Aldo Naranjo: “Los cubanos se han visto obligados a vivir en una economía de guerra”

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Por Redacción La Demajagua | 16 febrero, 2026 |
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¿Se puede entender la tensión o el deshielo entre Cuba y Estados Unidos sin conocer su historia? Para Aldo Daniel Naranjo, historiador con 40 años de experiencia, la respuesta es un rotundo no. A propósito, Naranjo defiende que la historia es la génesis indispensable para comprender este fenómeno. El experto analiza los patrones, las rupturas y las continuidades de una relación que, desde su perspectiva, sigue siendo un reflejo directo de sus primeros capítulos.

¿Cómo podemos calificar el contexto actual de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos?

-En los dos mandatos presidenciales de Donad Trump las relaciones bilaterales entre La Habana y Washington han entrado en etapas particularmente adversas, tensas. La serie medidas desde la Casa Blanca han estado destinadas a privar al país de fuentes energéticas y otros recursos necesarios para el progreso del país.

Ahora mismo, firmó una orden ejecutiva para imponer aranceles adicionales a los países que le suministren petróleo a la isla.

Más que nunca ha aumentado el criminal bloqueo económico,  comercial y financiero, siendo la causa principal para impedir el progreso social de Cuba; y potencia errores y debilidades internas.

Para destruir al país y solventar los ánimos, con el marcado propósito de provocar una guerra civil, Trump enfila todo su arsenal  político, financiero y militar.

Asimismo, señaló que una vez agotadas todas las vías para asfixiar a Cuba, no quedaba otra alternativa que el uso de la fuerza militar.

Históricamente ¿cómo Cuba se ha balanceado entre la búsqueda de una auténtica independencia y la inevitable influencia (económica, política y cultural) de su poderoso vecino del norte?

-Los cubanos se han visto obligados a vivir en una economía de guerra, con carencias de toda clase y con sistemáticos apagones masivos durante horas, que no encuentran cuándo acabar. Frente a tantas adversidades se ha mostrado una capacidad creativa inusitada para seguir adelante con su proyecto revolucionario.

El Gobierno cubano, justamente, ha calificado de fascista, criminal y genocida la administración de Trump.

Cuba siempre ha estado dispuesta a mantener un diálogo constructivo con Estados Unidos, sobre la base del respeto mutuo y la igualdad soberana.

Esta postura se ha distorsionado más de una vez. Por supuesto, los acólitos del imperio, lo que más desean es que no se logre ese intercambio fructífero bilateral.

Por eso, Cuba reitera su llamado a la comunidad internacional a contribuir a la difusión de información veraz sobre la realidad cubana y a fortalecer los lazos de cooperación y solidaridad.

Si tuviera que elegir tres  fechas claves para entender esta compleja relación ¿cuáles serían y por qué?

-Un recorrido cronológico por los vínculos entre ambos países muestra los históricos intereses anexionistas de los gobiernos  estadounidenses  hacia la Cuba. Esa es una política que nunca ha variado. Todo estriba en convertir a la Isla en uno de sus patios traseros.

Para orgullo de los cubanos y, particularmente, los bayameses, el historiador y economista José Antonio Saco, frente a una agresiva política anexionista a mediados del siglo XIX defendió con sólidos argumentos históricos, sociológicos y culturales la naciente  nacionalidad cubana ante los intentos de Washington  de apoderarse de la mayor de las Antillas.

La aguda mirada política de Carlos Manuel de Céspedes desde el comienzo de la guerra de independencia, en octubre de 1868, alertaba de los pasos anexionistas de los Estados Unidos respecto a Cuba. En todo momento los políticos estadounidenses negaron ayuda material y moral a la cruzada liberadora.

La predica revolucionaria de José Martí, igualmente, advertía acerca de las intenciones expansionistas de la Casa Blanca. En carta escrita desde Dos Ríos, en tierras de Jiguaní, en mayo de 1895, planteaba a su amigo mexicano Manuel Mercado de la Paz que toda su lucha había consistido en impedir la absorción por parte de los Estados Unidos de los pueblos latinoamericanos.

El patriota y profesor bayamés José María Céspedes Arellano, catedrático de la Universidad de La Habana, mediante sagaces análisis planteó que la anexión sería la destrucción de Cuba como nación libre y soberana.

Las mismas alertas pueden apreciarse en el pensamiento político de Francisco Vicente Aguilera, Bartolomé Masó, Antonio Maceo, Calixto García y Máximo Gómez, entre otros visionarios próceres del siglo XIX.

Ninguno de los grandes patriotas concebía como un paso político correcto la anexión a los Estados Unidos; más bien lo criticaron por anticubano y antinacional. No habría verdadera independencia ni auténtica cultura cubana en brazos de una potencia extranjera.

