba un perfecto inglés, tocaba violín y piano y cantaba con voz de barítono.

Cursó sus primero estudios en la escuela pública número 46. Ingresó en el Colegio Belén, donde con notas brillantes cursó los primeros tres años del bachillerato. El cuarto lo hizo en el Instituto de La Habana con las más altas notas. Se graduó de bachiller a los 17 años.

En 1927 matriculó la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana, como dijo, “para defender algún día a los pobres y los perseguidos”.

Allí conoció a Raúl Roa, quien solía recordarlo como “un mozalbete de pelo lustroso, tez trigueña, bigote mongol, torso amplio y ágil musculatura”.

Desde ese mismo día nació entre ellos una gran amistad. Felo como se le decía cariñosamente le confesó:

“Voy a matricularme en Derecho público y en Derecho Civil. Creo que he cogido la carrera más acorde con mi vocación y temperamento. Desde hace muchas noches sueño con el estrado; pero no creas que mi aspiración es hacerme rico a expensas del prójimo. Mi ideal es poder defender algún día a los pobres y los perseguidos. Mi toga estará siempre al servicio de la justicia. También aspiro a ser útil a Cuba. Estoy dispuesto a sacrificarlo todo por verla como quiso Martí.”

Apenas había ingresado en la Universidad de La Habana, cuando el 9 de noviembre de 1927, se llevaría a cabo en el edificio de la Escuela de Química, un consejo disciplinario contra 50 estudiantes, acusados de tumbar los carteles de propaganda que había puesto la tiranía en las obras de construcción de la Escalinata.

La juventud enardecida y ávida de justicia forzó las puertas del edificio e impidió que se efectuara el consejo. Allí estaba Rafael Trejo. Trece estudiantes incluyéndolo a él fueron expulsados transitoriamente esa misma tarde, y más de 600 quedaron sujetos a consejos disciplinarios.

También junto a otros estudiantes hace desaparecer la tarja de la Escuela de derecho que enaltecía al régimen. En las elecciones universitarias de ese año es electo vice presidente de la Asociación de Estudiantes de la Escuela de Derecho. Desde aquí trata de canalizar las aspiraciones de la masa estudiantil y clandestinamente conspira contra el tirano.

Se desarrolla una intensa actividad revolucionaria, se efectúan reuniones clandestinas y se redactan manifiestos, proclamas y arengas; el estudiantado exige la rehabilitación de los estudiantes expulsados por sus actividades revolucionarias y la inmediata renuncia de Machado.

Se convoca a una manifestación en el parque Alfaro para el día 30 de septiembre y de ahí marchar al Palacio Presidencial.

Un gran despliegue de policías y batallones del ejército se preparan para impedir la movilización, se emplazan ametralladoras en distintos sitios estratégicos de la ciudad, se refuerza la guarnición del Castillo de la Fuerza y los escuadrones del Tercio Táctico son acuartelados en el Campamento de Columbia. A pesar de esto, estudiantes y pueblo se concentran en el lugar convenido.

La policía inició un movimiento envolvente; al mismo tiempo Trejo y Pepitín Leyva subieron a la azotea del edificio Ravelo, desde donde descargaron piedras.

La manifestación bajó la escalinata y la policía cargó violentamente contra ella; una confusión terrible se produjo en la esquina de San Lázaro e Infanta, cae herido Pablo de la Torriente Brau, utilizando como única arma sus puños, y al ir a auxiliarlo Juan Marinello es detenido.

Mientras esto sucedía Trejo se enredó cuerpo a cuerpo con un policía, Díaz Baldoquín acudió en su ayuda tratando de arrebatarle el arma al verdugo. Sonó una descarga Felo se derrumbó chorreando de sangre sobre el pavimento regado de casquillos y manifiestos.

Fue trasladado al Hospital Emergencias y sometido a una riesgosa operación. Falleció a las 9:50 p.m. Se convertía en la víctima necesaria como él mismo dijera.

“Te voy a poner aquí, porque tú, 30 de septiembre, vas a entrar en la historia de Cuba”.

Y Trejo entró en la historia este día hace 96 años.

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