Con el  triunfo de la Revolución en enero de 1959, encabezado por el Comandante en Jefe Fidel Castro, el viejo diferendo se profundizó debido a la decisión del país caribeño de ejercer plenamente su derecho a ser libre, soberano e independiente.

En repuesta a tan heroica posición, la Casa Blanca financió la guerra convencional y la CIA fomentó bandas contrarrevolucionarias, sabotajes, la guerra bacteriológica, los atentados a los líderes de la Revolución y la agresión militar directa por Playa Girón en abril de 1961.

Más tarde, el 3 de febrero de 1962,  el presidente estadounidense John F. Kennedy instauró el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, con el objetivo tajante de provocar la asfixia económica y el sufrimiento de los cubanos.

En octubre de ese mismo año, estalló  la llamada Crisis de Octubre o Crisis de los Misiles, con un pueblo cubano dispuesto hasta las últimas consecuencias, a defender la Revolución. En las conversaciones con Nikita Kruschev, presidente de la otrora Unión Soviética,  aceptó retirar los misiles de Cuba y a cambio Estados Unidos se comprometió a no seguir adelante con su amenaza de invadir la isla.

Aunque criminal y salvaje las agresiones a Cuba siguieron las demás administraciones del país norteño. Ninguno puede ser exceptuado, ni James Carter ni Obama, los que intentaron abrir algunas brechas a la convivencia pacífica.

¿Qué impide el deshielo definitivo? ¿Es un problema de política o de principios ideológicos arraigados?

-El principio geopolítico de los Estados Unidos es la principal causa que impide todo tipo de deshielo para llegar a acuerdos saludables y beneficios entre las partes. La anexión de la Isla sigue siendo su principal objetivo, con lo que borraría todo vestigio de patriotismo, cubanía y dignidad de los hijos del país.

Sin dudas, hay principios y valores ciudadanos y cívicos, forjados por una legión de héroes y mártires, que no son negociables. La soberanía, la autodeterminación y la defensa de la cultura nacional son sagradas.

¿Cuál es, en su opinión, el mito o la narrativa más persiste (tanto en Cuba como en los Estados Unidos) sobre esta relación, que necesita ser revisado o matizado por la historiografía reciente?

-Es absurda, desde cualquier punto de vista que se le mire, la afirmación de Washington de que Cuba constituye una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos.

Ciertamente, es una ficción con la que se ha querido justificar las medidas más extremas desde Estados Unidos contra Cuba.

El otro argumento inadmisible es que Cuba sea un país terrorista cuando, realmente, ha sido víctima de tantos actos terroristas preparados por la CIA y la contrarrevolución.

Por supuesto, la historiografía cubana ha ido colocando de manera objetiva los hitos fundamentales e interpretando las coyunturas adversas y las más flexibles del diferendo entre los dos gobiernos.

Decenas de libros se han publicado al respecto. Los autores han sido fundamentalmente cubanos y estadounidenses. Los enfoques políticos, históricos e ideológicos son diversos, como lo son también la seriedad, profundidad, honestidad intelectual y calidad.

Pero en contra tiene la avalancha de los libros, folletos y artículos de los cubanólogos, dedicados a poner en tela de juicio todo lo que acontece entre ambos países, desde una mirada tergiversadora y mentirosa. Esos plumíferos al servicio del imperio no quieren perder las cuentas que reciben por sus maliciosos escritos. En fin, Estados Unidos tiene que cambiar muchísimo en su postura agresiva contra Cuba.

Nos corresponde seguir denunciando esta política de guerra económica, los programas de injerencia y las operaciones de desinformación emprendida por los Estados Unidos.

¿Observa algún patrón recurrente (ciclos de acercamientos y confrontación, temas constantes) que pueda ayudarnos a entender el presente y anticipar el futuro?

-Bajo la presión de una potencia hostil y criminal como Estados Unidos solo ha traído más desgracias, más sufrimientos, para el pueblo cubano. Es un patrón que cada administración yanqui ha usado. Solo unos pocos alucinados o confundidos no pueden darse cuenta de esta lacerante realidad.

La disminución de las tensiones  solo pueden llegar a través de un sistemático diálogo en un marco de respeto mutuo bajo la observancia de los principios del Derecho Internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, así como en amplias discusiones de todo lo que se quiera sobre Cuba pero también sobre Estados Unidos.

El diálogo es decisivo, como factor esencial del principio de la igualdad soberana   de las naciones, de mucha validez en las relaciones bilaterales como en las multilaterales.

Del mismo modo, no quiera pretenderse que las reformas en Cuba y que las mejoras en las relaciones con Estados Unidos llegaran a cambio de que Cuba renuncie a sus ideas y principios socialistas.

Es claro que las reformas económicas y políticas en Cuba.

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